Kushner prevé avances en el desarme de Hamás en 30 días, pero Israel aún no acepta la hoja de ruta

18 août 2026 - 08:13

El enviado de Donald Trump asegura que la entrega de armas podría comenzar en un mes. Sin embargo, la reunión con Benjamin Netanyahu terminó sin un compromiso firme y mantiene abierto el principal desacuerdo: qué debe producirse primero, el desarme de Hamás o la retirada israelí.

Jared Kushner, enviado y yerno del presidente estadounidense Donald Trump, afirmó que el proceso de desarme de Hamás podría comenzar dentro de 30 días, aunque las conversaciones mantenidas con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no produjeron un acuerdo definitivo sobre la aplicación del plan estadounidense para Gaza.

«Podríamos comenzar a ver avances en tan solo 30 días y, con suerte, empezar a retirar algunas armas», declaró Kushner a Fox News desde Tel Aviv.

El emisario añadió que la inutilización de los túneles construidos por Hamás podría comenzar en un plazo de entre 60 y 90 días. Sus palabras expresan una previsión de Washington, no un calendario formalmente aceptado por todas las partes.

Kushner se reunió en Jerusalén con Netanyahu después de mantener conversaciones directas en Egipto con una delegación de Hamás encabezada por su nuevo líder, Jalil al Hayya. En esos contactos participaron también mediadores egipcios, cataríes y turcos.

Sin acuerdo sobre el orden de las medidas

El principal obstáculo no es únicamente si Hamás entregará sus armas, sino en qué momento y a cambio de qué garantías.

Israel exige que el movimiento palestino se desarme completamente antes de cualquier retirada militar, redespliegue o inicio de la reconstrucción. Hamás, por su parte, vincula la entrega de sus armas pesadas a la retirada israelí y a su transferencia a una autoridad palestina de carácter tecnocrático.

Según la hoja de ruta aceptada por Hamás el 30 de julio, las armas serían entregadas a un nuevo órgano de gobierno palestino y posteriormente destruidas bajo la supervisión de la Fuerza Internacional de Estabilización, dirigida por el general estadounidense Jasper Jeffers.

Netanyahu desconfía de este mecanismo y reclama que el proceso quede bajo supervisión directa estadounidense. Un responsable israelí aseguró que las partes acordaron impedir cualquier reconstrucción o redespliegue antes de la desmilitarización total de Gaza, pero esa interpretación no ha sido aceptada públicamente por Hamás.

La reunión entre Kushner y Netanyahu fue presentada como «profunda y constructiva», aunque terminó sin una adhesión firme de Israel al conjunto del plan, según Associated Press y The Guardian.

La reconstrucción, convertida en instrumento de presión

Condicionar la reconstrucción completa al desarme coloca a la población civil en el centro del pulso político y militar. Gran parte de Gaza permanece destruida y sus habitantes necesitan vivienda, agua, saneamiento, hospitales y servicios básicos con independencia del resultado de las negociaciones.

Netanyahu sostiene que permitir la reconstrucción antes de desmantelar la infraestructura militar de Hamás facilitaría su rearme. Los críticos de esa postura advierten, en cambio, que retener indefinidamente la ayuda y la reconstrucción puede constituir una forma de castigo colectivo y alimentar una nueva radicalización.

Kushner planteó la destrucción de todas las armas recogidas para impedir su reutilización. Washington afirma que Israel conservará su derecho a actuar si Hamás vuelve a recurrir a la violencia o intenta rearmarse.

El esquema concede a Israel una garantía militar explícita, pero todavía no define con la misma claridad las garantías ofrecidas a los palestinos respecto a la retirada israelí, la integridad territorial de Gaza o la formación de un gobierno propio.

Una tregua sometida a violaciones constantes

Israel y Hamás se acusan mutuamente de incumplir el alto el fuego alcanzado en octubre de 2025 bajo mediación estadounidense.

Al menos 1.262 palestinos han muerto en operaciones israelíes desde su entrada en vigor, según el Ministerio de Salud de Gaza, cuyos registros son considerados generalmente fiables por Naciones Unidas. El Ejército israelí informa de cinco militares muertos en operaciones en el enclave durante el mismo periodo.

Las negociaciones se desarrollan además en un ambiente político cada vez más radicalizado. El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, defendió públicamente matar cada noche a decenas de personas en Gaza, incluidas aquellas que no representaran una amenaza inmediata.

Frente a ese discurso, el presidente israelí Isaac Herzog elogió los esfuerzos diplomáticos destinados a construir un futuro más seguro para Israel, Gaza y la región.

La posibilidad de iniciar el desarme en 30 días dependerá, en definitiva, de algo que todavía no existe: un acuerdo verificable sobre la secuencia entre entrega de armas, retirada israelí, gobierno palestino y reconstrucción.

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