Una delegación de medio centenar de empresarios y representantes japoneses, encabezada por el exministro de Exteriores Takeshi Iwaya, viajó este domingo a Pekín para intentar reactivar el diálogo económico con China. La iniciativa llega en un momento de fuertes tensiones bilaterales y apenas unos días después del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington.
Japón intenta abrir una vía de acercamiento a China a través de la diplomacia económica. La delegación, integrada por directivos empresariales y representantes de la Asociación Japonesa para la Promoción del Comercio Internacional, buscará reunirse con altos responsables chinos durante su estancia en Pekín, prevista hasta el 30 de septiembre.
Antes de partir, Takeshi Iwaya subrayó la importancia de mantener abiertos los canales de comunicación, especialmente cuando las relaciones entre ambos países atraviesan un periodo de dificultades. El objetivo de la visita es facilitar los intercambios comerciales y explorar posibilidades de cooperación.
Las relaciones entre Tokio y Pekín se deterioraron en noviembre de 2025, cuando la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, declaró que un eventual ataque chino contra Taiwán podría amenazar la supervivencia de Japón y justificar una intervención de sus Fuerzas de Autodefensa. China respondió con restricciones comerciales, particularmente sobre productos de doble uso y minerales estratégicos, además de recomendar a sus ciudadanos que evitaran viajar a Japón.
La misión empresarial coincide con un momento de reajuste diplomático tras la reciente cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington. El presidente estadounidense mantuvo posteriormente una conversación telefónica con Takaichi, durante la cual ambos abordaron cuestiones económicas y de seguridad relacionadas con China y reafirmaron su coordinación bilateral.
La visita encabezada por Iwaya constituye un nuevo intento de recuperar el diálogo entre las dos potencias asiáticas. Sin embargo, todavía está por determinar si este acercamiento económico permitirá aliviar las discrepancias políticas y estratégicas que mantienen enfrentados a Tokio y Pekín.