Sánchez se da el fin de semana para pensar y Feijóo se dice «listo»

03 octobre 2026 - 09:23

La derrota de los decretos de vivienda abre un periodo de reflexión en Moncloa, que no descarta adelantar las elecciones y confía en que PP, Vox y Junts paguen su voto en las urnas. El líder popular reta al presidente a poner fecha, García-Page advierte del riesgo de no convocar y Sumar se reúne el domingo sin un candidato definido para una eventual cita con las urnas.

Pedro Sánchez se toma el fin de semana para decidir si disuelve las Cortes. El Gobierno abrió este viernes un proceso de reflexión tras la derrota de sus dos decretos de vivienda en el Congreso, y su entorno ya no oculta que el adelanto electoral es una de las opciones. El presidente había definido esta etapa como la legislatura de la vivienda, y la caída de las medidas aprobadas tras el desahucio de Maricarmen deja ese proyecto sin su principal instrumento. La primera fecha que se baraja para unas generales anticipadas es el domingo 29 de noviembre.

En Moncloa sostienen que lo ocurrido no admite lecturas suaves. «Lo de hoy es significativo, y lo veremos en las urnas», resumen fuentes del Ejecutivo, convencidas de que PP, Vox y Junts pagarán su rechazo a medidas que respalda buena parte de sus propios votantes. El Gobierno descarta, eso sí, que Junts le haya engañado. Considera que su traición ha sido a los ciudadanos catalanes que sufren el problema de la vivienda y subraya que Miriam Nogueras discutió el contenido de los decretos, no cuestiones políticas.

Feijóo reta a Sánchez a poner fecha

El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, compareció ante la prensa en el Congreso nada más concluir la votación. Acusó a Sánchez de usar la crisis habitacional con «cálculo electoral» y le desafió a convocar. «Si necesita un relato para convocar elecciones, adelante», dijo. Y se ofreció como alternativa inmediata. «Estoy listo, estamos preparados. Por mí, que convoque cuando quiera», añadió, antes de rematar que, por el bien del país, debería hacerlo «cuanto antes». Fuentes populares aseguran que el líder espera las urnas con ansia.

Feijóo sostuvo que el Gobierno «no tiene ni las Cortes ni la calle» y que España no puede permitirse cerrar así el periodo de sesiones. Reiteró que las medidas tumbadas no habrían ayudado «a Maricarmen ni a nadie» y recurrió a datos del propio Ministerio de Vivienda para afirmar que con Sánchez se ha construido menos que nunca. Su receta pasa por más construcción, menos trámites, incentivos fiscales y seguridad jurídica para los propietarios. Su partido rechazó, sin embargo, un paquete que incluía bonificaciones fiscales y protección a los pequeños propietarios.

Los socios, entre el reproche y la advertencia

Entre los aliados del Gobierno, la reacción osciló entre el reproche a Junts y la presión sobre Sánchez. Gabriel Rufián, portavoz de ERC, dirigió su ataque más duro contra la formación de Carles Puigdemont por aliarse con PP y Vox. «Su bandera hoy es un billete de 50 euros», les espetó. Desde Castilla-La Mancha, su presidente, el socialista Emiliano García-Page, había advertido antes de la votación de que sería «arriesgado» no convocar elecciones si Junts tumbaba los decretos. Su aviso cobra ahora otra dimensión dentro del PSOE.

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, señalaron a la derecha estatal y catalana como responsables. Sánchez, en su intervención por sorpresa antes de la votación, ya había dejado entrever el horizonte. Pidió a PP y Junts que demostraran que su deseo de servir era mayor que el de dañar al Gobierno. Y les avisó de que la historia les juzgaría «antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan». Con la votación perdida, la frase adquiere otro alcance.

Sumar, sin candidato a las puertas

El flanco más delicado está a la izquierda del PSOE. El Frente Amplio, la marca con la que Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar concurrirán juntos a las generales, se reúne el domingo. La salida de Yolanda Díaz no se ha traducido todavía en la elección de un nuevo candidato, y entre los socios crece la preocupación por no contar con una opción definida. Si Sánchez convoca, la coalición afrontaría los primeros días de precampaña sin cabeza de cartel.

El favorito de la mayoría es Bustinduy, que el viernes defendió desde la tribuna la prórroga automática de los alquileres y puso voz a los movimientos que esperaban fuera. Su perfil encaja con una campaña que el Gobierno previsiblemente planteará como un plebiscito entre rentistas e inquilinos. Queda por saber si el ministro, que hasta ahora no ha mostrado voluntad de encabezar la candidatura, da el paso.

Mientras, la calle no espera. El Sindicato de Inquilinas convoca este sábado manifestaciones en más de 54 ciudades y habla ya de huelga general. Moncloa confía en que las protestas señalen a quienes tumbaron los decretos y no pidan también la cabeza del PSOE y de Sumar. La decisión de Sánchez dependerá en buena medida de hacia dónde apunte ese enfado.

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