La democracia en América Latina atraviesa una etapa de fragilidad y retos estructurales, según advirtió Marcela Ríos Tobar, directora regional de IDEA Internacional para América Latina y el Caribe. En una entrevista concedida a la agencia EFE desde Madrid, la politóloga chilena subrayó que la región vive un momento de “estancamiento democrático”, con retrocesos en la calidad institucional y crecientes amenazas autoritarias.
Ríos Tobar explicó que, si bien la mayoría de los países mantienen sistemas democráticos formales, se observa un deterioro en dimensiones clave como la independencia judicial, la libertad de prensa y la participación ciudadana efectiva. “Estamos viendo procesos de erosión democrática que no necesariamente implican golpes militares o cierres de Congreso, sino mecanismos más sofisticados de concentración de poder”, señaló.
Entre los principales desafíos identificados por IDEA Internacional destacan la creciente desconfianza ciudadana en los partidos y en los Congresos, la corrupción estructural y la inseguridad, factores que alimentan discursos de mano dura y propuestas autoritarias. Ríos Tobar advirtió que la tentación autoritaria se refuerza cuando la democracia no ofrece respuestas concretas a las demandas sociales.
Consultada sobre el futuro inmediato de la región, la directora regional sostuvo que “la clave está en fortalecer el Estado de derecho y la inclusión social, de lo contrario, se seguirán abriendo espacios a liderazgos personalistas o populistas que prometen soluciones rápidas, pero socavan las instituciones”. Agregó que la desigualdad persistente y la falta de oportunidades reales de participación política para jóvenes y mujeres continúan siendo barreras profundas para una democracia sustantiva.
IDEA Internacional, organismo intergubernamental con sede en Estocolmo, monitorea desde hace décadas la evolución democrática mundial. Su oficina para América Latina y el Caribe desarrolla estudios y programas de fortalecimiento institucional y reformas políticas en diversos países de la región.
Para Ríos Tobar, el desafío actual no es solo proteger las urnas y los procesos electorales, sino asegurar la vigencia plena de derechos y libertades, garantizar la justicia independiente y reconstruir los lazos de confianza social. De lo contrario, advirtió, “la región corre el riesgo de normalizar democracias de baja calidad, donde se vota, pero no se gobierna para el bien común”.