La ultraderecha arrasa en Sajonia-Anhalt y pone contra las cuerdas a Merz

07 septembre 2026 - 08:27

La AfD logra alrededor del 44 % de los votos y más que duplica su resultado de 2021, mientras la CDU se desploma hasta el entorno del 18 %. El terremoto electoral trasciende las fronteras de Sajonia-Anhalt: golpea directamente al canciller Friedrich Merz, cuestiona su estrategia de endurecimiento en materia migratoria y coloca a Alemania ante un escenario hasta hace poco impensable: una ultraderecha convertida en primera fuerza con aspiraciones reales de poder.

La extrema derecha alemana ha cruzado una nueva frontera. Alternativa para Alemania (AfD) se impuso este domingo con una ventaja abrumadora en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, en el este del país, consiguiendo el mejor resultado de su historia en unos comicios de este tipo.

Según las proyecciones de ARD, la formación alcanzó alrededor del 44 % de los sufragios, frente al 20,8 % conseguido en 2021. La CDU sufrió el movimiento contrario: después de haber ganado entonces con un 37,1 %, se hundió hasta aproximadamente el 18 %.

El vuelco tiene una dimensión histórica. La CDU había gobernado Sajonia-Anhalt desde 2002 y, salvo una excepción en 1998, había sido la primera fuerza en todas las elecciones regionales. Nunca antes un partido había alcanzado en este Land un porcentaje tan elevado como el obtenido ahora por la AfD.

Un golpe que llega hasta Berlín

La derrota recae inevitablemente sobre Friedrich Merz. Aunque se trata de unas elecciones regionales, la campaña estuvo atravesada por el descontento con el Gobierno federal. Reuters señala que un 87 % de los electores de Sajonia-Anhalt desaprueba su gestión.

El resultado plantea además una incómoda cuestión para la estrategia seguida por el canciller. Merz llegó al poder en 2025 prometiendo endurecer la política migratoria y recuperar a los votantes que habían emigrado hacia la AfD. El resultado de Sajonia-Anhalt sugiere, como mínimo, que esa estrategia no ha conseguido contener a la extrema derecha.

Y abre una pregunta más profunda: ¿hasta qué punto adoptar parte del lenguaje y de las prioridades políticas de la extrema derecha sirve para debilitarla y hasta qué punto termina legitimando el terreno en el que esta se siente más cómoda?

La respuesta no puede extraerse de una sola elección, pero el resultado constituye una seria advertencia para la CDU.

La AfD gana, pero gobernar será otra historia

El triunfo electoral tampoco garantiza a la AfD el Gobierno regional. Ulrich Siegmund aspiraba a obtener una mayoría que le permitiera gobernar en solitario, pero necesitará apoyos externos. Las principales formaciones han rechazado hasta ahora formar una coalición con la extrema derecha.

Aquí comienza probablemente la batalla política más importante después de las urnas.

La CDU mantiene oficialmente su negativa a colaborar con la AfD. Pero una victoria de esta magnitud aumenta inevitablemente la presión sobre el llamado “cortafuegos” que los conservadores alemanes han mantenido frente a la extrema derecha.

Siegmund ya ha tendido la mano a otras fuerzas. La dirección de la AfD interpreta el resultado como un mandato para gobernar.

Un problema que ya no es solamente del este alemán

Reducir el resultado a las particularidades de la antigua Alemania Oriental sería, sin embargo, insuficiente. Persisten profundas diferencias económicas, sociales e históricas entre el este y el oeste, y en Sajonia-Anhalt pesan especialmente el sentimiento de abandono, las desigualdades heredadas de la reunificación y una relación con Rusia diferente de la dominante en el oeste del país.

Pero la AfD dejó hace tiempo de ser únicamente un fenómeno oriental. En las elecciones federales de 2025 se convirtió en la principal fuerza de oposición y su crecimiento ha empezado a extenderse también por el oeste del país.

Por eso Sajonia-Anhalt representa algo más que una derrota regional de la CDU. Es una advertencia para el conjunto del sistema político alemán y, por extensión, para Europa: la extrema derecha ya no llama a la puerta del poder. En algunos territorios, es la fuerza que recibe más votos.

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