El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que se reunirá este año con el líder norcoreano, Kim Jong Un, en un intento de reactivar una diplomacia personal que durante su primer mandato produjo tres encuentros históricos, pero no logró un acuerdo duradero sobre el programa nuclear de Pyongyang.
«Sí, me reuniré con él», respondió Trump al ser preguntado por los periodistas en la Casa Blanca. No ofreció una fecha ni precisó dónde podría celebrarse el encuentro.
La afirmación estadounidense todavía no ha sido confirmada por Corea del Norte. Kim Yo Jong, influyente hermana del dirigente norcoreano, aseguró no tener conocimiento de contactos recientes entre ambos líderes, aunque reconoció que Kim conserva «un buen recuerdo» de Trump y que su relación personal continúa siendo «excelente».
Esta combinación de desmentido y elogio deja abierta la puerta al diálogo, pero revela que una eventual cumbre se encuentra, como mínimo, en una fase preliminar.
Una cifra nuclear inusual
Trump sostuvo además que Corea del Norte dispone de «57 armas nucleares muy potentes». Se trata de una cifra particularmente precisa e inusual, ya que Washington no publica una estimación oficial detallada del arsenal norcoreano.
Los cálculos externos varían considerablemente. Algunas organizaciones independientes sitúan el número entre 50 y 90 ojivas, mientras que el ministro surcoreano de Defensa, Ahn Gyu-back, afirmó que Pyongyang podría poseer entre 80 y 120.
Estas cifras son estimaciones y no inventarios verificables. Corea del Norte mantiene en secreto el volumen y la composición de su arsenal, por lo que cualquier número debe interpretarse con cautela.
Maniobras reducidas para facilitar el diálogo
El anuncio de Trump llega después de que Estados Unidos redujera considerablemente su participación en los ejercicios militares anuales Ulchi Freedom Shield con Corea del Sur. Las maniobras concluirán el viernes, seis días antes de la fecha prevista, por iniciativa de Washington.
Pyongyang denuncia habitualmente estos ejercicios como ensayos para una invasión. Sin embargo, Kim Yo Jong restó importancia a la reducción y sostuvo que unas maniobras más cortas no pierden por ello su carácter «provocador y agresivo».
La decisión estadounidense también plantea interrogantes en Seúl. Las maniobras forman parte de la preparación defensiva conjunta frente a Corea del Norte y su modificación puede afectar la confianza dentro de la alianza si se utiliza como concesión sin una coordinación suficiente.
Trump y Kim se reunieron en Singapur en 2018, en Hanói en 2019 y posteriormente en la zona desmilitarizada que divide las dos Coreas. Aquellos encuentros redujeron temporalmente la tensión, pero las negociaciones terminaron bloqueadas por las diferencias sobre la desnuclearización y el levantamiento de las sanciones.
Una nueva cumbre devolvería la diplomacia personal al centro de la cuestión norcoreana. Su alcance dependerá, sin embargo, de que Pyongyang acepte formalmente el encuentro y de que ambas partes definan qué están dispuestas a negociar.