La nota de corte del grado que comienza a cursar la princesa de Asturias ha pasado del 9,5 al 10,7 en solo un año, una variación excepcional que coincide con un fuerte aumento de las solicitudes. No es la primera vez que una elección educativa de Leonor incrementa el interés por un centro, aunque los datos no permiten atribuirle en exclusiva todo el crecimiento.
La llegada de Leonor de Borbón a la Universidad Carlos III de Madrid ha tenido un efecto que puede medirse antes incluso de que la princesa de Asturias entre en su primera clase. La nota de corte de Ciencias Políticas, el grado que ha elegido, ha subido 1,2 puntos en un año, desde el 9,5 hasta el 10,7. Es una variación extraordinaria para un indicador que normalmente oscila apenas unas décimas entre cursos. El aumento responde a una demanda mucho mayor de plazas y coincide con los meses transcurridos desde que en abril se conoció dónde estudiaría la heredera.
Pablo Simón, profesor de Ciencia Política en la Carlos III y uno de los docentes que tendrá Leonor durante este curso, no duda en identificar un «efecto llamada». Desde que se anunció su matriculación, explica, ha aumentado mucho el número de estudiantes que sitúan el grado como primera opción. La princesa estudiará con él Fundamentos de Ciencia Política, una introducción al poder, el Estado, los regímenes políticos y el funcionamiento de las instituciones democráticas. Será una alumna más en unas clases donde deberá estudiar, entre otras cuestiones, los mecanismos constitucionales en los que participa la institución que previsiblemente encabezará algún día.
Una subida muy superior a la habitual
El aumento de la nota de corte ofrece el indicio más visible del fenómeno, pero necesita una precisión. Los datos disponibles no permiten atribuir exclusivamente a Leonor los 1,2 puntos de subida. La nota resulta de la relación entre plazas disponibles, número de aspirantes y calificaciones de quienes solicitan el grado. La propia Carlos III atraviesa además un momento de elevada demanda. Este año, 8.437 estudiantes eligieron alguna de sus titulaciones como primera opción dentro del distrito universitario madrileño.
La universidad ha ofertado 3.999 plazas de primero, 180 más que el curso anterior y 295 más que en 2025. El incremento no ha impedido que las notas de acceso suban en 44 de sus 62 titulaciones. Existe, por tanto, una tendencia que desborda la llegada de la princesa. Pero Ciencias Políticas sobresale dentro de ella por la magnitud del salto y por el aumento de estudiantes que han solicitado específicamente esta carrera desde que conocieron la elección de Leonor.
La heredera tampoco ha realizado la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU). Después de estudiar el Bachillerato Internacional en el UWC Atlantic College de Gales, ha accedido por el procedimiento establecido para alumnos procedentes de sistemas educativos extranjeros, cuyo cupo en la Carlos III no puede superar el 8% del alumnado. Existe un precedente familiar. Felipe VI tampoco realizó el examen de acceso después de cursar el equivalente al Curso de Orientación Universitaria (COU) en Canadá y comenzó Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid en 1988.
El precedente de su etapa en Gales
No es la primera vez que una decisión educativa de Leonor produce un aumento del interés por el lugar elegido. En febrero de 2021, la Casa del Rey anunció que cursaría el Bachillerato Internacional en el UWC Atlantic College. La noticia tuvo una amplia repercusión dentro y fuera de España y multiplicó las consultas de familias españolas sobre los Colegios del Mundo Unido, la organización internacional a la que pertenece el centro galés.
Berta Fraguas, directora de su fundación en España, sostiene que aquel impacto tuvo consecuencias que todavía se perciben. La exposición proporcionada por Leonor permitió que la organización llegara a zonas en las que apenas era conocida y atrajera a estudiantes con expedientes destacados que necesitaban becas para acceder a sus centros. Tres años después de que la princesa terminara sus estudios en Gales, la organización continúa percibiendo aquel aumento de visibilidad.
Resulta más difícil encontrar un efecto cuantificable durante los tres años posteriores de formación militar. Las mujeres continúan representando aproximadamente el 13% de las Fuerzas Armadas y no se aprecia por tanto un incremento atribuible al paso de Leonor por los ejércitos. Sí existe una mayor exposición pública de las mujeres militares, favorecida por la atención mediática que ha acompañado cada una de las etapas de formación de la heredera.
De los cuarteles a una universidad plural
La entrada en la Carlos III supone además un cambio importante en el entorno de Leonor. La universidad fue fundada en 1989 bajo el impulso de Gregorio Peces-Barba con la aspiración de construir una institución pública de dimensiones reducidas, internacionalizada y capaz de competir académicamente con centros privados de prestigio. Su elección guarda cierto paralelismo con la realizada por Felipe VI, que en 1988 comenzó sus estudios en una Universidad Autónoma de Madrid que entonces apenas tenía veinte años.
El cambio también será ideológico y social. Simón describe el ambiente de Ciencias Políticas de la Carlos III como más inclinado hacia la izquierda que hacia la derecha y considera beneficioso que Leonor amplíe sus entornos después de tres años de formación militar. En sus aulas convivirá con estudiantes de sensibilidades políticas diferentes, incluidos republicanos. La universidad insiste, por su parte, en que no habrá un funcionamiento académico especial. «Mismo edificio, misma normalidad, mismo profesorado», ha resumido su rector, Ángel Arias.
Un fenómeno más fácil de observar que de medir
La atención que genera Leonor supera el ámbito educativo. Su actividad personal obtiene una elevada repercusión entre públicos jóvenes en TikTok e Instagram y las informaciones sobre ella atraen también lectores en medios dedicados a las casas reales fuera de España. Pero resulta mucho más difícil demostrar la existencia de una «leonormanía». Quienes siguen profesionalmente a la princesa distinguen entre el interés real que despierta y la existencia de un fenómeno social de adhesión a su figura.
Falta, sobre todo, una herramienta básica para medirlo. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dejó de preguntar periódicamente por la valoración de la monarquía y de los miembros de la Familia Real en 2015. No existe, por ello, una serie pública equivalente a las disponibles sobre dirigentes y partidos que permita comprobar si Leonor está modificando la percepción de la Corona, particularmente entre las generaciones más jóvenes.
El impacto educativo resulta bastante más tangible. La elección del UWC Atlantic College aumentó el conocimiento de esa institución entre las familias españolas y ahora Ciencias Políticas de la Carlos III registra una demanda excepcional coincidiendo con la incorporación de la princesa. No basta para adjudicarle todo el crecimiento ni para extraer conclusiones sobre la popularidad de la monarquía. Sí permite constatar algo más concreto: las decisiones académicas de Leonor atraen atención hacia los lugares por los que pasa. Esta vez, parte de esa atención se ha traducido en más jóvenes intentando estudiar la misma carrera y en la misma universidad que la futura jefa del Estado.