Catalunya celebra su Diada entre la división independentista y el auge ultra

11 septembre 2026 - 09:56

La fiesta nacional catalana llega con un escenario político muy distinto al de los años del procés. Salvador Illa reivindica una Catalunya plural en la que «el odio no tiene cabida», mientras el independentismo trata de recuperar capacidad de movilización y la irrupción de Aliança Catalana abre una nueva fractura en el soberanismo. La ANC confía en trasladar a las calles el reciente repunte de la estelada.

Catalunya celebra este viernes una Diada alejada del escenario político que convirtió durante años el 11 de septiembre en una demostración de fuerza del independentismo. Con Salvador Illa al frente de la Generalitat y el soberanismo dividido y fuera del Govern, la jornada discurre entre dos movimientos de signo diferente. El Ejecutivo catalán trata de consolidar un discurso integrador que reivindica una Catalunya plural, mientras las organizaciones independentistas buscan recuperar una capacidad de movilización que se ha reducido considerablemente desde los años centrales del procés.

El presidente de la Generalitat ha situado la convivencia y la pertenencia compartida en el centro de su mensaje institucional. «El odio no tiene cabida», ha afirmado Illa, que reivindica Catalunya como «un solo pueblo» y sostiene que «nadie es más catalán que nadie». El planteamiento adquiere una dimensión política específica ante el crecimiento de discursos identitarios y antiinmigración, particularmente por el avance de la formación ultraderechista e independentista Aliança Catalana.

Illa reivindica una Catalunya plural

El Govern ha querido vincular la celebración de este año con el cincuentenario de la Diada de Sant Boi de Llobregat de 1976, la primera autorizada después de la dictadura franquista. Aquella movilización reunió sensibilidades políticas diferentes alrededor de las reivindicaciones de libertad, amnistía y autonomía y se ha convertido en una referencia para el mensaje de unidad que pretende proyectar actualmente la Generalitat.

Illa ha utilizado ese precedente para defender una identidad catalana que no dependa del origen ni de la posición ante la independencia. Su mensaje incluye expresamente a los ciudadanos cuyas familias proceden de otros territorios españoles y a quienes han llegado durante las últimas décadas desde países como Marruecos o Colombia. Frente a las concepciones excluyentes de la identidad, el presidente catalán sostiene que la sociedad actual está formada por ocho millones de personas con procedencias diferentes y problemas compartidos.

Una idea semejante, aunque desde una posición nacionalista diferente, ha expresado el presidente del Parlament, Josep Rull. El dirigente de Junts ha reivindicado una institución que representa a los ocho millones de catalanes y ha defendido la capacidad de Catalunya para integrar sucesivas oleadas migratorias. Las coincidencias sobre la cohesión social no eliminan las profundas diferencias entre el Govern socialista y un Junts que mantiene la independencia como objetivo político.

El independentismo intenta recuperar la calle

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) afronta la jornada con la intención declarada de convertirla en un punto de inflexión. Las entidades soberanistas han convocado movilizaciones en Barcelona, Girona y Amposta bajo el lema «Hi soc, hi som. Pel present i pel futur: independència». En la capital catalana, las columnas deben confluir en la plaza de Catalunya después de comenzar la marcha a las 17.14 horas, una referencia simbólica a 1714.

La movilización llega después de años de pérdida de impulso. Los indultos a los dirigentes condenados por el procés, la posterior ley de amnistía, la llegada de Illa a la Generalitat y los enfrentamientos entre ERC y Junts han contribuido a modificar el clima político. Las organizaciones independentistas conservan una importante capacidad asociativa, pero están lejos de las manifestaciones multitudinarias que durante la pasada década convirtieron la Diada en uno de los principales instrumentos de presión del soberanismo.

La ANC cree haber encontrado un estímulo inesperado en la polémica provocada por la actuación policial contra un joven que portaba una estelada durante el partido entre Elche y Barcelona. El episodio generó una amplia reacción dentro del soberanismo y terminó trasladándose al Camp Nou, donde la organización distribuyó 10.000 estelades. Su presidente, Josep Vila, considera que aquella respuesta demuestra que existe una base social susceptible de volver a movilizarse y ha pedido hacer ahora en las calles lo que el independentismo consiguió en el estadio.

Aliança Catalana abre otra fractura

La principal novedad respecto a las Diadas del ciclo del procés es la consolidación de una ultraderecha específicamente independentista. Aliança Catalana compite con el resto del soberanismo desde posiciones identitarias, xenófobas e islamófobas y ha convertido la inmigración y la seguridad en dos de sus principales argumentos. Su crecimiento electoral obliga especialmente a Junts y ERC a enfrentarse a una disputa que ya no gira únicamente alrededor de la relación entre Catalunya y España.

Las tensiones fueron visibles antes de la propia Diada. El Fossar de les Moreres, uno de los espacios simbólicos del independentismo, volvió a convertirse en escenario de enfrentamiento entre simpatizantes de Aliança Catalana y colectivos antifascistas. La ANC ha tratado de distanciarse de la formación ultra sin impedir su participación en las movilizaciones independentistas, mientras su nueva dirección insiste en que los proyectos políticos de ambas organizaciones son diferentes.

La aparición de Aliança introduce así una nueva línea divisoria en un espacio soberanista que ya llegaba fragmentado por las diferencias estratégicas entre Junts, ERC, la CUP y las entidades civiles. La participación en las manifestaciones de este viernes permitirá medir hasta qué punto el reciente episodio de las estelades ha conseguido movilizar de nuevo a una base independentista que durante los últimos años había mostrado claros signos de desafección.

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