Felipe VI y Letizia visitarán Ceuta y Melilla en un viaje de especial sensibilidad para Marruecos

02 octobre 2026 - 03:22

Los reyes de España viajarán a Ceuta el 13 de octubre y a Melilla al día siguiente, en su primera visita oficial a las dos ciudades desde la llegada de Felipe VI al trono en 2014. El desplazamiento, acordado entre el Gobierno y la Casa Real, se producirá casi dos décadas después del viaje de Juan Carlos I y Sofía que provocó una crisis diplomática con Rabat, y llega en un momento particularmente delicado de las relaciones hispano-marroquíes.

Felipe VI y la reina Letizia visitarán Ceuta y Melilla los próximos 13 y 14 de octubre. La Casa del Rey ha confirmado un viaje cuya agenda detallada todavía no se ha hecho pública y que ha sido coordinado previamente con el Gobierno de Pedro Sánchez.

Los monarcas estarán primero en Ceuta, el martes 13, y se desplazarán a Melilla el miércoles 14. Será su primera visita oficial a ambas ciudades desde que Felipe VI accedió al trono en junio de 2014 y la primera presencia de un rey español en ellas desde noviembre de 2007.

Pedro Sánchez no acompañará a los monarcas. La representación gubernamental corresponderá al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.

Una visita que Rabat observará de cerca

Más allá de su dimensión institucional, el viaje posee una evidente sensibilidad diplomática en las relaciones entre España y Marruecos.

Madrid considera Ceuta y Melilla parte integrante del territorio español y las dos ciudades tienen el estatuto de ciudades autónomas. Marruecos, por su parte, mantiene una reivindicación histórica sobre ambas, que considera territorios ocupados.

Por ello, las visitas de la Corona española adquieren inevitablemente una lectura política al otro lado del Estrecho. Hasta el momento, el Gobierno marroquí no ha anunciado oficialmente una posición sobre el próximo desplazamiento de Felipe VI y Letizia.

La prensa marroquí, sin embargo, ya ha comenzado a destacar la dimensión territorial de la visita, precisamente cuando Madrid y Rabat han tratado durante los últimos años de consolidar una relación estratégica basada en la cooperación migratoria, económica, comercial y de seguridad.

El precedente de 2007

El antecedente más inmediato explica buena parte de la sensibilidad que rodea el viaje.

En noviembre de 2007, Juan Carlos I y la reina Sofía realizaron una visita a Ceuta y Melilla que provocó una fuerte reacción de Marruecos. Rabat expresó entonces formalmente su rechazo y llamó temporalmente a consultas a su embajador en Madrid.

Mohamed VI calificó aquella visita de contraproducente y consideró que afectaba a los sentimientos nacionales marroquíes. El episodio abrió una crisis diplomática entre dos países que apenas unos meses después comenzaron a normalizar nuevamente sus relaciones.

Han tenido que transcurrir casi 19 años para que un monarca español vuelva a desplazarse oficialmente a las dos ciudades.

Después de la crisis fronteriza de Ceuta

El viaje adquiere además una dimensión adicional tras la grave crisis migratoria registrada en Ceuta a finales de julio.

Felipe VI se ha pronunciado recientemente sobre aquel episodio y ha reclamado una mayor implicación europea en la protección de las fronteras exteriores de la Unión. El monarca considera que la gestión de este tipo de crisis no puede recaer exclusivamente sobre los Estados situados en las fronteras exteriores del espacio comunitario.

La Casa Real y el Gobierno sostienen, no obstante, que el desplazamiento a Ceuta y Melilla estaba siendo preparado antes de aquella crisis fronteriza.

La visita se celebrará inmediatamente después del 12 de octubre, Fiesta Nacional de España, una proximidad temporal que añade simbolismo a un viaje que será seguido con especial atención tanto en Madrid como en Rabat.

Entre la normalidad institucional y la sensibilidad diplomática

Para España, la presencia de Felipe VI y Letizia se presenta como un ejercicio de normalidad institucional: el jefe del Estado visita dos ciudades españolas a las que nunca había viajado oficialmente desde su proclamación.

Desde la perspectiva marroquí, el significado es diferente debido a la reivindicación territorial que Rabat mantiene sobre Ceuta y Melilla.

Ahí reside la particularidad del viaje. La relación bilateral atraviesa una etapa de estrecha cooperación y ambos gobiernos han invertido considerable capital político en estabilizarla después de las crisis de años anteriores.

La visita de los días 13 y 14 de octubre pondrá así a prueba la capacidad de Madrid y Rabat para separar su cooperación estratégica de uno de los contenciosos históricos que continúa sin resolver entre los dos países: el estatuto de Ceuta y Melilla.

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