El presidente del Gobierno y el alcalde neoyorquino convierten un coloquio en Gracie Mansion en escaparate de un modelo económico alternativo, con el salario mínimo y la inmigración como banderas. Sánchez, que plantó a Trump en la recepción de la ONU, defiende al mismo tiempo que el vínculo con Estados Unidos está por encima de las diferencias ideológicas y sostiene que «los poderosos nos temen».
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, escenificaron ayer una sintonía que fue más allá de la cortesía diplomática. Tras una reunión privada, el regidor demócrata, primer musulmán al frente de la ciudad, abrió en Gracie Mansion, su residencia oficial, el desayuno coloquio Construir una economía para la mayoría. Participaron también la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. La Moncloa lo había concebido como una de las citas centrales del viaje a la semana de alto nivel de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Mamdani abrió el acto recitando a Federico García Lorca y evocando la estancia del poeta en Harlem. Después elogió la gestión de Sánchez, a quien presentó como un líder «que ha restaurado la fe en la democracia». Destacó en particular la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), que cifró en un 66% en ocho años. «Sánchez ha mandado un mensaje: su trabajo importa, su dignidad importa», afirmó el alcalde. El tono distendido incluyó guiños deportivos a la victoria de España en el Mundial disputado en julio en Estados Unidos y al título de los Knicks en la NBA.
Un modelo frente al liberalismo
Sánchez aprovechó el foro para reivindicar el modelo económico español. «Nuestras políticas funcionan y mejoran la vida de la gente corriente», defendió, antes de sostener que su Gobierno ha desmentido con hechos las consignas liberales contra las recetas de la izquierda. «Solo queda una cosa por demostrar: que las políticas progresistas también pueden ganar el futuro», añadió. El presidente presumió de que tanto él como Mamdani han logrado romper muchos esquemas.
La conexión entre ambos proyectos fue explícita. Sánchez proclamó que España demuestra que «otro modelo económico es posible» y que Nueva York prueba que esa misma ambición puede transformar las ciudades. De ahí extrajo la frase que resumió el encuentro. «Por eso los poderosos nos temen», concluyó. El mensaje situaba a Madrid y a la mayor urbe estadounidense como dos laboratorios de una misma apuesta redistributiva.
La inmigración como fortaleza
El otro eje del discurso fue la política migratoria, en una ciudad que Sánchez definió como de inmigrantes. «La inmigración ha hecho más fuerte a España», afirmó, en lo económico, lo social y lo cultural. Frente a ese diagnóstico, el presidente cargó contra los políticos que, a ambos lados del Atlántico, intentan convencer a los trabajadores de que su problema es otro trabajador.
Para Sánchez, esa estrategia constituye «uno de los trucos políticos más antiguos de la historia», que consiste en hacer que la gente mire a los lados para que nunca mire arriba. Aunque no los nombró, el retrato encaja con el discurso de Vox en España y con la política migratoria de la Administración Trump. La elección del escenario, junto a un alcalde que ha convertido la defensa de los trabajadores en su seña de identidad, reforzaba el contraste.
Sin foto con Trump
La sintonía con Mamdani contrastó con la distancia respecto a Donald Trump. Sánchez se ausentó el martes de la recepción que el presidente estadounidense ofreció a los líderes de la Asamblea General, alegando motivos de agenda. «No hace falta posar en una foto para trabajar juntos», explicó. Aun así, en un foro de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos, describió el vínculo bilateral como «más sólido que el acero que sostiene el puente de Brooklyn».
El presidente llegó a decir que ambos países no solo son amigos, sino familia, y situó esa relación por encima de cualquier diferencia ideológica entre gobiernos. También restó importancia a su breve conversación con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que calificó de saludo normal. Sánchez tenía prevista su intervención ante el plenario de la ONU con un doble mensaje, lealtad institucional con Washington y afinidad política con la alternativa progresista que Mamdani representa dentro de Estados Unidos.