Felipe VI reclama ante Macron más implicación europea en Ceuta

02 octobre 2026 - 10:12

El Rey calificó de «inaceptable» la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma durante la cena de gala en honor del presidente francés, que cierra hoy en Madrid su primera visita de Estado a España. Es la primera de un mandatario francés desde 2009, y ha quedado marcada por el rechazo del Senado, con la mayoría absoluta del PP, al Tratado de Amistad con Francia.

Felipe VI situó la crisis de Ceuta en el centro de la visita de Estado de Emmanuel Macron. En el brindis de la cena de gala celebrada anoche en el Palacio Real, el Rey calificó de «inaceptable» lo ocurrido este verano en la ciudad autónoma. Lo describió como una «intrusión masiva» de decenas de miles de personas en una frontera española que es también europea. El monarca reclamó a la Unión Europea (UE) más implicación en la protección de sus fronteras exteriores. «No podemos afrontar solos una responsabilidad que es de todos», afirmó ante un centenar de invitados, entre ellos el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Más de 80.000 personas entraron en Ceuta los días 30 y 31 de julio. El Rey pidió un «refuerzo de la colaboración» entre los Estados miembros, tanto en recursos como en cooperación. En ese terreno, París ha sido un aliado para Madrid. Francia fue una de las escasísimas capitales que no respaldaron la carta impulsada en agosto por Italia y Dinamarca y firmada por otros 20 gobiernos, que expresaba su «grave preocupación» por lo ocurrido. Varios de sus firmantes reaccionaron en un primer momento criticando la política migratoria del Gobierno español.

Es la primera visita de Estado de Macron a España desde que llegó al Elíseo en 2017. También es la primera de un presidente francés desde la de Nicolas Sarkozy en 2009, y tiene mucho de despedida. Macron es uno de los líderes más veteranos de la UE y encarna una etapa en la que el centro político europeo intentó frenar a la ultraderecha sin conseguirlo. Francia celebrará en abril la primera vuelta de unas presidenciales a las que ya no podrá concurrir. En la cena, el presidente francés lució el collar de Isabel la Católica y cerró su intervención brindando por España, por Francia y por la amistad franco-española.

Un tratado de amistad tumbado en plena visita

La velada estuvo marcada por un revés parlamentario. Horas antes, el Senado había rechazado el Tratado de Amistad y Cooperación que Macron y Pedro Sánchez firmaron en Barcelona en 2023. La votación terminó con 142 votos en contra de PP y Vox, la abstención de UPN y 106 votos a favor. El PP hizo valer su mayoría absoluta en la Cámara alta pese a que el Tribunal Constitucional había avalado el texto la semana pasada. Francia completó su ratificación en 2025. Congreso y Senado deberán ahora resolver sus discrepancias en una Comisión Mixta.

Felipe VI no aludió al rechazo, pero sí a los asuntos pendientes de la relación bilateral, como las interconexiones energéticas, las vías ferroviarias y la industria. Macron sí se refirió al tratado. «Lo alcanzaremos», aseguró en su discurso. El presidente francés tampoco hablará ante las Cortes Generales, una ausencia que fuentes del Congreso y del Gobierno relacionaron con el bloqueo del tratado, aunque el Elíseo y la Embajada francesa sostienen que ese discurso nunca estuvo previsto.

Defensa, energía y comercio

Este miércoles, el Rey y Macron inauguraron en el Ministerio de Economía el Foro de Comercio e Inversiones España-Francia, con más de 240 participantes españoles y 130 franceses. Felipe VI defendió que ambos países sigan explorando acuerdos industriales en defensa que impulsen tecnologías de vanguardia y refuercen la autonomía estratégica de la UE. Pidió además un impulso a las interconexiones eléctricas y ferroviarias y a los proyectos de hidrógeno. A su juicio, Europa necesita ganar escala y aprender a apoyarse mejor en las fortalezas de cada uno de sus países.

La energía sigue siendo el frente más espinoso. España reclama desde hace años más enlaces para integrarse en el mercado europeo, y París se resiste. El eurodiputado socialista Nicolás González Casares, miembro de la Comisión de Industria, Investigación y Energía del Parlamento Europeo, sostiene que Francia «teme a las renovables españolas» porque su menor precio podría comprometer la viabilidad de sus centrales nucleares. El comercio, en cambio, es sólido. Los intercambios de bienes superan los 90.000 millones de euros, y Francia es el primer cliente de España y su tercer proveedor.

Democracia frente al nacionalpopulismo

Macron dedicó la tarde de ayer a los jóvenes. En el Paraninfo de la Universidad Complutense, en un encuentro sobre democracia en la era digital, respondió a las preguntas del escritor Javier Cercas y de varios estudiantes. Frente al auge del nacionalpopulismo y al creciente poder de las tecnológicas, reclamó «rehumanizar» las redes sociales y devolver eficacia a las democracias. Su objetivo, explicó, es que la ciudadanía no se deje seducir por la rapidez que venden las autocracias. «Somos este viejo continente que se subestima. Pero no vamos tan mal», defendió.

La jornada de hoy incluye la reunión con Sánchez y concluirá con una recepción en la residencia del embajador francés, a la que asistirán los Reyes. La visita coincide con un momento delicado para Europa. En las últimas semanas se han repetido las incursiones de drones y los sabotajes atribuidos a Moscú en el flanco oriental de la UE y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Al mismo tiempo, crecen las dudas sobre el compromiso de Donald Trump con la defensa colectiva. Francia anunció la semana pasada que prepara un plan de seguridad ante posibles ataques rusos.

El relevo en el Elíseo abrirá una incógnita que Madrid sigue con atención. Las presidenciales de abril decidirán si París continúa siendo un aliado europeísta en asuntos como Ceuta, la defensa o la industria. La alternativa es que la ultraderecha que Macron no logró frenar llegue a asumir el poder en el principal socio comercial de España.

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