La crisis migratoria entra de lleno en la carrera hacia las elecciones generales. Desde Cataluña, el líder del PP promete cerrar España «a cal y canto» a quienes lleguen para incumplir la ley y endurecer las condiciones de acceso y conservación de la nacionalidad. Sánchez acusa a populares y Vox de explotar Ceuta políticamente y de compartir una agenda de «involución».
La crisis de Ceuta se ha convertido en uno de los principales arietes electorales de Alberto Núñez Feijóo. El presidente del Partido Popular aprovechó este domingo un multitudinario acto en Badalona para situar inmigración, fronteras, seguridad y nacionalidad en el centro de su alternativa al Gobierno. A apenas 30 kilómetros, Pedro Sánchez respondía desde la Festa de la Rosa del PSC en Gavà acusando a PP y Vox de actuar con «deslealtad» ante cada crisis y utilizar la situación de la ciudad autónoma para desgastar al Ejecutivo.
La coincidencia convirtió Cataluña en escenario de una confrontación nacional con un marcado carácter electoral. Feijóo presentó una política migratoria más restrictiva y prometió que, si gobierna, España estará «cerrada a cal y canto» para quienes vengan «a saltarse la ley». Sánchez contrapuso a ese discurso los 309 millones de euros movilizados por el Gobierno para afrontar la emergencia de Ceuta y acusó a la derecha de buscar «la foto de la crisis» sin contribuir a resolverla.
Ceuta impulsa el endurecimiento del PP
Feijóo eligió para presentar sus nuevas propuestas Badalona, el gran feudo municipal del PP catalán, gobernado con mayoría absoluta por Xavier García Albiol, que ha hecho de la seguridad y la inmigración dos de sus principales banderas políticas. El líder popular vinculó expresamente sus medidas a la crisis de Ceuta y sostuvo que España necesita recuperar tanto «la seguridad de sus fronteras» como «el prestigio de su pasaporte».
Entre sus anuncios figura una revisión del sistema de acceso a la nacionalidad. Feijóo aseguró que estudiará «cómo se concede, cómo se mantiene y cómo se puede perder» y defendió su retirada en determinados supuestos vinculados a delitos graves. La propuesta deberá respetar los límites constitucionales y legales que protegen, en particular, a los españoles de origen, pero el mensaje político del PP busca vincular ciudadanía, cumplimiento de las normas y seguridad.
«Vivir en España comporta derechos, pero también deberes», sostuvo el dirigente popular. Feijóo defendió una inmigración «ordenada», abierta a quienes lleguen para trabajar y respetar las normas, mientras reclamó mayor protección de las fronteras. El PP mantiene además su oposición al traslado a la Península de los menores migrantes llegados a Ceuta y exige acelerar las devoluciones, sometidas a las garantías establecidas por la legislación española y europea.
El endurecimiento se produce con Vox disputando al PP el espacio electoral de la derecha y después de que Santiago Abascal recorriera durante el fin de semana Lleida, Tarragona y Barcelona. La presión se extiende más a la derecha, donde Aliança Catalana compite con Vox por un electorado especialmente receptivo a los discursos contra la inmigración. Cataluña se perfila así como uno de los principales campos de batalla de las próximas municipales y generales.
Sánchez coloca a PP y Vox en la misma estrategia
Sánchez respondió desde Gavà agrupando políticamente a populares y Vox. «A cada nueva crisis, una nueva deslealtad», reprochó a ambas formaciones. El presidente sostuvo que ese comportamiento se ha repetido durante la pandemia, las crisis energéticas, las danas, los incendios y ahora en Ceuta. A su juicio, las dos fuerzas actúan instaladas en el «cuanto peor, mejor» y comparten una agenda de «involución y recortes».
Ceuta ocupó una parte significativa de su intervención. Sánchez prometió emplear «todos los recursos» necesarios para devolver la normalidad a la ciudad y reivindicó los 309 millones destinados por el Ejecutivo a responder a las consecuencias de la entrada masiva de finales de julio. «Ceuta saldrá adelante con el compromiso del Gobierno», afirmó antes de acusar a la oposición de querer aprovechar electoralmente la emergencia.
El choque se extendió a la nacionalidad. Sánchez reprochó a PP y Vox el recurso relacionado con la denominada ley de nietos y cuestionó la coherencia de los populares al comparar su posición sobre los descendientes de exiliados del franquismo con la mantenida respecto a sefardíes y saharauis. «PP y Vox van en el mismo coche, comparten la misma ruta y los mismos prejuicios», afirmó.
Salvador Illa llevó todavía más lejos la comparación. El presidente de la Generalitat acusó a Feijóo de situarse «siempre detrás de Abascal y de Vox» y reprochó a ambos dirigentes acudir a Cataluña en busca de votos después de no haber contribuido, según su interpretación, a mejorar la convivencia.
Cataluña, campo de batalla hacia las generales
La elección de Cataluña para este enfrentamiento tampoco es casual. El PSC consiguió 19 diputados en las generales de 2023 frente a los seis del PP y fue decisivo para que Sánchez pudiera conservar la presidencia. Los populares consideran ahora que disponen de margen para crecer y reducir esa distancia, mientras los socialistas aspiran a mantener Cataluña como uno de sus principales soportes electorales.
Feijóo acudió a Badalona acompañado por el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, y Albiol. El primero acusó al Gobierno de «humillar y abandonar» a los ceutíes, mientras Feijóo presentó al alcalde badalonés como referencia para una política que combine seguridad, control migratorio y recuperación electoral del PP en Cataluña.
La crisis fronteriza seguirá acompañando esa estrategia. Feijóo reclama que Europa tenga una presencia mayor en Ceuta y mantiene su exigencia de acelerar los retornos. El líder popular tiene previsto desplazarse a la ciudad autónoma acompañado por el presidente del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, en una visita con la que pretende trasladar la crisis al ámbito comunitario.
Sánchez, entretanto, presenta la respuesta gubernamental a Ceuta como contrapunto al endurecimiento popular. Desde Gavà prometió mantener el apoyo estatal a la ciudad y utilizó la crisis para reforzar su confrontación con PP y Vox ante el nuevo ciclo electoral. Dos meses después de la entrada masiva de julio, Ceuta ha pasado así de constituir una emergencia fronteriza y humanitaria a ocupar también el centro de la disputa política entre los dos principales partidos.