Tennessee intenta ejecutar a Christa Pike, pero sigue viva tras recibir las dos dosis letales

01 octobre 2026 - 07:31

La que debía ser la primera ejecución de una mujer en Tennessee en más de dos siglos terminó en un episodio sin precedentes. Christa Gail Pike, de 50 años, permaneció con vida después de que le fueran administradas las dos dosis de pentobarbital previstas por el protocolo. Fue trasladada en ambulancia a un hospital y el gobernador Bill Lee suspendió las ejecuciones restantes de 2026 mientras una investigación independiente intenta determinar qué ocurrió.

Tennessee debía hacer historia el miércoles ejecutando a una mujer por primera vez en más de 200 años. La hizo, pero de una manera completamente distinta a la prevista. Christa Gail Pike sobrevivió al procedimiento de inyección letal después de recibir las dos dosis contempladas por el protocolo del Estado y tuvo que ser trasladada desde la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, a un centro médico.

El Departamento Correccional de Tennessee sostiene que sus funcionarios cumplieron todas las fases del protocolo legalmente establecido. El problema apareció al final del procedimiento: después de la segunda administración del fármaco, Pike continuaba viva y el protocolo no contempla una tercera intervención.

El gobernador Bill Lee ordenó posteriormente una investigación independiente y suspendió la ejecución que todavía quedaba programada en Tennessee para este año.

Seguía respirando después de la segunda dosis

La ejecución había quedado suspendida durante varias horas por una batalla judicial de última hora. Pike debía morir inicialmente por la mañana, pero un tribunal federal de apelaciones paralizó el procedimiento aproximadamente una hora antes de su inicio para estudiar uno de los recursos de la defensa.

Más tarde, el Tribunal Supremo de Estados Unidos levantó la suspensión y permitió a Tennessee continuar con la ejecución.

Cuando las cortinas de la cámara se abrieron a las 19:27, los periodistas seleccionados como testigos vieron a Pike inmovilizada sobre una camilla. Todavía consciente, pronunció sus últimas palabras y afirmó encontrarse en paz. En un momento posterior levantó la cabeza y preguntó a los funcionarios si era normal lo que sentía en uno de sus brazos.

El procedimiento continuó. Los testigos describieron respiraciones fuertes, jadeos y posteriormente ronquidos.

A las 20:26 ya se había administrado la segunda dosis de pentobarbital. Pero Pike continuaba respirando. Los periodistas siguieron escuchando sus ronquidos detrás de la cortina cerrada hasta que el micrófono de la sala fue desconectado a las 20:53 y se les ordenó abandonar el lugar.

Sus abogados presentaron recursos de emergencia mientras el procedimiento seguía desarrollándose, argumentando que continuar intentando ejecutar a su clienta podía constituir un castigo cruel e inusual.

Finalmente llegó una ambulancia. Pike salió de Riverbend con vida.

Un protocolo que no contemplaba qué hacer después

Tennessee utiliza actualmente un protocolo basado en pentobarbital. Si el condenado continúa vivo después de la primera administración, está prevista una segunda serie de jeringas.

Lo extraordinario del caso Pike es lo que sucedió a continuación. El procedimiento oficial no especifica qué debe hacerse si la persona permanece viva después de esa segunda administración.

Las autoridades penitenciarias aseguraron que habían agotado todos los pasos permitidos. El Departamento Correccional afirmó que el fármaco utilizado había demostrado anteriormente su eficacia y que el protocolo no autorizaba ningún procedimiento adicional.

Especialistas en pena de muerte calificaron lo ocurrido de excepcional. En Estados Unidos se conocen casos de ejecuciones frustradas porque los equipos médicos no lograron establecer correctamente una vía intravenosa. La particularidad de Pike es haber permanecido viva después de que, según sus abogados, se administraran las dos dosis previstas.

Es además el segundo fracaso de una ejecución en Tennessee en apenas unos meses. En mayo, el Estado tuvo que suspender la de Tony Carruthers después de que el equipo encargado del procedimiento no consiguiera establecer una vía intravenosa adecuada.

Un crimen cometido a los 18 años

Christa Pike fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, cometido en Knoxville en enero de 1995. Ambas estudiaban en un centro de formación profesional.

Pike tenía 18 años cuando ocurrió el crimen. Junto con su novio, Tadaryl Shipp, entonces de 17, y una tercera persona, llevó a Slemmer hasta una zona boscosa, donde la joven fue golpeada y asesinada. La extrema violencia del crimen y los elementos asociados en aquel momento con el satanismo dieron al caso una enorme repercusión mediática.

Pike fue la única condenada a muerte. Shipp recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional.

Durante las últimas semanas, sus abogados habían intentado obtener la conmutación de la pena alegando, entre otros elementos, su edad cuando cometió el asesinato, los graves abusos sufridos durante su infancia y los trastornos mentales que le fueron diagnosticados posteriormente. Pike nunca negó su responsabilidad en el crimen.

La madre de Colleen Slemmer, por su parte, había defendido públicamente la ejecución y viajó a Nashville para presenciarla después de esperar durante tres décadas el cumplimiento de la sentencia.

Una ejecución histórica que nunca llegó a consumarse

La condición de Pike añadía otra dimensión al caso. Tennessee no ejecutaba a una mujer desde 1820. De haberse consumado la sentencia, se habría convertido en la primera en más de dos siglos.

Las ejecuciones de mujeres son además excepcionalmente raras en Estados Unidos. Desde que el Tribunal Supremo permitió restablecer la pena capital en 1976, solo 18 mujeres habían sido ejecutadas hasta antes del intento contra Pike, aproximadamente el 1% del total.

Lo sucedido en Riverbend abre ahora un problema distinto. El Estado había obtenido autorización judicial para ejecutar a Christa Pike, administró las dos dosis previstas por su propio protocolo y, sin embargo, la condenada salió de la prisión en una ambulancia.

La investigación ordenada por el gobernador deberá establecer por qué falló el procedimiento y qué ocurrió durante los 86 minutos transcurridos entre la apertura de las cortinas y la salida de los testigos.

Pero deja también una cuestión jurídica inmediata: Tennessee intentó ejecutar a Christa Pike y no lo consiguió. Ahora tendrá que determinarse qué puede hacer el Estado después de una ejecución que llegó hasta el último paso previsto y terminó con la condenada todavía viva.

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