El presidente estadounidense endurece la presión sobre uno de los aliados tradicionales de Washington en el Golfo. Irán y Omán negocian un corredor seguro para la navegación, pero no existe confirmación de que hayan acordado imponer un peaje general a los buques mercantes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con atacar Omán si el sultanato obstaculiza los planes de Washington para el estrecho de Ormuz, convertido en uno de los principales focos de la guerra con Irán.
«Si Omán se interpone, los bombardearemos y los destrozaremos», declaró Trump al corresponsal de Fox News Trey Yingst, según el contenido de la entrevista difundido este lunes.
El mandatario reclamó además a Irán que levante «la bandera blanca» y se rinda, mientras las negociaciones destinadas a restablecer la navegación en Ormuz atraviesan una nueva fase de incertidumbre.
La amenaza resulta especialmente significativa porque Omán mantiene una relación de cooperación estratégica con Estados Unidos y ha desempeñado durante años un papel de mediador entre Washington y Teherán.
Trump ya había amenazado a Omán
No es la primera vez que el presidente estadounidense utiliza este lenguaje contra el sultanato. El pasado 27 de mayo, durante una reunión de su gabinete, Trump afirmó que Omán tendría que comportarse «como todos los demás» o Estados Unidos tendría que «hacerlo volar».
Aquellas palabras provocaron dudas iniciales sobre si el mandatario había confundido Omán con Irán. Sin embargo, el Departamento de Estado reprodujo posteriormente la declaración atribuyéndola expresamente al país árabe.
La nueva amenaza, confirmada por medios estadounidenses como The Wall Street Journal, refuerza la presión sobre Mascate en un momento en que intenta alcanzar con Teherán un mecanismo para garantizar el paso de buques comerciales.
Irán y Omán negocian un corredor marítimo
El Ministerio iraní de Exteriores confirmó que las conversaciones con Omán continúan y que ambas partes intercambian observaciones sobre el texto de una declaración conjunta.
Las negociaciones buscan establecer rutas seguras de entrada y salida por el estrecho, respetando los derechos soberanos de los dos Estados ribereños. Irán aseguró a principios de agosto que ya se habían acordado las coordenadas geográficas del corredor propuesto.
El entendimiento todavía no garantiza la reapertura plena de la vía marítima. Tampoco se ha confirmado que incluya un peaje general obligatorio, como teme Washington. Las propuestas conocidas contemplan posibles tarifas por servicios concretos de seguridad marítima o protección ambiental, eventualmente administradas mediante un mecanismo internacional.
Antes de la guerra, por Ormuz circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido o comercializado mundialmente, además de una proporción relevante del gas natural licuado. La caída del tráfico ha tenido efectos directos sobre los precios energéticos y las cadenas de suministro.
Una alianza sometida a una presión inédita
Omán ha cultivado tradicionalmente una política exterior prudente y canales de diálogo con actores enfrentados. Esa neutralidad le permitió facilitar negociaciones discretas entre Estados Unidos e Irán, incluido el proceso que precedió al acuerdo nuclear de 2015.
Amenazar militarmente a Mascate introduce una contradicción en la estrategia estadounidense: Washington necesita su mediación para comunicarse con Teherán, pero al mismo tiempo pretende impedir que un eventual acuerdo omaní-iraní limite su propia influencia sobre Ormuz.
Trump sostiene que el estrecho debe permanecer abierto como vía internacional y afirma que Estados Unidos lo mantiene bajo control. Sin embargo, Washington no posee soberanía sobre sus aguas y cualquier régimen duradero de navegación deberá ajustarse al derecho internacional y tener en cuenta a Irán y Omán como Estados ribereños.
La amenaza eleva así la tensión con un aliado regional y puede dificultar precisamente la mediación que todavía podría evitar una nueva escalada militar.