Bukele retira embajadora de México tras acusación de narcovuelo

10 juillet 2025 - 10:29

El Salvador y México viven un nuevo roce diplomático. El presidente Nayib Bukele ordenó este miércoles el retiro de su embajadora en México, Rosa Delmy Cañas, tras las declaraciones del secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, quien afirmó que un avión incautado con casi media tonelada de cocaína provenía de territorio salvadoreño.

Bukele respondió con dureza desde su cuenta de X, calificando la información como “FALSA” y exigiendo a México una aclaración inmediata. “El Salvador no da cobijo a criminales ni tolera el narcotráfico. No lo hicimos antes, no lo haremos ahora”, escribió el mandatario, agregando que los tres detenidos en el avión eran de nacionalidad mexicana.

El incidente comenzó el martes, cuando García Harfuch informó que las fuerzas de seguridad mexicanas habían interceptado en Colima un vuelo procedente de El Salvador, incautando 428 kilos de cocaína y arrestando a tres personas. Sin embargo, Bukele replicó con datos de rastreo aéreo que —según él— prueban que la aeronave jamás ingresó al espacio aéreo salvadoreño.

“No permitiremos que se dañe la imagen de nuestro país con declaraciones sin fundamento”, sostuvo el presidente salvadoreño, quien exigió una respuesta oficial de México ante lo que considera un grave error diplomático y mediático.

Hasta el cierre de esta edición, la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana informó que se encuentra revisando el caso, sin ofrecer detalles sobre la ruta exacta del avión ni sobre la situación migratoria de la tripulación. Tampoco confirmó si la embajadora salvadoreña ya abandonó suelo mexicano.

La tensión marca un nuevo episodio en la relación bilateral. Bajo el gobierno de Bukele, El Salvador ha endurecido su política de seguridad interna con miles de capturas y un férreo discurso contra el crimen organizado. México, por su parte, enfrenta la presión constante de frenar los flujos de droga hacia Estados Unidos.

Este cruce de acusaciones no solo revela la fragilidad de la comunicación diplomática en la región, sino también la rapidez con que un dato no verificado puede escalar hasta convertirse en crisis. Mientras tanto, la cocaína incautada sigue en bodegas mexicanas, y el silencio oficial sobre su origen real alimenta el desconcierto.

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