El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia detectó 78.476 mensajes de odio durante los primeros 25 días de la crisis, una media diaria que multiplica por más de dos la registrada entre enero y julio. El episodio solo queda por debajo de los disturbios racistas de Torre Pacheco del verano de 2025 y muestra cómo la tensión migratoria puede trasladarse de las calles al espacio digital y regresar después a ellas.
La entrada masiva de migrantes en Ceuta ha tenido una consecuencia que trasciende la gestión de la emergencia en la ciudad autónoma. Entre el 30 de julio y el 23 de agosto, el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe) detectó 78.476 mensajes de odio en las redes sociales. Son 3.139 diarios, frente a una media de 1.294 durante los siete primeros meses de este año. En apenas 25 días se contabilizaron así más contenidos de este tipo que durante cualquier mes completo desde abril de 2025, con una única excepción.
La excepción permite dimensionar el fenómeno. Julio de 2025 acumuló 192.978 mensajes, con una media diaria de 6.225, coincidiendo con los disturbios racistas de Torre Pacheco, en Murcia. Oberaxe vinculó entonces aquel incremento a los acontecimientos ocurridos en la localidad. Desde abril de ese año, cuando el observatorio incorporó las herramientas que permiten comparar homogéneamente los registros actuales, la media se sitúa en 1.838 mensajes diarios. La crisis ceutí ha elevado esa cifra un 71% y se ha convertido en el segundo gran episodio de odio digital registrado durante este periodo.
78.476 mensajes en apenas 25 días
La evolución diaria muestra que el impacto fue especialmente intenso inmediatamente después de la entrada masiva. Solo durante los tres primeros días se detectaron cerca de 17.000 mensajes. El 1 de agosto se alcanzó un máximo de 6.615. El volumen descendió posteriormente, pero se mantuvo suficientemente elevado para que entre el 30 de julio y el 23 de agosto se superase la barrera de los 70.000 contenidos. Ningún mes completo, exceptuando el de los disturbios de Torre Pacheco, había alcanzado esa cantidad durante el periodo comparable analizado por Oberaxe.
Los datos permiten establecer una asociación temporal muy clara entre la crisis y el incremento de las expresiones de odio, aunque no identifican por sí solos a sus responsables ni atribuyen el fenómeno a una única causa. Tomás Fernández, director de Oberaxe, señala que entre los contenidos considerados peligrosos aparecen con frecuencia mensajes relacionados directamente con Ceuta. El informe completo correspondiente a agosto todavía no se ha publicado, por lo que habrá que esperar a su análisis para conocer con mayor precisión las características, evolución y principales objetivos del discurso detectado durante estas semanas.
Las plataformas contienen parte de la escalada
El volumen podría haber sido todavía mayor. Oberaxe se puso en contacto con las plataformas digitales nada más comenzar la crisis para solicitar que extremasen la vigilancia. Según Fernández, su actuación «proactiva» permitió retirar contenidos incluso antes de que llegaran a ser contabilizados por el sistema de monitorización del organismo. Entre aquellos que sí fueron detectados durante los últimos 30 días, las plataformas habían eliminado hasta el momento un 41,3%. La cifra muestra tanto la dimensión del problema como la capacidad de intervención de las empresas que gestionan estos espacios.
Fernández considera que esa actuación contribuye a explicar por qué el máximo del 1 de agosto no se reprodujo sucesivamente durante las jornadas siguientes. Sin la intervención de las plataformas, sostiene, al primer pico podrían haber seguido otros similares. El caso vuelve a poner sobre la mesa la responsabilidad de las grandes empresas digitales ante fenómenos que se expanden con enorme rapidez. Moderar contenidos una vez viralizados limita su permanencia, mientras detectarlos antes de que alcancen grandes audiencias puede impedir que la dinámica adquiera una dimensión mucho mayor.
Del odio digital a la calle
La preocupación de Oberaxe no se limita a lo que ocurre en internet. Fernández y otros investigadores citados por El País advierten de una dinámica circular. Los episodios de tensión relacionados con la inmigración pueden incrementar las expresiones racistas y xenófobas en las plataformas, pero esos contenidos también pueden alimentar posteriormente una mayor conflictividad fuera de ellas. La experiencia de Torre Pacheco constituye un precedente especialmente relevante por la combinación de movilización digital, discursos contra los inmigrantes y episodios de violencia registrados durante aquellos acontecimientos.
La crisis de Ceuta presenta circunstancias diferentes, pero la intensidad alcanzada por los mensajes obliga, según el responsable del observatorio, a mantener una vigilancia especial sobre las redes. El riesgo reside en que una emergencia compleja termine reducida a una representación indiferenciada de decenas de miles de personas como una amenaza colectiva. Esa lógica elimina circunstancias individuales, situaciones jurídicas y razones para migrar que son muy distintas. También facilita que el debate sobre políticas migratorias se desplace hacia una categorización de las propias personas en función de su procedencia.
El contraste resulta visible en la propia Ceuta. Entre quienes permanecen en la ciudad hay jóvenes procedentes de Malí, Níger, Burkina Faso, Chad, Sudán, Mauritania o Guinea-Conakry. Algunos han relatado haber huido de grupos yihadistas, conflictos armados, reclutamientos forzosos o situaciones que hacen inviable su regreso. Las autoridades han comenzado el triaje para determinar quiénes pueden solicitar protección internacional. Las peticiones procedentes del Sahel presentan, según los datos recogidos por El País, porcentajes de reconocimiento cercanos al 100%, una realidad difícilmente compatible con la representación homogénea del migrante que favorecen determinados discursos de odio.
La respuesta a la crisis plantea así un desafío que no termina en la frontera ni en la gestión de quienes permanecen en Ceuta. La discusión sobre controles migratorios, acogida, retornos o responsabilidades políticas forma parte del debate democrático. Convertir a las personas migrantes en destinatarias de mensajes racistas o xenófobos pertenece a otro terreno. Los 78.476 contenidos detectados por Oberaxe muestran hasta qué punto ambos planos pueden aproximarse durante una crisis. La experiencia de Torre Pacheco añade la advertencia que ahora preocupa al observatorio: lo que comienza y se amplifica en una pantalla puede terminar teniendo consecuencias fuera de ella.