Sánchez admite por vez primer que el control fronterizo de Marruecos «falló» en Ceuta

23 septembre 2026 - 12:46

El presidente del Gobierno ha revelado desde Nueva York que España reclamó a Rabat «respuestas y acciones» por la entrada masiva del 30 de julio. Sánchez mantiene que no existen pruebas claras de que Marruecos organizara los hechos y defiende preservar una relación bilateral que considera necesaria, mientras el Ejecutivo marroquí refuerza ahora la frontera para impedir nuevas entradas.

Pedro Sánchez ha señalado por primera vez de manera directa un fallo de Marruecos en la crisis de Ceuta. «Para nosotros es evidente que su mecanismo de control de fronteras ha fallado», afirmó el presidente en una entrevista con la CNN durante su estancia en Nueva York para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas. Sánchez reveló además que el Gobierno español ha reclamado a Rabat «respuestas y acciones» por la entrada masiva del 30 de julio, cuando decenas de miles de personas atravesaron la frontera en pocas horas.

La declaración introduce un elemento nuevo en la posición mantenida públicamente por el Gobierno desde la crisis. Sánchez sigue descartando que existan «evidencias claras» de una operación organizada por las autoridades marroquíes, pero diferencia ahora esa cuestión de la responsabilidad de Rabat en el funcionamiento de sus propios controles. A su juicio, esos controles fallaron, y por eso España ha pedido explicaciones al país vecino.

Del origen de la crisis a la responsabilidad fronteriza

El Gobierno había centrado hasta ahora sus explicaciones en la ausencia de pruebas suficientes para atribuir a Marruecos la planificación de la entrada masiva. Esa posición trataba de separar las sospechas sobre lo sucedido de aquello que los servicios españoles podían acreditar. La controversia se mantiene porque la magnitud y rapidez de los movimientos previos a la llegada a Ceuta han alimentado desde julio interrogantes sobre qué información poseían las autoridades españolas y marroquíes y cómo funcionaron sus mecanismos de prevención.

Sánchez introduce ahora una distinción relevante. Reconocer que el control marroquí falló no equivale a sostener que Rabat promovió deliberadamente los acontecimientos. El presidente no ha dado ese segundo paso y ha insistido en preservar los vínculos con el país vecino. «Necesitamos tener una relación positiva con Marruecos», afirmó, después de recordar que durante sus ocho años al frente del Gobierno ambos países han desarrollado una cooperación que considera beneficiosa.

Esa diferenciación será también importante en las investigaciones abiertas sobre lo ocurrido. El Gobierno deberá seguir explicando qué información recibió antes del 30 de julio y cómo fue evaluada. La ministra de Defensa, Margarita Robles, comparecerá en octubre ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso para informar sobre la gestión del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), mientras la Audiencia Nacional desarrolla sus propias diligencias sobre las circunstancias de la entrada masiva.

Marruecos refuerza ahora su lado de la frontera

La cooperación hispano-marroquí se pone a prueba estos días. La convocatoria difundida en redes sociales para intentar una nueva entrada coincidiendo con las elecciones legislativas marroquíes llevó a reforzar los dispositivos a ambos lados de la frontera. Fuentes policiales españolas habían detectado movimientos de grupos subsaharianos y advertían de que no podía descartarse otro intento, aunque tampoco existían elementos que permitieran anticipar una movilización comparable a la de julio.

Marruecos ha desplegado miles de efectivos policiales y militares, ha instalado barreras adicionales y mantiene controles en las zonas próximas a Ceuta. En el lado español permanecen activados dispositivos de Policía Nacional y Guardia Civil. La frontera ha amanecido este miércoles bajo vigilancia reforzada, sin que hasta el momento se haya reproducido una situación similar a la del 30 de julio.

La actuación marroquí permite comprobar sobre el terreno la cooperación que Sánchez reclama ahora públicamente. El presidente ha defendido desde Nueva York que la relación bilateral debe preservarse, pero introduce al mismo tiempo una exigencia explícita de responsabilidades por el funcionamiento de los controles fronterizos. El Ejecutivo español sostiene que Rabat está actualmente comprometido con evitar otra entrada masiva.

Ceuta como frontera europea

Sánchez ha aprovechado su entrevista con la CNN para volver a situar la crisis en una dimensión europea. Ceuta y Melilla son ciudades españolas y constituyen parte de la frontera exterior de la Unión Europea, recordó antes de reclamar mayor solidaridad de los socios comunitarios. El presidente reprochó que algunos gobiernos europeos no hayan respondido con la misma implicación que España mostró ante otras crisis fronterizas.

El Gobierno intenta también devolver a Marruecos a buena parte de las personas que permanecen en Ceuta, aunque Sánchez ha insistido en que el proceso debe realizarse respetando la legalidad y la «dignidad humana». La situación de quienes continúan en la ciudad, especialmente los menores, mantiene abierta una crisis que ya supera ampliamente el ámbito de la seguridad fronteriza.

La nueva formulación de Sánchez delimita, por ahora, la posición española ante Rabat: el Gobierno no afirma disponer de pruebas de una operación deliberada de Marruecos, pero sí considera acreditado que sus mecanismos fronterizos no funcionaron. Y es sobre ese fallo sobre el que Madrid asegura haber exigido ya «respuestas y acciones».

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