El Departamento de Estado ha notificado al Congreso una posible venta de aviones furtivos F-35 a Riad. La operación, aún sujeta al procedimiento legislativo estadounidense, reforzaría la capacidad aérea saudí y abre un nuevo debate sobre el equilibrio militar en Oriente Medio.
Estados Unidos ha autorizado la posible venta a Arabia Saudita de 48 cazas furtivos F-35 por un importe estimado de 24.300 millones de dólares. El Departamento de Estado notificó al Congreso la operación, que deberá completar el procedimiento de revisión legislativa antes de poder formalizarse.
Washington considera que el contrato permitirá reforzar la capacidad de Riad para responder a amenazas actuales y futuras, proteger su territorio y mejorar la interoperabilidad con las fuerzas estadounidenses. Según el comunicado, los aparatos aumentarían las capacidades saudíes de defensa aire-aire y aire-tierra.
Arabia Saudita llevaba años interesada en adquirir el F-35, el avión de combate más avanzado de fabricación estadounidense. Hasta ahora, Estados Unidos solo lo había vendido a sus aliados más estrechos, entre ellos Israel y varios países de la OTAN. Turquía fue expulsada del programa en 2019 tras comprar un sistema de defensa aérea ruso, una decisión motivada por el temor a que Moscú accediera a información sensible sobre el avión.
La posible venta suscita atención por su impacto regional. Israel es, hasta ahora, el único país de Oriente Medio que opera F-35, y varios responsables israelíes habían expresado reservas ante una eventual transferencia a Riad. El Departamento de Estado sostiene, sin embargo, que la operación no alterará el equilibrio militar regional, en línea con la política estadounidense de preservar la ventaja militar cualitativa de Israel.
La embajada saudí en Washington celebró el anuncio y afirmó que refleja la solidez de la relación bilateral. Para Riad, la cooperación en defensa con Estados Unidos contribuye a la seguridad colectiva y a la estabilidad regional.
El Departamento de Estado no ha precisado el calendario de entrega. La notificación al Congreso no equivale todavía a un contrato definitivo, pero constituye un paso decisivo hacia una de las mayores adquisiciones militares saudíes de los últimos años.