Los países europeos aliados de Ucrania se comprometieron a mantener su apoyo militar y financiero a Kiev, pese a las amenazas de represalias formuladas por Moscú. La defensa antiaérea, la producción ucraniana de misiles y drones y el endurecimiento de las sanciones contra la «flota fantasma» rusa centraron una reunión de la Coalición de Voluntarios.
Una treintena de dirigentes de la denominada Coalición de Voluntarios reiteró este lunes su compromiso con Ucrania durante una reunión copresidida por Francia, Alemania y el Reino Unido.
La cita se celebró coincidiendo con el Día de la Independencia de Ucrania y estuvo marcada por la visita a Kiev del primer ministro británico, Andy Burnham, en su primer viaje oficial al extranjero desde que asumió el cargo.
«Ucrania no es una carga para nuestra seguridad, sino la primera línea que protege a Europa», afirmó Burnham, quien aseguró que las amenazas rusas no modificarán el respaldo británico a Kiev.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, agradeció la unidad mostrada por sus aliados, aunque insistió en que su país necesita más sistemas de defensa antiaérea, misiles interceptores y recursos financieros para aumentar la producción nacional de armamento.
El Gobierno británico anunció que permitirá al fabricante europeo MBDA compartir información clasificada sobre los componentes británicos del misil de crucero SCALP. La medida busca facilitar la instalación en Ucrania de líneas locales de ensamblaje de este proyectil franco-británico de largo alcance.
Rusia reaccionó acusando al Reino Unido de obstaculizar cualquier avance en las negociaciones de paz. Moscú advirtió además de que atacará las instalaciones ucranianas destinadas a fabricar o ensamblar esos misiles.
Zelenski aseguró que Ucrania pretende aumentar la producción de drones y proyectiles de largo alcance para responder a los ataques rusos. «Necesitamos más dinero, mucho más», declaró ante los líderes de la coalición.
El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió de que Rusia podría intensificar las provocaciones contra países europeos con el objetivo de disuadirlos de seguir ayudando a Kiev. Según el mandatario, los miembros de la OTAN deben prepararse para nuevas presiones, mantener la calma y no modificar su estrategia de apoyo.
La Coalición de Voluntarios nació inicialmente para agrupar a los países dispuestos a ofrecer garantías de seguridad y desplegar eventualmente fuerzas de respaldo en Ucrania tras un alto el fuego. Con el tiempo, se ha convertido también en un foro para coordinar el apoyo europeo ante las dudas sobre el alcance de la ayuda estadounidense bajo la presidencia de Donald Trump.
Los participantes pidieron reforzar la presión económica sobre Moscú y adoptar nuevas medidas contra la denominada «flota fantasma», utilizada por Rusia para continuar exportando petróleo y eludir las sanciones internacionales.
La Comisión Europea aprobó el mismo lunes 6.100 millones de euros para nuevas adquisiciones de defensa destinadas a Ucrania. La financiación cubrirá sistemas de defensa aérea y antimisiles, radares, municiones y proyectiles interceptores.
Kiev depende en gran medida de sistemas occidentales avanzados, especialmente de los Patriot estadounidenses, para interceptar los misiles balísticos rusos. Zelenski afirmó que Rusia puede producir alrededor de un centenar de estos proyectiles cada mes, mientras que las entregas de interceptores Patriot a Ucrania han disminuido desde 2023.
La intensificación de los ataques continúa causando víctimas a ambos lados de la frontera. Las autoridades ucranianas informaron de al menos quince heridos en un bombardeo contra un edificio residencial de Cherníhiv. En Izium, una persona murió y otras nueve resultaron heridas, entre ellas un menor de 13 años.
En el sur de Rusia, la caída de restos durante ataques contra almacenes vinculados a una plataforma de comercio electrónico causó la muerte de al menos tres niños, según las autoridades locales.
El presidente ruso, Vladímir Putin, justificó el aumento de los ataques contra infraestructuras ucranianas como una respuesta a las operaciones de Kiev contra la economía rusa. Los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra permanecen mientras tanto estancados, sin avances sustanciales hacia un alto el fuego.