El pontífice iniciará este viernes una visita de cuatro días a París, Lourdes y Metz. La migración, las víctimas de abusos, la inteligencia artificial y el futuro de Europa marcarán una agenda que combinará encuentros institucionales con grandes celebraciones multitudinarias.
El papa León XIV emprenderá este viernes 25 de septiembre un viaje de cuatro días a Francia, con un programa que combina diplomacia, encuentros con personas vulnerables y celebraciones religiosas para las que se esperan cientos de miles de asistentes. París, Lourdes y Metz serán las tres etapas de una visita durante la cual el pontífice también abordará algunos de los grandes desafíos contemporáneos, desde la inmigración hasta la inteligencia artificial y el futuro del proyecto europeo.
La primera jornada comenzará en el Palacio del Elíseo, donde será recibido por el presidente francés, Emmanuel Macron. Tras reunirse con las autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático, León XIV se desplazará a la sede de la UNESCO para pronunciar un discurso centrado en la protección del medio ambiente, los riesgos de la inteligencia artificial y la importancia de la cooperación multilateral.
Por la tarde, el pontífice presidirá las vísperas en la catedral de Notre-Dame, restaurada tras el devastador incendio de 2019. La jornada concluirá con una vigilia de oración en el Estadio de Francia, en Saint-Denis, cuyos 80.000 asientos disponibles se agotaron en pocos minutos, según los organizadores.
De los migrantes de París a las víctimas de abusos en Lourdes
El sábado, León XIV visitará la Maison Bakhita, un centro parisino dedicado al acompañamiento y la integración social de personas migrantes. Posteriormente, se reunirá en el Instituto Católico de París con miembros de la Asamblea Sinodal Provincial y personas recientemente incorporadas a la Iglesia.
Uno de los momentos más multitudinarios del viaje llegará esa misma tarde, con una misa en la plaza de la Concordia. Las estimaciones recogidas por los medios franceses apuntan a una asistencia de entre 500.000 y 600.000 personas, por encima de las previsiones iniciales.
Al término de la celebración, el papa viajará a Lourdes, donde participará en una oración en la gruta de Massabielle. El domingo mantendrá allí un encuentro con siete víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero. Las personas que participarán en la reunión han dejado claro que ser recibidas por el pontífice no implica renunciar a sus reivindicaciones.
La jornada incluirá también una misa en el santuario, donde se esperan unas 150.000 personas, encuentros con trabajadores y personas atendidas por instituciones de acogida, así como una procesión nocturna con antorchas.
La visita concluirá el lunes en Metz, ciudad próxima a las fronteras con Alemania y Luxemburgo y estrechamente vinculada a la historia de la integración europea.
En el Centro de Congresos Robert Schuman, León XIV participará en un encuentro interreligioso y en otro dedicado a las raíces de Europa, la paz y la unidad. Ante representantes de distintas instituciones europeas, el pontífice pronunciará un discurso sobre los valores del proyecto europeo en un contexto marcado por las tensiones internacionales.
La última celebración religiosa tendrá lugar en la catedral de San Esteban, antes de su regreso a Roma. El viaje habrá llevado así al papa desde los principales escenarios institucionales de París hasta los espacios de acogida y peregrinación, con una agenda en la que la diplomacia, la dimensión social y el diálogo europeo ocuparán un lugar central.