Francia investiga la sombra de los servicios argelinos: el caso Amir DZ apunta a una red más amplia en Europa

05 octobre 2026 - 12:18

Una investigación publicada por el Journal du Dimanche, basada en el libro Alger Paris. Affaires toxiques, de Christophe Dubois y Marie-Christine Tabet, describe una supuesta estructura clandestina vinculada al aparato argelino destinada a vigilar a opositores y controlar sectores de la diáspora. El secuestro en Francia del influencer Amir DZ ha llevado parte de esas sospechas ante la justicia antiterrorista, mientras los autores sostienen que redes similares operarían también en España, Bélgica y Reino Unido. Argel rechaza las acusaciones contra sus funcionarios.

Lo que durante años perteneció fundamentalmente al terreno de las denuncias de opositores argelinos empieza a adquirir en Francia una dimensión judicial mucho más delicada. Una investigación publicada este fin de semana por el Journal du Dimanche (JDD) recoge las revelaciones de Christophe Dubois y Marie-Christine Tabet, autores de Alger Paris. Affaires toxiques, sobre la existencia de lo que describen como una auténtica «armée de l’ombre» —un «ejército en la sombra»— dedicado a seguir, vigilar e intimidar a críticos del poder argelino establecidos en Europa.

Los dos periodistas aseguran haber entrevistado a alrededor de un centenar de ministros, diplomáticos y miembros o antiguos miembros de los servicios de inteligencia. Su investigación describe una estructura organizada alrededor de las representaciones diplomáticas y consulares argelinas en Francia, con informadores reclutados dentro de la comunidad franco-argelina y utilizados, según sus fuentes, para localizar y seguir a opositores. Son acusaciones de enorme gravedad que, en su conjunto, no han sido establecidas judicialmente, aunque algunos episodios investigados por la justicia francesa otorgan al asunto una dimensión que va mucho más allá de una polémica periodística.

Amir DZ: cuando las sospechas llegan a los tribunales

El caso central es el de Amir Boukhors, conocido en las redes sociales como Amir DZ, opositor argelino refugiado en Francia. El 29 de abril de 2024 fue interceptado cerca de su domicilio en Val-de-Marne por cuatro hombres vestidos de civil, algunos de ellos haciéndose pasar por policías. Fue esposado, introducido en un vehículo, drogado y retenido durante unas 27 horas antes de ser liberado cerca de un bosque.

La investigación adquirió posteriormente otra dimensión al quedar en manos de la justicia antiterrorista francesa. Entre los principales investigados figura Smaïl R., agente encargado de la seguridad del consulado argelino de Créteil, detenido en abril de 2025 y actualmente en prisión provisional. Según elementos de la investigación revelados por Le Monde, su teléfono fue localizado en varias ocasiones cerca del domicilio de Amir DZ antes del secuestro. La justicia francesa confirmó el pasado julio su mantenimiento en prisión preventiva. El funcionario sigue amparado por la presunción de inocencia.

Las pesquisas alcanzan también a Salaheddine Selloum, antiguo primer secretario de la Embajada de Argelia en París. Un juez francés emitió en julio de 2025 una orden internacional de detención contra él por su presunta participación en una asociación criminal terrorista. Las investigaciones de la Dirección General de Seguridad Interior francesa situaron su teléfono cerca de lugares frecuentados por Amir DZ durante las semanas anteriores al secuestro. Selloum había abandonado Francia y regresado a Argelia.

El «Bureau sécurité» descrito por la investigación

Es en este punto donde la investigación de Dubois y Tabet da un salto considerable. Según el relato recogido por el JDD, el caso Amir DZ no sería un episodio aislado, sino la parte visible de un dispositivo mucho más amplio. Los periodistas describen un denominado «Bureau sécurité» que coordinaría desde la Embajada de Argelia en París a agentes desplegados en la red consular, apoyándose en informadores procedentes de la propia diáspora.

La tesis de los autores es que esta infraestructura tendría como una de sus prioridades el seguimiento de opositores argelinos residentes fuera del país. Hablan de operaciones de localización, seguimientos y captación de intermediarios, y llegan a vincular determinados sectores de esa estructura con amenazas, secuestros e incluso proyectos de asesinato contra adversarios políticos.

