El Gobierno ha confirmado que Pedro Sánchez comparecerá en el Congreso para dar explicaciones sobre la crisis de Ceuta, aunque todavía no ha fijado la fecha. El anuncio llega cuando los ministros comienzan a reconstruir ante la Cámara las decisiones adoptadas desde el 30 de julio y después de que Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska hayan ofrecido versiones que requieren aclaraciones sobre la información disponible antes de la avalancha.
Pedro Sánchez comparecerá en el Congreso de los Diputados para explicar la actuación del Gobierno durante la crisis de Ceuta. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, confirmó este martes que el presidente acudirá a la Cámara, aunque todavía no existe una fecha para su intervención. El anuncio responde a una de las principales exigencias planteadas por la oposición desde la entrada masiva del 30 de julio y llega el mismo día en que el Ejecutivo ha activado un nuevo modelo de coordinación para gestionar sus consecuencias.
«Por supuesto que va a comparecer», afirmó Saiz después del Consejo de Ministros. La ministra recordó que Sánchez ya ha respondido sobre la crisis en distintas ocasiones, pero confirmó que también lo hará ante el Congreso. Su intervención tendrá un alcance diferente al de las comparecencias sectoriales que han comenzado este martes. El presidente deberá ofrecer una explicación política global sobre la actuación del Ejecutivo, desde la información disponible antes de la avalancha hasta la relación con Marruecos y la decisión de cambiar casi un mes después la estructura de gestión.
La oposición lleva semanas reclamando su comparecencia
El Partido Popular ha situado la presencia de Sánchez en el Congreso entre sus principales exigencias. Alberto Núñez Feijóo sostiene que la dimensión de la crisis obliga al presidente a asumir personalmente las explicaciones y ha criticado que fueran los ministros quienes comenzaran a comparecer. El Gobierno había respondido hasta ahora recordando que distintos responsables del Ejecutivo acudirían a la Cámara para informar sobre sus áreas y que Sánchez había intervenido públicamente desde el comienzo de la emergencia.
La confirmación modifica ese escenario. El Ejecutivo no ha comunicado todavía cuándo comparecerá el presidente ni si lo hará mediante una sesión dedicada específicamente a Ceuta. La ausencia de fecha impide determinar cuánto habrá avanzado para entonces la ronda ministerial. Sí permite anticipar que Sánchez dispondrá de las explicaciones ofrecidas por Defensa, Interior, Exteriores, Sanidad, Inclusión y otros departamentos antes de presentar una reconstrucción política conjunta de lo sucedido.
Robles abre preguntas que Sánchez deberá responder
La primera comparecencia ha mostrado precisamente la importancia de integrar las distintas versiones. Margarita Robles defendió este martes en el Congreso que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) realizó correctamente su trabajo antes de la avalancha. La ministra aseguró que sus agentes compartieron información con las fuerzas de seguridad y la Delegación del Gobierno y reveló que el 29 de julio comunicaron la existencia de una convocatoria para intentar entrar a nado al día siguiente.
Fernando Grande-Marlaska mantiene una formulación diferente. El ministro del Interior insiste en que ningún servicio de inteligencia advirtió de que pudiera producirse una entrada masiva de las dimensiones finalmente registradas. Ambas afirmaciones pueden coexistir si el CNI conocía una convocatoria pero no podía prever su alcance. Sin embargo, dejan una cuestión pendiente que trasciende a ambos ministerios: qué información manejaba el conjunto del Gobierno, cómo fue valorada y qué medidas se adoptaron ante los indicios existentes.
Marruecos será otra de las cuestiones centrales
Sánchez tendrá que abordar también la cooperación con Marruecos. La relación bilateral ha atravesado toda la crisis. El Gobierno ha destacado la colaboración posterior de Rabat para recuperar el control fronterizo y facilitar retornos, mientras siguen abiertas las preguntas sobre la actuación marroquí durante las horas en las que decenas de miles de personas pudieron aproximarse a Ceuta. Las comparecencias de Marlaska y José Manuel Albares deberían aportar información adicional antes de que intervenga el presidente.
El PP ha convertido esa relación en uno de sus principales argumentos contra Sánchez y reclama mayor firmeza ante Rabat. Feijóo ha llegado a plantear públicamente la posibilidad de una eventual «complicidad» marroquí, aunque sin aportar pruebas que permitan sostenerla. La comparecencia presidencial deberá diferenciar las incógnitas legítimas sobre el funcionamiento de la cooperación fronteriza de las hipótesis que hasta ahora no han podido ser acreditadas.
El cambio de modelo también requiere una explicación
La intervención llegará además después del giro adoptado este martes. El Gobierno ha activado el mando único encabezado por Ángel Víctor Torres, ha incorporado la crisis al sistema de Seguridad Nacional y ha situado la coordinación de 11 ministerios y diferentes organismos bajo una dirección política común. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, venía reclamando una estructura centralizada desde principios de agosto, pero Moncloa optó inicialmente por mantener el reparto ordinario de competencias.
El Ejecutivo argumenta que las circunstancias han cambiado. La fase de emergencia inmediata ha dado paso a otra centrada en identificación, retornos, menores, recuperación económica y reducción de la presión sobre la ciudad. Sánchez tendrá que explicar por qué ese cambio requiere ahora instrumentos que no se consideraron necesarios anteriormente. La cuestión no implica que la respuesta inicial estuviera necesariamente paralizada, pero sí obliga a evaluar si la dispersión administrativa condicionó su eficacia.
La comparecencia se producirá también cuando el Gobierno empieza a disponer de una reconstrucción más precisa. Defensa ha presentado una cronología que sitúa las primeras señales semanas antes del 30 de julio, calcula hasta 5.200 entradas por hora en los momentos de mayor presión y sostiene que entre el 90% y el 95% de quienes cruzaron regresaron a Marruecos durante las primeras 48 horas. Esos datos permiten avanzar respecto a las estimaciones fragmentarias que dominaron los primeros días.
Sánchez tendrá, por tanto, una responsabilidad distinta de la de sus ministros. No le corresponderá explicar únicamente una parcela de la crisis, sino ordenar las piezas y ofrecer una versión coherente de la actuación del Estado. Qué se sabía antes del 30 de julio, por qué la frontera quedó desbordada, cómo funcionó la cooperación con Marruecos, qué falló en la coordinación y por qué el modelo se modifica ahora forman parte de una misma explicación. Casi un mes después de la avalancha, el Gobierno ha empezado a responderlas por separado. La comparecencia del presidente deberá reunirlas en un balance político común.