Pedro Sánchez participa en la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas con una agenda marcada por la defensa del multilateralismo, las guerras de Ucrania y Oriente Próximo, la regulación de la inteligencia artificial, la política migratoria y la situación de Ceuta. El presidente reivindicará además la evolución económica española y mantendrá en Nueva York su primer encuentro presencial con el alcalde Zohran Mamdani.
Pedro Sánchez ha llegado a Nueva York para una Asamblea General de Naciones Unidas condicionada por la multiplicación de los conflictos y el debilitamiento de las instituciones multilaterales. El debate general comienza este martes bajo el lema «Restaurar la confianza y gestionar la transformación a fin de que las Naciones Unidas generen resultados para todos». España pretende aprovechar la cita para defender el derecho internacional y una reforma de las instituciones globales que preserve su capacidad de actuación en un escenario de creciente fragmentación.
El presidente permanecerá tres días en Nueva York antes de desplazarse a Boston. Su programa combina la agenda estrictamente multilateral con asuntos que ocupan un lugar central en la política española. La Moncloa quiere proyectar su posición sobre la inteligencia artificial, la inmigración y el crecimiento económico, mientras la crisis de Ceuta introduce inevitablemente a Marruecos y la frontera sur en la visita. El encuentro del miércoles con el alcalde neoyorquino Zohran Mamdani añade una dimensión política a una agenda que Sánchez inició con António Guterres y con una intervención en defensa del multilateralismo.
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Defender el multilateralismo cuando la ONU pierde capacidad de acción
El principal hilo conductor de la presencia española es la defensa del sistema multilateral. Sánchez abrió su agenda reuniéndose con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, con quien abordó la fragmentación internacional, las guerras de Ucrania y Oriente Próximo, la acción climática y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Gobierno quiere situar a España entre los países partidarios de reforzar unas instituciones internacionales cuestionadas por la proliferación de conflictos y por las dificultades para alcanzar acuerdos entre las principales potencias.
Esa posición quedó explicitada poco después en el encuentro Partners for Multilateralism, impulsado por el presidente del Consejo Europeo y los líderes de Canadá y Kenia. Sánchez defendió que «la respuesta a un mundo fragmentado no puede ser más fragmentación» y vinculó la posición española con la diplomacia, el desarrollo sostenible, una arquitectura financiera internacional más justa y unas instituciones capaces de representar mejor al Sur Global. El Ministerio de Exteriores lleva también a Nueva York propuestas sobre reforma del sistema multilateral y defiende que la próxima Secretaría General de la ONU recaiga por primera vez en una mujer.
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Ucrania, Gaza y las guerras que tensionan el orden internacional
La Asamblea se desarrolla con las guerras ocupando buena parte de la agenda diplomática. Ucrania y Oriente Próximo formaron parte de la conversación entre Sánchez y Guterres y estarán presentes en las reuniones de la delegación española durante toda la semana. Exteriores ha situado entre sus prioridades la defensa del derecho internacional y la búsqueda de vías para poner fin a ambos conflictos.
El contexto internacional amplía además las diferencias existentes entre Madrid y Washington en varias cuestiones. El material previo al viaje destaca los desacuerdos entre Sánchez y Donald Trump sobre el gasto en defensa, Gaza e Irán, a los que se han añadido sus posiciones enfrentadas ante la crisis migratoria de Ceuta. Trump invitó al presidente español a su tradicional recepción a los dirigentes presentes en la Asamblea, pero Sánchez finalmente no acudirá. El Gobierno atribuye la ausencia a razones de agenda. La discrepancia con Washington funciona así como telón de fondo de la visita, aunque la posición española pretende situar el debate en la defensa del derecho internacional y de las instituciones multilaterales y no en un enfrentamiento bilateral con Estados Unidos.
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Una inteligencia artificial sometida a reglas y derechos
Sánchez viajó a Nueva York pocas horas después de presentar en Madrid IA360, el plan con el que el Gobierno quiere ordenar el despliegue de la inteligencia artificial en España. La regulación tecnológica se incorpora así a la política exterior española. El objetivo declarado es defender un modelo que combine innovación y competitividad con protección de derechos y que evite dejar las decisiones fundamentales sobre esta tecnología exclusivamente en manos de las grandes compañías o de las principales potencias tecnológicas. El documento previo a la visita ya situaba la inteligencia artificial entre las cuestiones que Sánchez pretende llevar a Naciones Unidas.
