España recibió 12.446 millones de euros de inversión extranjera directa entre enero y junio, un 31,2% más que un año antes. El avance se apoya especialmente en Estados Unidos y en el crecimiento de los nuevos proyectos productivos, aunque el volumen total continúa por debajo del registrado en varios ejercicios recientes y la inversión neta ofrece una imagen más moderada.
La inversión extranjera directa recibida por España alcanzó los 12.446 millones de euros durante los primeros seis meses de 2026, un 31,2% más que en el mismo período del año anterior. Los datos proceden del Registro de Inversiones Extranjeras (DataInvex), dependiente de la Secretaría de Estado de Comercio, que acaba de actualizar las cifras correspondientes al segundo trimestre. El Ministerio de Economía considera el incremento una señal de la confianza internacional en la economía española y en las oportunidades que ofrece su tejido productivo.
El crecimiento supone una recuperación clara respecto a la primera mitad de 2025, cuando la inversión rondó los 9.500 millones. La comparación con ejercicios anteriores obliga, sin embargo, a matizar el resultado. Durante los seis primeros meses de 2024 se habían recibido aproximadamente 21.500 millones y la cifra de este año también permanece ligeramente por debajo de las registradas en 2022 y 2023. El avance interanual es, por tanto, intenso, pero parte de una base comparativamente reducida.
Más inversión destinada a producir
La composición de los flujos aporta una de las señales más relevantes de los nuevos datos. La inversión greenfield, destinada a poner en marcha proyectos desde cero, como fábricas, instalaciones industriales o centros logísticos, aumentó más de un 52%. Junto con la denominada brownfield, dirigida a ampliar, modernizar o transformar instalaciones ya existentes, representó el 30,5% de toda la inversión extranjera directa recibida durante el semestre.
Esto significa que casi uno de cada tres euros contabilizados estuvo relacionado con la creación o ampliación de capacidad productiva. El comportamiento de este tipo de proyectos resulta especialmente significativo porque permite diferenciar las operaciones destinadas a desarrollar nueva actividad económica de aquellas centradas fundamentalmente en adquisiciones o cambios de propiedad de activos existentes. Economía destaca precisamente esta evolución como uno de los elementos más positivos de las cifras publicadas.
España también ocupa una posición destacada en los proyectos anunciados internacionalmente. Según los datos de fDi Markets recogidos por el Ministerio, durante los primeros siete meses de 2026 fue el cuarto país del mundo por número de proyectos de inversión extranjera, únicamente por detrás de Estados Unidos, Reino Unido e India. Industria, energía, comercio y servicios financieros figuran entre los sectores que concentran una parte importante del capital recibido.
El principal origen de los flujos continúa siendo Estados Unidos. Los inversores estadounidenses aportaron el 23% del total durante la primera mitad del año y su inversión bruta aumentó un 84% respecto al mismo período de 2025. El incremento mantiene a Estados Unidos como primer país inversor en España en un escenario internacional marcado por las tensiones comerciales y la competencia por atraer nuevos proyectos industriales y tecnológicos.
Madrid concentra casi la mitad del capital
La distribución territorial continúa mostrando una fuerte concentración. La Comunidad de Madrid recibió 5.635,7 millones de euros, casi la mitad de toda la inversión extranjera contabilizada en España y un 15,6% más que durante el primer semestre del año pasado. Cataluña ocupó la segunda posición, con 2.358,6 millones, después de registrar un incremento del 68,5%.
A continuación aparecen la Comunidad Valenciana, con 1.845,8 millones, y Andalucía, con 903,6 millones. Castilla y León recibió 425,2 millones, Aragón 185,3 millones y Galicia 172,4 millones. Canarias, Asturias, Castilla-La Mancha, Baleares y Murcia superaron igualmente los cien millones durante el semestre. Los datos territoriales de DataInvex corresponden a la comunidad en la que el declarante prevé desarrollar la actividad generada por la inversión, aunque cuando afecta a varias autonomías puede atribuirse al conjunto del territorio nacional.
La fotografía resulta menos expansiva cuando se observa la inversión neta. Durante el semestre se contabilizaron alrededor de 9.000 millones de euros en desinversiones, lo que redujo el saldo neto hasta aproximadamente 3.400 millones. También en esta variable el resultado queda por debajo de los primeros semestres de varios ejercicios recientes.
La diferencia es metodológicamente importante. Los 12.446 millones corresponden a inversión bruta y, por tanto, no descuentan las liquidaciones producidas durante el período. La inversión neta sí resta esas desinversiones. DataInvex actualiza trimestralmente los flujos declarados y advierte de que los datos son provisionales y pueden revisarse posteriormente.
Atraer capital y controlar inversiones estratégicas
El aumento de los flujos coincide con una revisión del sistema mediante el que España controla determinadas inversiones extranjeras. Economía ha abierto una consulta pública para modificar el marco vigente y adaptarlo a los cambios tecnológicos, económicos y geopolíticos. Entre las cuestiones planteadas figura la incorporación al control de actividades específicas como los centros de datos y un tratamiento particular para determinados proyectos greenfield considerados estratégicos.
El Ejecutivo estudia también un procedimiento de autorización en dos fases y una simplificación de las consultas previas de los inversores. El objetivo es hacer más previsible el sistema y delimitar con mayor precisión qué operaciones necesitan autorización, en paralelo a la adaptación de la normativa española al nuevo marco europeo de control de inversiones extranjeras.
Este mecanismo convivirá con el recién creado Comité de Inversiones Estratégicas, aunque ambos instrumentos cumplen funciones distintas. El comité está concebido para identificar y facilitar proyectos considerados relevantes para el desarrollo económico, industrial o tecnológico. El control de inversiones, en cambio, permite examinar aquellas operaciones que puedan plantear riesgos para la seguridad o el orden público.
Los datos publicados esta semana corresponden a la actualización trimestral prevista por la Secretaría de Estado de Comercio y cubren ya toda la primera mitad de 2026. El Registro de Inversiones Extranjeras los considera provisionales y continuará actualizándolos a medida que incorpore nuevas declaraciones. La próxima actualización ordinaria de los flujos, correspondiente al tercer trimestre, está programada para diciembre.