Texas cuenta sus muertos tras las lluvias: más de cien víctimas y decenas de desaparecidos

09 juillet 2025 - 08:50

La tragedia en Texas no cede. Las lluvias torrenciales que comenzaron el 4 de julio han convertido al centro-sur del estado en un escenario de luto. Al menos 109 personas han muerto por las inundaciones y crecidas repentinas. La cifra crece a diario. Aún se busca a 161 desaparecidos, mientras los rescatistas recorren barrios anegados y campamentos destruidos.

El balance es provisional. Muchos de los cuerpos recuperados permanecen sin identificar. Las autoridades locales piden a las familias acudir con muestras de ADN y objetos personales para facilitar la identificación. Entre los desaparecidos hay cinco niñas que estaban alojadas en un campamento juvenil de verano. Sus padres esperan noticias en un gimnasio convertido en refugio y centro de información.

Los testimonios son desgarradores. Residentes de Kerrville, una de las zonas más afectadas, describen cómo el agua subió en minutos, arrastrando autos, techos y postes eléctricos. “El río parecía un monstruo”, dijo un hombre que logró rescatar a su hija de un árbol. Otros no tuvieron esa suerte. Los bomberos encontraron varios cuerpos dentro de vehículos atascados en carreteras que horas antes estaban transitables.

El gobernador Greg Abbott declaró estado de emergencia en decenas de condados. La Guardia Nacional y equipos de rescate federales trabajan sin descanso. Helicópteros y lanchas han evacuado a cientos de familias atrapadas en tejados y autopistas inundadas.

Según el Servicio Meteorológico Nacional, algunas zonas recibieron en 48 horas el equivalente a un mes de lluvia. Los expertos culpan al fenómeno climático de La Niña, que intensifica las precipitaciones en la región. Sin embargo, ambientalistas advierten que la expansión urbana sin control, la deforestación y la impermeabilización de suelos han agravado los efectos de estas lluvias.

Los hospitales del área de San Antonio y Houston siguen recibiendo heridos con traumatismos, infecciones y cuadros de hipotermia. Algunos campamentos improvisados carecen de luz y agua potable. Equipos médicos voluntarios piden donaciones de insumos básicos.

Las autoridades locales reconocen que la magnitud de la tragedia desborda su capacidad. Kerrville, con 25.000 habitantes, no cuenta con morgues suficientes y ha solicitado cámaras frigoríficas móviles para los cuerpos sin identificar.

En estos recios días, se multiplican las historias de solidaridad. Vecinos que rescatan a desconocidos, iglesias que abren sus puertas, estudiantes que organizan colectas para los damnificados. Pero también crecen las críticas a la gestión estatal. Muchos residentes denuncian la falta de alertas oportunas y de planes de evacuación. “Sabían que venía la tormenta y no nos avisaron a tiempo”, reclamó una mujer que perdió a dos familiares.

La tragedia recuerda otras inundaciones históricas en Texas, como la de 2015, que dejó 27 muertos. Pero la magnitud de la actual supera ya varias de las peores registradas. Los meteorólogos advierten que seguirá lloviendo en los próximos días, aunque con menor intensidad.

Para las familias que buscan a sus desaparecidos, la lluvia no es una estadística climática. Es el enemigo que les arrebató todo. La pregunta que flota en el aire es la misma de siempre tras cada catástrofe: ¿podría haberse evitado tanto dolor?

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