El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, pidió este domingo que las disputas africanas sobre los recursos naturales y los ríos transfronterizos se resuelvan mediante la cooperación y el diálogo, y no a través de la confrontación. El mensaje, pronunciado durante una cumbre de la Unión Africana en Nuevo Alamein, adquiere especial relevancia en plena escalada de las tensiones entre Egipto y Etiopía.
El mandatario egipcio aprovechó la apertura de la Octava Reunión de Coordinación de Mitad de Año de la Unión Africana para reclamar una gestión concertada de los recursos compartidos entre los países del continente. Sin mencionar directamente la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), sus palabras tuvieron como telón de fondo la prolongada disputa entre El Cairo y Adís Abeba por las aguas del Nilo.
Al Sisi defendió que las cuestiones transfronterizas deben abordarse desde la cooperación y conforme al derecho internacional. Cada Estado, sostuvo, tiene derecho a desarrollar y aprovechar sus recursos naturales, pero ese derecho debe ejercerse de manera responsable y sin causar perjuicios a otros países.
El Nilo, en el centro de una disputa estratégica
La cuestión del agua constituye desde hace años uno de los principales focos de tensión entre Egipto y Etiopía. El Cairo observa con preocupación la gestión de la presa GERD, construida por Etiopía sobre el Nilo Azul, mientras Adís Abeba considera el proyecto fundamental para ampliar su capacidad de generación eléctrica y favorecer su desarrollo económico.
Para Egipto, el asunto tiene una dimensión especialmente sensible debido a su elevada dependencia de las aguas del Nilo. Las autoridades egipcias reclaman garantías sobre la gestión de los recursos hídricos compartidos y han insistido en la necesidad de alcanzar acuerdos que protejan los intereses de los países situados aguas abajo.
La controversia se inscribe ahora en un contexto regional mucho más delicado. Las tensiones entre Etiopía, Egipto y Eritrea han aumentado considerablemente en los últimos días, coincidiendo con una nueva escalada del conflicto en el norte etíope. La Unión Africana ha pedido a las partes máxima contención y que resuelvan sus diferencias mediante los canales diplomáticos.
Una crisis que supera la cuestión del agua
Adís Abeba ha acusado a Egipto, Eritrea y Sudán de respaldar a grupos armados enfrentados al Gobierno etíope, acusaciones rechazadas por los países señalados. El deterioro de las relaciones ha tenido ya consecuencias diplomáticas: Egipto y Etiopía expulsaron esta semana a diplomáticos de forma recíproca.
La crisis es todavía más profunda entre Etiopía y Eritrea. Adís Abeba decidió cerrar su embajada en Asmara y expulsar a diez diplomáticos eritreos, acusándolos de actividades contrarias a su seguridad nacional. Eritrea respondió anunciando la ruptura de sus relaciones diplomáticas con Etiopía.
Es en este escenario de creciente inestabilidad en el Cuerno de África donde cobra mayor significado el llamamiento de Al Sisi. Desde Nuevo Alamein, el presidente egipcio defendió que las diferencias entre los países africanos no deberían impedir la búsqueda de intereses comunes y reclamó que el diálogo, la cooperación y el beneficio compartido prevalezcan sobre las decisiones unilaterales y la confrontación.