La agenda de este martes concreta esa apuesta. El presidente participa en un diálogo de alto nivel sobre la protección de los derechos de la infancia frente a la inteligencia artificial, concebido para impulsar una coalición internacional que incorpore garantías específicas para los menores. Después intervendrá en un encuentro de los Defensores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible sobre financiación para el desarrollo. Sánchez asiste también a un homenaje a Gloria Steinem. La combinación de estos actos permite a España vincular regulación tecnológica, derechos, igualdad y desarrollo dentro de una misma concepción de la gobernanza internacional.
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Ceuta convierte la migración en un asunto de política exterior
La inmigración tendrá un peso especial por una razón que trasciende el debate general que mantiene Europa sobre sus fronteras. España llega a Naciones Unidas todavía condicionada por las consecuencias de la entrada masiva registrada en Ceuta a finales de julio. La Moncloa había avanzado que Sánchez defendería su política migratoria en Nueva York precisamente cuando la gestión de aquella crisis enfrenta al Gobierno con el PP y Vox y mantiene abiertas las negociaciones con Marruecos sobre retornos y menores.
La dimensión diplomática de la crisis tendrá también escenario neoyorquino. José Manuel Albares ha anunciado una reunión con su homólogo marroquí, Naser Bourita, para tratar la situación de Ceuta y el retorno de los migrantes que permanecen en la ciudad autónoma. El Gobierno viene reclamando al mismo tiempo una mayor implicación europea. Exteriores sostiene que Ceuta y Melilla constituyen la frontera terrestre meridional de la Unión y reclama para ambas una solidaridad comparable a la que recibe la frontera oriental, además de una presencia permanente de Frontex, Europol y la Agencia de Asilo de la Unión Europea (UE).
La Asamblea ofrece por ello a Sánchez un foro para situar la posición migratoria española en un marco internacional más amplio. El Gobierno contrapone la necesidad de controlar las fronteras con la defensa de vías regulares de migración y del respeto de las obligaciones internacionales de protección. En el caso específico de Ceuta, esa política depende también de la cooperación con Marruecos y de la capacidad española para convertir una crisis inicialmente bilateral en una cuestión que implique a las instituciones europeas.
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Economía y una agenda política progresista con Mamdani
El quinto eje combina economía y política. Sánchez pretende utilizar sus intervenciones y encuentros para presentar la evolución reciente de España y defender un modelo que vincula crecimiento, empleo, redistribución y servicios públicos. El contexto económico le proporciona algunos datos favorables que el Ejecutivo reivindica, entre ellos el aumento de la inversión extranjera directa durante la primera mitad de 2026. Pero esa dimensión económica tendrá también una expresión política en el encuentro previsto para el miércoles con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
Será la primera reunión presencial entre ambos. Mamdani no pudo acudir en abril a Barcelona a un encuentro de la Global Progressive Mobilisation impulsado por Sánchez y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, aunque participó mediante un mensaje grabado. El alcalde y el presidente español mantienen posiciones coincidentes en asuntos como redistribución económica, fortalecimiento de los servicios públicos y determinadas políticas migratorias. Sánchez acudirá ahora como invitado a un encuentro en Gracie Mansion, residencia oficial del alcalde neoyorquino.
La cita se producirá antes de la intervención de Sánchez ante el pleno de la Asamblea General, prevista para el miércoles en Nueva York —ya en la madrugada del jueves en España—. Será el momento en el que el presidente reúna ante Naciones Unidas los principales elementos desplegados durante estos días: defensa del multilateralismo, posición española ante los conflictos internacionales, gobernanza de la inteligencia artificial, migraciones y política económica. La delegación española continuará mientras tanto su propia agenda diplomática, con Exteriores centrado también en Ucrania, Oriente Próximo, Ceuta y la reforma de las instituciones internacionales.