La visita de Estado de Xi Jinping a Washington se salda con acuerdos en materia comercial y tecnológica. Pekín se compromete a importar al menos diez millones de toneladas de carbón estadounidense tanto en 2027 como en 2028, mientras ambas potencias crean un canal de comunicación para abordar los riesgos de la inteligencia artificial.
Pekín/Washington, 26 de septiembre de 2026. China y Estados Unidos han acordado establecer un diálogo bilateral sobre superinteligencia y ampliar su cooperación comercial tras la visita de Estado del presidente chino, Xi Jinping, a Washington. Entre los principales compromisos anunciados figura la compra de carbón estadounidense por parte de Pekín durante los dos próximos años.
Según el comunicado difundido por la Casa Blanca, ambos gobiernos celebrarán en noviembre el próximo encuentro del denominado Diálogo Estados Unidos-China sobre Superinteligencia. También crearán un canal específico de comunicación para gestionar posibles incidentes relacionados con esta tecnología.
La inteligencia artificial entra en la agenda bilateral
El nuevo mecanismo permitirá a las dos potencias intercambiar puntos de vista sobre los riesgos y beneficios de la inteligencia artificial, una tecnología que se ha convertido en un asunto central de su relación estratégica.
Durante los encuentros de esta semana quedaron de manifiesto las diferencias de enfoque entre ambos mandatarios. Trump defendió en sus redes sociales que la tecnología debe dejarse desarrollar sin nuevas restricciones, mientras que Xi insistió en la necesidad de garantizar que permanezca bajo control humano y beneficie a la población.
El acuerdo para establecer un canal de comunicación sobre incidentes supone un mecanismo de cooperación en un ámbito marcado por la competencia tecnológica entre ambos países.
China comprará carbón estadounidense durante dos años
En el terreno comercial, Pekín se ha comprometido a importar al menos diez millones de toneladas métricas de carbón procedente de Estados Unidos en 2027 y otros diez millones, como mínimo, en 2028.
Ambos gobiernos también han puesto en marcha el Consejo de Comercio y el Consejo de Inversión Estados Unidos-China, cuya creación se había acordado durante la visita de Trump a Pekín en mayo.
Además, alcanzaron un consenso sobre recomendaciones destinadas a aplicar un trato arancelario más favorable a intercambios de bienes no sensibles por valor de 30.000 millones de dólares en cada dirección. La medida abarcaría productos agrícolas, madera y cosméticos estadounidenses, así como electrodomésticos y juguetes chinos.
Tierras raras, energía y control de armamento
Las negociaciones continuarán sobre las restricciones a las exportaciones chinas de tierras raras y minerales críticos. Washington pretende garantizar que los envíos hacia Estados Unidos recuperen niveles considerados adecuados.
La Casa Blanca también pidió a Pekín que intensifique sus esfuerzos contra el tráfico de precursores químicos utilizados para fabricar fentanilo y que aumente su producción de derivados del petróleo para contribuir a estabilizar el suministro mundial.
En materia de seguridad, Trump planteó la posibilidad de abrir negociaciones trilaterales sobre control de armamento con China y Rusia.
El comunicado estadounidense no menciona Taiwán, pese a que la cuestión estuvo presente en las conversaciones. Pekín reclama la soberanía de la isla y busca que Washington exprese un rechazo explícito a su independencia.
Más allá de los acuerdos anunciados, ambas potencias han prorrogado hasta enero de 2027 su tregua arancelaria. Trump destacó la relación personal que mantiene con Xi, mientras que el mandatario chino abogó por una competencia que evite los conflictos y permita beneficios mutuos.