Es precisamente en este terreno donde resulta indispensable mantener la cautela. Se trata de revelaciones atribuidas a una investigación periodística y a las fuentes consultadas por sus autores, no de hechos establecidos en su totalidad por una sentencia judicial. Pero esta distinción no resta importancia al expediente: un opositor fue efectivamente secuestrado en territorio francés, un agente consular permanece encarcelado por su presunta implicación y un antiguo diplomático argelino es objeto de una orden internacional de detención.

Argel rechaza las acusaciones

Las autoridades argelinas rechazan la interpretación francesa del caso y han defendido reiteradamente al funcionario consular detenido. El pasado marzo, el Ministerio argelino de Asuntos Exteriores convocó al encargado de negocios francés para protestar contra la prolongación de su prisión provisional, denunciando una medida que considera injustificada y advirtiendo de sus posibles consecuencias para las relaciones entre ambos países.

El expediente se ha convertido así en otra pieza del complejo enfrentamiento franco-argelino de los últimos años. La detención del agente consular provocó ya en 2025 una grave crisis diplomática, con expulsiones recíprocas de personal diplomático y consular, en un momento en el que París y Argel intentaban gestionar una relación marcada por numerosos contenciosos políticos, migratorios y de seguridad.

La investigación publicada ahora introduce, sin embargo, una pregunta todavía más delicada: si las personas investigadas actuaron individualmente o si formaban parte, como sostienen Dubois y Tabet, de un mecanismo organizado de vigilancia de los opositores argelinos en el extranjero.

España aparece en el mapa

Para el lector español, uno de los elementos más relevantes aparece cuando la investigación amplía el foco más allá de Francia. Dubois y Tabet afirman, citando información procedente de servicios europeos a la que aseguran haber tenido acceso, que mecanismos similares de influencia y vigilancia de la diáspora funcionarían también en Bélgica, Reino Unido y España.

Por ahora, esa dimensión europea pertenece a las revelaciones de los autores y no permite afirmar que exista en territorio español una estructura equivalente a la que describen para Francia. Sin embargo, la inclusión de España en esas informaciones adquiere especial relevancia por su proximidad con Argelia, la presencia de una importante comunidad argelina y el peso de las relaciones políticas, energéticas y de seguridad entre ambos países.

El asunto posee igualmente una inevitable dimensión magrebí. Argelia es uno de los principales actores políticos y militares del norte de África, y el funcionamiento de su sistema de poder no puede desligarse de la relación entre la Presidencia de Abdelmadjid Tebboune y el poderoso aparato militar y de seguridad, encabezado en el ámbito castrense por el jefe del Estado Mayor, Saïd Chengriha. La investigación del JDD, sin embargo, no permite atribuir automáticamente responsabilidades personales a ambos dirigentes en las operaciones concretas investigadas por la justicia francesa.

De un secuestro a una cuestión europea

La gran incógnita es hasta dónde pueden conducir las investigaciones francesas. Si el procedimiento sobre Amir DZ revelara nuevas conexiones y si las afirmaciones sobre la existencia de estructuras similares en otros países fueran corroboradas independientemente, el expediente dejaría de ser únicamente otro contencioso entre París y Argel para adquirir una dimensión europea relacionada con la soberanía y la seguridad interior.

Por ahora conviene mantener separados dos planos. Por un lado están las revelaciones de Christophe Dubois y Marie-Christine Tabet sobre un supuesto «ejército en la sombra» desplegado para controlar y vigilar a opositores en Europa. Por otro, existe una investigación judicial concreta sobre el secuestro de Amir DZ que ya alcanza a un agente consular y a un antiguo diplomático argelino.

Es precisamente la convergencia entre ambos planos —las revelaciones periodísticas y los indicios examinados por la justicia— la que convierte el caso en algo mucho más serio que una nueva batalla retórica entre Francia y Argelia.

Fuente: Le Journal du Dimanche, investigación de Pascal Meynadier publicada el 4 de octubre de 2026 a partir del libro Alger Paris. Affaires toxiques, de Christophe Dubois y Marie-Christine Tabet. Los elementos judiciales han sido contrastados con informaciones publicadas por Le Monde y con la posición expresada por las autoridades argelinas.

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