Washington presenta el entendimiento como una garantía de control sobre la seguridad de la isla. Copenhague y Nuuk insisten en que preserva la integridad territorial del reino y el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro. El acuerdo sigue pendiente de firma y aprobación.
Donald Trump anunció el viernes 18 de septiembre un entendimiento con Dinamarca y Groenlandia para ampliar la presencia militar estadounidense en la isla ártica, después de meses de tensiones por sus pretensiones de controlarla. El anuncio llega acompañado de dos mensajes distintos: Washington destaca las garantías de seguridad obtenidas, mientras las autoridades danesas y groenlandesas subrayan que no supone una cesión de soberanía.
En su plataforma Truth Social, el presidente estadounidense afirmó que el pacto concede a Estados Unidos un «control permanente» sobre la seguridad de Groenlandia y anunció su intención de comenzar a desarrollar una presencia militar más importante. Esa formulación expresa la lectura política de Trump, pero no permite concluir que Washington vaya a asumir el gobierno del territorio.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, aseguró que el entendimiento reconoce la soberanía y la integridad territorial del reino, así como el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación. El jefe del Gobierno de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, también lo recibió favorablemente y destacó que tiene en cuenta los intereses de la isla.
Un anuncio que todavía debe convertirse en acuerdo
La firma está prevista para la próxima semana, coincidiendo con la Asamblea General de Naciones Unidas. Su entrada en vigor dependerá de los procedimientos parlamentarios correspondientes. Por tanto, el anuncio no equivale a un pacto ya operativo. Detalles sobre la firma y la tramitación pendiente.
Según las explicaciones estadounidenses difundidas hasta ahora, las disposiciones buscan impedir que países considerados adversarios de Washington establezcan bases o desplieguen fuerzas en Groenlandia. También contemplan restricciones a determinadas inversiones sensibles, con China y Rusia como principales destinatarios de esas medidas.
Persisten, sin embargo, cuestiones fundamentales: cuántos militares adicionales serían desplegados, dónde se instalarían y qué facultades concretas tendría Estados Unidos. Tampoco se ha aclarado públicamente el alcance de las disposiciones relacionadas con los recursos o la política exterior.
Washington ya dispone de una presencia militar en la isla. La base espacial de Pituffik, situada en el noroeste de Groenlandia, participa en misiones de alerta temprana de misiles, defensa antimisiles y vigilancia espacial, dentro de una cooperación defensiva cuyo marco se remonta a 1951.
El entendimiento abre una vía para rebajar la tensión diplomática. Su alcance real dependerá del texto definitivo y de cómo articule la ampliación de la presencia estadounidense con las garantías de soberanía defendidas por Dinamarca y Groenlandia.