El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, abre la puerta a que los menores migrantes que no puedan ser devueltos a Marruecos sean acogidos en otras comunidades, frente a la negativa de la dirección nacional del Partido Popular, que invoca el «efecto llamada». Con 2.383 menores filiados y 29 plazas ordinarias, la ciudad autónoma ya ha autorizado el traslado de cinco niñas a Navarra.
Juan Jesús Vivas ha rebajado el tono. Hasta ahora, el presidente de Ceuta sostenía con rotundidad que «todos» los menores extranjeros no acompañados llegados a la ciudad durante el cruce masivo debían volver a Marruecos, bien mediante la reagrupación familiar, bien a través de los servicios sociales del país vecino. Este jueves abrió la puerta a que, en los «mínimos casos» en que la devolución no sea posible por razones judiciales o administrativas, esos chicos sean derivados a la Península, donde once comunidades autónomas están gobernadas por el Partido Popular (PP).
El giro coloca a Vivas frente a la dirección nacional de su partido. Génova rechaza que ningún menor sea acogido en otros territorios porque, a su juicio, supondría un «efecto llamada» para nuevas «invasiones». El PP de Alberto Núñez Feijóo quiere mantener el mensaje de que todos deben regresar a Marruecos. Vivas, en cambio, verbaliza algo que las cifras hacen difícil de negar. No todos los menores podrán ser repatriados y alguien tendrá que hacerse cargo de ellos.
«Nadie ha dicho que no»
El presidente ceutí hizo estas declaraciones en Madrid, antes de participar en un acto organizado por Forbes. Preguntado por los menores, defendió que la reagrupación sigue siendo la prioridad. «Nadie duda de que el reagrupamiento es la primera opción», respondió. Cuando los periodistas insistieron en los casos en que el retorno resulte imposible, dejó claro que no habrá bloqueo. «Esos mínimos casos serán atendidos conforme a la legislación española. Nadie ha dicho que no», reconoció.
Vivas explicó que hay unos 40 expedientes de retorno ya iniciados e informados. «Agotemos la vía», pidió, antes de admitir que, si no puede llevarse a cabo, se abrirá otra. La legislación a la que alude es el artículo 35 de la Ley de Extranjería, que obliga a las comunidades autónomas a acoger a menores cuando un territorio supera en tres veces su capacidad. En Ceuta, el número de plazas ordinarias es de 29 y hay 2.383 menores filiados, una desproporción que ningún recurso ordinario puede absorber.
Cinco niñas camino de Navarra
La distancia con Génova ya se ha traducido en hechos. Hace dos semanas, cinco niñas salieron de Ceuta rumbo a Navarra, gobernada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), a través de la primera de las pasarelas planteadas por el Ministerio de Juventud e Infancia. El departamento ha propuesto convenios de colaboración entre comunidades o la aplicación obligatoria del artículo 35. El Gobierno de Vivas, competente en la tutela de los menores, tuvo que autorizar ese traslado. Además, otros 54 menores han sido reubicados en la Península con familiares que residen en España.
«Sí, la legislación se sigue aplicando», admitió Vivas. Pero añadió que lo ocurrido obliga a replantear la situación, porque los recursos ordinarios «no valen para una situación como esta». Cuando se le preguntó si la negativa de su partido se aplicaba solo a las comunidades que gobierna el PP, lo negó y atribuyó ese rechazo al «efecto llamada». «Nosotros consideramos que es una invasión, hay que sacar conclusiones», añadió.
La otra frontera
La paradoja es evidente. El mismo dirigente que habla de «invasión» es quien reconoce que la ley obliga a repartir a los menores que no puedan volver, y quien ha firmado la salida de cinco de ellos hacia Navarra. La posición de Génova, en cambio, pasa por alto que el artículo 35 impone el acogimiento cuando se supera el umbral legal. Por ahora, el primer traslado conocido ha recaído en una comunidad socialista.
La presión migratoria no se limita a Ceuta. Salvamento Marítimo rescató cinco pateras con 429 migrantes en aguas de Canarias entre la tarde del miércoles y la madrugada del jueves. El presidente canario, Fernando Clavijo, advirtió de que el foco puesto en el Mediterráneo está provocando una «desatención de la ruta Atlántica». Según Clavijo, era una situación previsible con la aplicación del nuevo Pacto de Asilo y Migración de la Unión Europea (UE).
Clavijo alertó además de que, si toda la atención se desvía hacia el Mediterráneo, se generará «una situación de saturación en los territorios fronterizos». Es lo que ya ocurre en Ceuta. Frente a esa realidad, la respuesta de Vivas resulta más pragmática que la de su partido, aunque siga envuelta en el lenguaje de la «invasión» que el PP compartirá este sábado con Vox en las calles de Madrid.