Cómo la IA fabricó el sueño europeo que empujó a miles a Ceuta

17 août 2026 - 18:02

Imágenes generadas o alteradas con inteligencia artificial convirtieron a una joven marroquí llamada Farah en el símbolo de un cruce exitoso. El vídeo real de su llegada fue reutilizado y manipulado para construir una narrativa engañosa que se viralizó en grupos de árabe en Instagram, Facebook y TikTok. El Ministerio de Inclusión confirmó que la fotografía del carnet del CETI es falsa y que ingresar en ese centro no garantiza en ningún caso quedarse en España.

El 28 de julio, dos días antes de la avalancha que desbordó la frontera de Ceuta, una joven de Al Araish —Larache, en castellano, localidad marroquí entre Tánger y Tetuán— entró nadando a la ciudad autónoma. Un vídeo de El Faro de Ceuta la captó sonriendo y haciendo la señal de victoria con los dedos nada más llegar. Las imágenes eran reales. Lo que vino después no. La grabación del medio local se viralizó a una velocidad inusitada y fue reutilizada como material de propaganda en grupos de redes sociales en árabe, hasta convertirse en una de las claves que, según diversas investigaciones posteriores, incitó el paso masivo de los días finales de julio. Al menos 141 personas murieron en el intento, según las organizaciones humanitarias.

La chica, identificada en medios y publicaciones virales como Farah, se convirtió en el rostro de una campaña que presenta a España y Europa como un destino asegurado para los jóvenes norteafricanos. Diversas imágenes con su cara corrieron por grupos y perfiles de redes sociales que publican en árabe y que cuentan con miles o decenas de miles de seguidores, algunos de ellos suplantando su identidad en Instagram, Facebook y TikTok y presentándose como su cuenta oficial. Farah sonriendo en la playa, posando por las calles de Ceuta o jugando al fútbol, son solo algunos ejemplos de imágenes manipuladas que se han utilizado para construir un imaginario optimista del futuro que espera en España a quienes se arriesguen a cruzar.

El carnet falso y sus inconsistencias

La pieza central de la campaña es una fotografía que muestra a Farah sosteniendo lo que parece ser su carnet del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, el documento identificativo que reciben las personas migrantes que llegan a la ciudad autónoma e ingresan en ese centro, regulado por el real decreto 557/2011 en su artículo 266. La imagen transmite la idea de que, con ese carnet en la mano, la chica ha completado su proceso migratorio y se ha establecido en España. Ninguna de las dos cosas es cierta.

Diversos detalles técnicos delatan la manipulación. Las letras con el nombre del ministerio son indistinguibles y presentan colores diferentes a los reales; el campo que identifica el centro de estancia tiene caracteres ilegibles y no se corresponde con el nombre real impreso en los documentos auténticos, que es SEM CETI de Ceuta; y faltan las etiquetas de «nombre», «apellido» y «país» en los campos correspondientes. La imagen no contiene la marca de agua invisible SynthID, según comprobaron ChatGPT y Gemini, aunque eso no descarta que haya sido generada con otras herramientas. Fuentes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones confirmaron que «la imagen viral está manipulada con IA» y que «esta mujer no reside en el CETI».

El CETI no garantiza quedarse en España

La fotografía falsa descansa sobre una confusión deliberada sobre qué es y qué no es el CETI. En realidad, el paso por el centro temporal es solo una parada necesaria para ingresar en el país para las personas migradas de forma irregular en Ceuta y Melilla, y para los solicitantes de protección internacional y de reconocimiento de la condición de apátrida, mientras las autoridades revisan sus datos y su expediente y deciden su destino. «En ningún caso la permanencia en el CETI garantiza el traslado a la Península», explicó el Ministerio de Inclusión.

El proceso tampoco es rápido, incluso cuando la petición resulta exitosa. La normativa no prevé un tiempo máximo de estancia: las personas permanecen en el centro hasta que se decide su traslado. Y si las autoridades rechazan otorgar protección internacional, el camino es el contrario. Miguel Ángel Pérez, delegado del Gobierno en Ceuta, precisó el 4 de agosto que en esos casos «se incoarán los correspondientes expedientes de devolución». La imagen viral, en suma, oculta que entrar en el CETI es el comienzo de un proceso administrativo incierto, no el final de un viaje con final feliz garantizado.

Perfiles suplantados y narrativa fabricada

La campaña no se limita a una fotografía. Los perfiles y grupos que han difundido las imágenes de Farah operan en un ecosistema de desinformación que lleva semanas funcionando con una lógica de producción industrial. Algunos se presentan abiertamente como la cuenta oficial de la joven, acumulan decenas de miles de seguidores y publican en árabe contenidos que reproducen la narrativa del cruce exitoso: Farah en distintos escenarios de Ceuta, siempre sonriente, siempre bien vestida, siempre con la bandera europea o el escudo español visible en algún rincón de la imagen.

En otros casos es el texto el que construye el relato. «He empezado a trabajar», proclama una publicación de un perfil de Facebook con 24.000 seguidores que suplanta a la chica. El mensaje condensa el núcleo de la campaña: cruzar funciona, España acoge, el sueño europeo existe y está al alcance de quien se atreva a nadar. Lo que esos perfiles no muestran son los más de 80 cadáveres que esperan en la morgue de Ceuta, los cientos de migrantes que duermen a la intemperie sin agua ni aseo, ni las devoluciones que ya se están tramitando. La IA fabricó el paraíso. La realidad en El Tarajal lo desmiente cada día.

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