España cierra el mejor verano turístico de su historia, con cerca de 44 millones de visitantes extranjeros y ocupaciones superiores al 80%, y afronta el último trimestre con la meta de los 100 millones al alcance. El crecimiento se apoya en buena medida en la subida del precio medio y en mercados de alto gasto como Estados Unidos, mientras el turista nacional reduce sus reservas dentro del país y busca destinos más baratos fuera.
El turismo extranjero ha superado las previsiones más optimistas del verano. Entre junio y agosto llegaron a España 33,5 millones de visitantes de otros países, un 5,7% más que en el mismo periodo de 2025, según los datos de las patronales del sector recogidos por El País. El Gobierno había pronosticado 43 millones para el periodo de junio a septiembre. Aunque septiembre se limitara a repetir las cifras del año anterior, el balance llegaría a 43,25 millones, y el sector da por hecho que rozará los 44.
El resultado llega en un contexto poco favorable. Los principales países emisores, como Reino Unido, Alemania o Francia, muestran señales de desaceleración, y la economía mundial arrastra un repunte inflacionista desde el inicio de la guerra en Irán, a finales de febrero. Aun así, entre enero y agosto llegaron 70,4 millones de turistas internacionales, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Si el ritmo de crecimiento del 5,4% se mantiene hasta diciembre, el año cerraría con unos 102 millones de visitantes, frente a los 96,8 millones de 2025.
El precio medio, motor del negocio
Lo decisivo del verano no es solo cuántos visitantes llegan, sino cuánto pagan. Meliá, la cadena con más establecimientos en España (157 al cierre del primer semestre), explica que el crecimiento de sus ingresos se ha apoyado «principalmente en la mejora del precio medio», acompañado de una mayor ocupación. La tailandesa Minor Hotels, propietaria de la antigua NH y con 82 hoteles en el país, prevé una ocupación superior al 85% en septiembre y destaca una estrategia que le permite «incrementar el precio medio respecto a ejercicios anteriores».
Las proyecciones de gasto confirman la tendencia. Los turistas extranjeros gastaron 134.743 millones de euros en 2025, con una media de 195 euros diarios por persona, frente a 155 euros en 2019. Si el aumento del 8% registrado entre enero y agosto se mantiene, el gasto rondará los 145.500 millones al cierre del ejercicio. Pep Cañellas, fundador y presidente ejecutivo de la cadena Fergus, sitúa el crecimiento de ingresos cerca del doble dígito en sus hoteles renovados y advierte de que «el reto es trasladar el buen ritmo de reservas a ocupación final».
Estados Unidos compensa a los mercados tradicionales
El peso de los mercados emisores también está cambiando. Reino Unido sigue a la cabeza, con 13,9 millones de visitantes hasta agosto, pero su temporada arrancó con lentitud por el Mundial de fútbol, disputado entre el 11 de junio y el 19 de julio. «El turismo desde nuestro primer mercado emisor siempre se resiente con este evento», señala Alejandro Páez, cofundador y director general de Canarian Hospitality. Las reservas británicas se reactivaron en julio y, sobre todo, en agosto. Alemania, tercer mercado, se mantuvo prácticamente estancada, con una variación del 0,3% en los ocho primeros meses.
Ese hueco lo ha cubierto en buena parte Estados Unidos, que aportó 3,35 millones de viajeros hasta agosto, un 11,6% más. Ya supera a los países nórdicos y se acerca a Países Bajos. Meliá lo considera uno de los mercados de mayor valor para sus hoteles vacacionales. Riu, que tiene 27 de sus 100 hoteles en España, destaca además el repunte de Polonia y Luxemburgo. Por comunidades, Cataluña encabeza la lista con 14,3 millones de llegadas, seguida de Baleares, Andalucía y Canarias.
El viajero nacional mira fuera
La otra cara del récord es el comportamiento del turista español. La agencia online Destinia detecta un cambio de tendencia ante la fuerte subida de precios: «bajan las reservas a España y suben ligeramente las del extranjero», resume una portavoz. Las reservas de última hora, habituales en otros veranos entre quienes buscaban mejores tarifas, no han aparecido con la intensidad esperada. Según la agencia, ese descenso se ha concentrado sobre todo en la clientela nacional.
El contraste es revelador. Un sector que celebra las subidas de precio como fuente de rentabilidad convive con un mercado interno que se retrae o busca alternativas más asequibles fuera del país. Algunas cadenas matizan este diagnóstico, y Riu, por ejemplo, señala el crecimiento del mercado nacional en sus establecimientos. Aun así, los datos de Destinia apuntan a que la estrategia de valor tiene un límite para los bolsillos españoles, sometidos al mismo repunte inflacionista que afecta al resto de economías europeas.
Las aerolíneas, que antes del verano preparaban planes de contingencia ante una posible escasez de queroseno y temían el efecto del encarecimiento de los billetes, también hacen un balance positivo. Los aeropuertos de Aena superaron los 100 millones de pasajeros entre junio y agosto, un 4,5% más que un año antes. Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que agrupa a 70 compañías, prevé cerrar el año «con una actividad sólida».
Para el último trimestre, Riu espera ocupaciones similares a las del otoño de 2025 y Fergus constata que la demanda sigue creciendo. Las cifras invitan al optimismo empresarial, pero el balance procede casi exclusivamente de las patronales y falta conocer los datos oficiales de septiembre. Queda por ver si el récord de llegadas puede sostenerse sobre precios cada vez más altos, que el visitante extranjero está dispuesto a pagar y una parte creciente de los españoles no.