La diputada agredida en Ceuta acusa al PP de alentar la violencia

21 septembre 2026 - 16:21

Julia Ferreras denuncia que el discurso sobre la «invasión» y los «invasores» está deteriorando la convivencia después de que un grupo de manifestantes atacara el vehículo en el que viajaba. El Gobierno de Ceuta condena los hechos, mientras distintas fuerzas de izquierda responsabilizan a la derecha y la ultraderecha de alimentar un clima de hostilidad en la ciudad.

La diputada de Ceuta Ya! Julia Ferreras ha acusado al Partido Popular de «alentar» la violencia y contribuir al deterioro de la convivencia en la ciudad autónoma después de sufrir este domingo un ataque durante una protesta contra la llegada del colectivo navarro Negu Gorriak/Derecho a Techo. La parlamentaria viajaba en un vehículo junto al activista Rafael Borrego y la abogada especializada en derechos humanos Sofía Cánovas cuando varios manifestantes los confundieron con integrantes del grupo, rodearon el automóvil, lo zarandearon y lanzaron objetos contra él.

La protesta había reunido a decenas de personas en las inmediaciones del puerto para rechazar la presencia del colectivo, que había anunciado su intención de desplazarse a Ceuta para prestar ayuda humanitaria a migrantes. Algunos participantes lo calificaban de «radical» y aseguraban que pretendía «romper la convivencia». La situación derivó en enfrentamientos con la Policía Nacional y obligó a intervenir a unidades antidisturbios. Un hombre fue detenido posteriormente por los daños causados al vehículo y por atentado contra agentes de la autoridad. Ferreras presentó una denuncia ante la Policía.

«No echar gasolina a un fuego ya encendido»

La parlamentaria ha situado lo ocurrido dentro de un clima político que considera alimentado durante semanas por determinados discursos sobre la crisis migratoria. Ferreras defiende el derecho a manifestarse y reconoce el malestar existente en Ceuta, pero sostiene que la utilización política de la situación está contribuyendo a elevar la tensión. «Tenemos que empezar a dejar de echar gasolina a un fuego ya suficientemente encendido», ha advertido, reclamando responsabilidad tanto al Gobierno central como al Ejecutivo ceutí.

Su acusación más directa, sin embargo, se dirige contra el PP. Ferreras sostiene que la derecha está «alentando» un clima que perjudica la convivencia y reprocha específicamente al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, su insistencia en calificar de «invasión» la llegada masiva de migrantes registrada a finales de julio y en reclamar su «expulsión inmediata». También censura que dirigentes populares se fotografíen con agitadores como Vito Quiles. A su juicio, ese lenguaje genera una percepción permanente de inseguridad y convierte la inmigración en combustible para la confrontación política.

La dirigente de Ceuta Ya! considera que se ha instalado un relato que dificulta incluso una salida a la crisis y reprocha a las instituciones no haber explicado desde el principio qué estaba ocurriendo y qué respuestas permitía la legislación. Ferreras también acusa a los dos grandes partidos nacionales de utilizar Ceuta como escenario de su enfrentamiento electoral. Su crítica, por tanto, alcanza al Ejecutivo de Pedro Sánchez por la gestión de la crisis, aunque distingue esa responsabilidad de la que atribuye al PP por su discurso.

El PP compite con Vox en el terreno de la «invasión»

La controversia llega después de semanas en las que el PP ha endurecido su posición sobre la situación migratoria en Ceuta. El recurso al concepto de «invasión», tradicionalmente asociado al discurso de la ultraderecha sobre inmigración, ha sido uno de los elementos más controvertidos. Para Ferreras, la reiteración de términos como «invasores» no es inocua porque contribuye a identificar a las personas migrantes como una amenaza colectiva y extiende la confrontación a quienes trabajan con ellas o defienden sus derechos.

La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha expresado una valoración similar tras conocerse el ataque. La dirigente de Sumar sostiene que «las palabras no son neutrales» y acusa a la derecha y la ultraderecha de crear el «clima» que ha hecho posible lo sucedido. Rego considera que hablar permanentemente de una invasión altera la convivencia y advierte de una dinámica que comienza señalando a los migrantes y puede terminar extendiéndose contra quienes discrepan políticamente.

Desde Compromís, Águeda Micó y Alberto Ibáñez han señalado a PP y Vox, a los que atribuyen «mucha responsabilidad» en el aumento de la tensión. Micó ha reclamado a ambas formaciones que abandonen los discursos de odio, mientras Ibáñez ha pedido que dejen de «poner dianas». El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha relacionado por su parte la agresión con la inacción del Gobierno y con la explotación política de la crisis por parte de la extrema derecha.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha condenado el ataque y ha llamado a no permanecer indiferentes ante la «normalización del odio». Los ministros José Manuel Albares y Ángel Víctor Torres también han relacionado la escalada de tensión con mensajes procedentes de la ultraderecha. Torres ha señalado expresamente declaraciones que llaman a «cazar al inmigrante» como ejemplo de un discurso capaz de generar un «caldo de cultivo» para la violencia.

Vivas condena la agresión y apela al «cansancio»

El Gobierno ceutí presidido por Juan Jesús Vivas ha condenado el ataque y ha expresado su solidaridad con Ferreras y las demás personas afectadas. El Ejecutivo autonómico ha defendido que existe una línea que nunca debe cruzarse y que «la violencia no es una alternativa». Al mismo tiempo, ha afirmado comprender el «cansancio», la «preocupación», la «indignación» y la «frustración» de una parte de la población ante la situación que atraviesa la ciudad, así como la percepción de determinadas actuaciones como provocaciones.

Ese doble mensaje es precisamente uno de los elementos que cuestiona Ferreras. La diputada sostiene que no basta con condenar la violencia después de haber contribuido, en su opinión, a consolidar un relato basado en la amenaza y la invasión. La controversia coincide además con una nueva jornada de confrontación entre los ejecutivos central y ceutí. Fuentes del Gobierno han reprochado este lunes a Vivas que rechazara reunirse con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, mientras sí tenía previsto recibir al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.

La agresión del domingo ocurrió porque los manifestantes atribuyeron erróneamente una identidad política y asociativa a quienes viajaban en el automóvil. Ferreras, Borrego y Cánovas no pertenecían al grupo contra el que se dirigía la protesta. Los participantes que bloquearon el vehículo desconocían inicialmente quiénes eran sus ocupantes y los confundieron con miembros de Negu Gorriak/Derecho a Techo. La Policía tuvo que intervenir para protegerlos y restablecer el orden, mientras la investigación continúa después de la primera detención.

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