El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, visita este lunes Ceuta mientras el Gobierno ultima una primera respuesta para amortiguar las consecuencias económicas de la crisis migratoria. El Consejo de Ministros prevé movilizar inicialmente 25 millones de euros y Moncloa trabaja en un plan más amplio de recuperación y reactivación. Comercio, servicios y empresas acumulan pérdidas tras casi un mes de excepcionalidad y reclaman medidas que permitan recuperar progresivamente la actividad.
La crisis de Ceuta entra en una nueva fase. Después de casi un mes marcado por la emergencia humanitaria, el despliegue de seguridad y la atención a miles de personas llegadas desde Marruecos, el Gobierno empieza a abordar sus consecuencias económicas. El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, tiene previsto visitar este lunes la ciudad para conocer sobre el terreno una situación que las autoridades ceutíes y los agentes sociales llevan semanas reclamando que se atienda con medidas extraordinarias.
La visita coincide con la preparación en La Moncloa de un plan de recuperación y reactivación destinado a reducir los daños y favorecer el regreso gradual a la normalidad. El Consejo de Ministros prevé aprobar una primera partida de 25 millones de euros, aunque el alcance definitivo de la intervención dependerá de una crisis que todavía continúa abierta. El Ejecutivo trata así de pasar de la respuesta inmediata a una segunda etapa en la que deberá cuantificar pérdidas, sostener a los sectores más afectados y evitar que una emergencia temporal deje consecuencias económicas duraderas.
Ceuta pone sus pérdidas sobre la mesa
El Gobierno ceutí lleva desde el inicio de la crisis reclamando una intervención estatal. Su presidente, Juan Jesús Vivas, pidió a La Moncloa un plan capaz de mitigar los daños provocados por una situación excepcional que se prolonga mucho más de lo inicialmente previsto. Comercio, hostelería y otros servicios han sufrido el impacto de semanas de incertidumbre, mientras empresas y trabajadores afrontan una caída de actividad cuyo alcance definitivo todavía resulta difícil calcular.
Cuerpo tiene previsto reunirse durante su estancia con representantes empresariales, agentes sociales y compañías locales para obtener una primera evaluación directa. Las reclamaciones no se limitan a compensar pérdidas ya producidas. Ceuta necesita recuperar actividad y confianza después de semanas en las que la emergencia ha alterado su funcionamiento cotidiano. La prolongación de la crisis aumenta además el riesgo de que negocios con menor capacidad financiera encuentren dificultades para soportar durante más tiempo una demanda debilitada y un escenario de excepcionalidad.
Los primeros 25 millones para la recuperación
La primera respuesta económica prevista asciende a 25 millones de euros. Según la información disponible, una parte importante estará destinada a afrontar la atención de los más de 2.100 menores extranjeros que permanecen en Ceuta. El Gobierno calcula inicialmente unos 5,5 millones para esa finalidad, una cantidad que podrá ampliarse en función de las necesidades. También prepara recursos para el traslado a la Península de alrededor de 500 niñas consideradas especialmente vulnerables, cuya tutela continuaría correspondiendo a la ciudad autónoma.
El resto de la dotación debe integrarse en un programa más amplio cuya concreción continúa pendiente. Moncloa pretende definirlo a medida que disponga de una evaluación más precisa de las consecuencias económicas y sociales. Esa cautela responde a una dificultad evidente: resulta complicado cerrar el coste de una emergencia mientras todavía se mantienen miles de personas en la ciudad, continúan los dispositivos extraordinarios y persiste la incertidumbre sobre cuánto tiempo será necesario para recuperar una situación próxima a la normalidad.
Una economía condicionada por una crisis todavía abierta
El impacto tampoco puede separarse del esfuerzo que realizan los servicios públicos. El sistema sanitario afronta una presión extraordinaria y las organizaciones profesionales han advertido de problemas de capacidad. Las comunidades autónomas tienen previsto abordar con Sanidad el envío de vacunas y otros suministros, mientras la ministra Mónica García prepara una visita a Ceuta para el 2 de septiembre. El incremento de efectivos policiales y de la Guardia Civil añade otra dimensión a una respuesta pública que moviliza recursos muy superiores a los habituales.
La dificultad para determinar cuántas personas continúan en Ceuta complica todavía más la planificación. Mientras no exista una cifra estable y avancen lentamente los procedimientos de identificación, acogida, asilo o retorno, tampoco puede darse por cerrada la fase de emergencia. Esa incertidumbre condiciona el cálculo económico. Cada semana adicional implica mantener dispositivos excepcionales y prolonga las alteraciones que sufren empresas, trabajadores y servicios públicos, de modo que la factura final puede superar ampliamente las primeras partidas anunciadas.
La visita de Cuerpo debe servir precisamente para empezar a transformar esas necesidades dispersas en una respuesta económica estructurada. El Gobierno dispone ya de una primera dotación y prepara un plan de recuperación, pero deberá determinar qué sectores necesitan apoyo, durante cuánto tiempo y mediante qué instrumentos. La experiencia de las últimas semanas demuestra además que la recuperación de Ceuta no depende únicamente de transferencias presupuestarias. Requiere restablecer progresivamente unas condiciones de normalidad que permitan que la actividad económica vuelva a funcionar.
Casi un mes después de la avalancha, Ceuta continúa gestionando la emergencia mientras empieza a calcular lo que costará salir de ella. Los 25 millones previstos constituyen un primer paso, no una estimación definitiva de los daños. La visita del ministro de Economía marca el comienzo de esa segunda tarea. Una vez atendidas las necesidades más urgentes, el reto será evitar que las consecuencias económicas de la crisis permanezcan cuando la situación en las calles haya empezado finalmente a normalizarse.