El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y varios integrantes de su Gobierno reaccionaron con dureza a las declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, quien aseguró el martes ante la Asamblea General de la ONU que Hamás nunca había operado en Cisjordania. La afirmación, históricamente incorrecta, provocó una inmediata respuesta de las autoridades israelíes y abrió una nueva controversia diplomática en torno al conflicto palestino-israelí.
Netanyahu calificó de absurda la declaración del mandatario francés y sostuvo que miembros de Hamás perpetran ataques frecuentes contra ciudadanos israelíes. El primer ministro citó el asesinato de un colono israelí ocurrido el domingo cerca de un asentamiento de Cisjordania, cuya autoría atribuyó al movimiento islamista. Hamás expresó su respaldo al ataque, aunque no reivindicó formalmente su ejecución.
La controversia surgió durante una intervención en la que Macron reiteró su defensa del reconocimiento del Estado palestino y denunció la situación en Cisjordania. Al cuestionar las actuaciones israelíes en el territorio ocupado, el presidente francés afirmó que Hamás nunca había operado allí.
Un funcionario diplomático francés aclaró posteriormente que Macron había cometido un error y que su intención era señalar que Hamás no gobierna Cisjordania, administrada parcialmente por la Autoridad Palestina.
La polémica se extiende al Gobierno israelí
Las críticas no se limitaron a Netanyahu. El ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, acusó al presidente francés de mentir y aprovechó la controversia para reiterar su intención de ampliar los asentamientos israelíes en Cisjordania.
El ministro de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo, Amichai Chikli, difundió una relación de cinco ataques atribuidos a Hamás entre 1994 y 2023 para cuestionar las declaraciones del mandatario francés.
También intervino el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, quien criticó el discurso de Macron ante Naciones Unidas y compartió los datos difundidos por Chikli.
Hamás ha mantenido históricamente estructuras y redes de militantes en Cisjordania, aunque no ejerce el gobierno del territorio. La distinción entre presencia operativa y control político constituye el elemento central del error reconocido por la diplomacia francesa.
Cisjordania, el trasfondo de la disputa
Más allá de la controversia verbal, el enfrentamiento se produce en un contexto de creciente tensión en Cisjordania, donde la expansión de los asentamientos israelíes, las operaciones militares y la violencia contra la población civil continúan alimentando el conflicto.
En este territorio palestino ocupado viven aproximadamente 3,3 millones de palestinos, sometidos a restricciones de circulación derivadas de los controles militares israelíes. También residen allí alrededor de 700.000 colonos israelíes, incluida Jerusalén Este. Los asentamientos son considerados ilegales por el derecho internacional, una interpretación que Israel rechaza.
Según las cifras citadas por la organización israelí de derechos humanos B’Tselem, las fuerzas israelíes y los colonos han causado la muerte de unos 1.100 palestinos en Cisjordania y Jerusalén Este desde el 7 de octubre de 2023, entre ellos 240 menores. En ese mismo periodo, Naciones Unidas ha contabilizado 41 israelíes fallecidos en ataques palestinos o durante operaciones militares israelíes en Cisjordania.
La polémica entre París y Jerusalén refleja las profundas discrepancias diplomáticas sobre el futuro de los territorios palestinos. Mientras Francia insiste en la creación de un Estado palestino y denuncia la expansión de los asentamientos, los sectores más nacionalistas del Gobierno israelí defienden una mayor presencia de Israel en Cisjordania.
La rectificación francesa aclara el alcance de las palabras de Macron, pero no modifica el fondo de su intervención ante la ONU: su oposición a las medidas israelíes que, según París, comprometen las perspectivas de una solución basada en dos Estados.