Irán niega haber sido expulsado de Nueva York y contradice la versión de Washington

01 octobre 2026 - 08:03

Teherán asegura que Abbas Araghchi y la delegación iraní abandonaron Nueva York conforme a un calendario establecido con anterioridad y comunicado a Estados Unidos el 17 de septiembre. Washington sostiene lo contrario: dos funcionarios estadounidenses afirman que Marco Rubio ordenó su salida inmediata después de que las negociaciones indirectas para desbloquear la crisis entre ambos países terminaran sin avances. La controversia añade un nuevo episodio de tensión a una vía diplomática que, pese al enfrentamiento, todavía no está completamente cerrada.

Irán ha rechazado este jueves la versión según la cual el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ordenó al ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, y a su delegación abandonar Nueva York después del fracaso de las últimas conversaciones indirectas entre Washington y Teherán.

La Misión Permanente de Irán ante Naciones Unidas sostiene que la salida estaba prevista de antemano. Según su versión, la delegación partió el lunes por la tarde conforme a un calendario que había sido comunicado al Departamento de Estado estadounidense el 17 de septiembre.

Teherán fue más allá y acusó a Washington de difundir una información «infundada» después de no haber conseguido resultados en las negociaciones.

La versión estadounidense es radicalmente distinta. Dos funcionarios de Estados Unidos sostienen que Rubio perdió la paciencia después de que los contactos desarrollados durante el fin de semana no consiguieran acercar las posiciones y ordenó que Araghchi y los integrantes de su delegación abandonaran Nueva York antes de lo previsto.

Dos relatos sobre una misma salida

La controversia gira, por tanto, menos en torno a si los iraníes abandonaron Nueva York —algo que ambas partes reconocen— que sobre las circunstancias en las que lo hicieron.

Según la versión estadounidense, Araghchi tenía previsto prolongar su estancia para mantener abierta la negociación indirecta y permaneció en Nueva York después de que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, regresara a su país tras intervenir ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

Washington considera que, una vez concluidos los encuentros de alto nivel de la ONU y constatada la ausencia de avances diplomáticos, la delegación iraní había prolongado innecesariamente su estancia. Rubio habría ordenado entonces su salida inmediata.

Irán sostiene exactamente lo contrario: Araghchi no fue expulsado ni obligado a modificar sus planes, sino que salió cuando estaba previsto.

La discrepancia resulta difícil de resolver de manera independiente. La orden atribuida a Rubio ha sido confirmada por funcionarios estadounidenses bajo condición de anonimato, mientras que Teherán ha hecho pública una negativa formal.

Qatar intenta mantener abierto el canal

El incidente se produjo después de varios días de intensos contactos indirectos en Nueva York. Qatar actuó como uno de los principales intermediarios entre las dos partes, transmitiendo mensajes entre Araghchi y los representantes estadounidenses.

El objetivo de las conversaciones era mucho más amplio que resolver un desacuerdo puntual. Sobre la mesa estaban el estrecho de Ormuz, el bloqueo naval estadounidense, las sanciones, la guerra y la posibilidad de retomar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Las diferencias siguen siendo considerables. Teherán ha condicionado la reapertura plena de Ormuz y la vuelta a las conversaciones nucleares a una serie de medidas estadounidenses, entre ellas el levantamiento del bloqueo de sus puertos, la flexibilización de las sanciones contra sus exportaciones de petróleo y la liberación de activos iraníes congelados.

Donald Trump rechazó públicamente la propuesta iraní durante el fin de semana, mientras Washington insiste en obtener concesiones sobre el programa nuclear.

Del portazo diplomático a una nueva propuesta

La paradoja es que el episodio de Nueva York no parece haber cerrado completamente la negociación.

Irán ha confirmado que recibió posteriormente una respuesta oficial estadounidense a su última propuesta. El contenido no se ha hecho público y Teherán tampoco ha aclarado si se trata de un rechazo o de una contrapropuesta.

Araghchi informó al presidente Pezeshkian y al Gobierno iraní después de regresar de Nueva York. Los mediadores regionales continúan intentando construir un compromiso que permita reabrir plenamente el estrecho de Ormuz y crear las condiciones para unas negociaciones más amplias.

De este modo, mientras Washington y Teherán mantienen versiones incompatibles sobre cómo terminó la estancia de la delegación iraní en Estados Unidos, sus intermediarios continúan hablando.

El episodio resume el estado actual de la relación entre ambos países: la confianza política se encuentra prácticamente agotada, pero ninguno de los dos ha cerrado todavía por completo la puerta de la diplomacia.

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