El partido fascista valenciano España 2000, liderado por el empresario de la seguridad privada José Luis Roberto Navarro, ha organizado milicias antiinmigración camufladas bajo una ONG para patrullar los barrios de Valencia con mayor presencia de inmigrantes. Un exinspector jefe de la Policía Nacional depurado por vincular inmigración y delincuencia supervisará las escuadras.
Se presentan como Ángeles de la noche. Visten camisetas y gorras negras con el logotipo de dos niños bajo alas celestiales y afirman ser un grupo espontáneo de vecinos alarmados por la inseguridad en Valencia. Su primer objetivo es el barrio de La Malvarrosa, un distrito marítimo de 13.000 habitantes al que señalan por su proximidad a Las Casitas Rosas, zona marcada por el tráfico de drogas. Detrás de esta iniciativa, sin embargo, no se esconde ningún movimiento ciudadano: está el partido fascista España 2000.
El líder de la organización es José Luis Roberto Navarro, de 72 años, abogado y empresario del sector de la seguridad privada conocido como El Cojo. Roberto ha admitido ante El País ser el artífice de las patrullas, que operan formalmente a través de la ONG Hogar Social Patriota María Luisa Navarro, inscrita en 2010 como entidad de asistencia social en la Generalitat Valenciana. La estructura real, reconoce el propio Roberto tras una hora de conversación, integra también a España 2000 y a la asociación La Resistencia, que comparten cuartel general en las inmediaciones del barrio que será el primer escenario de las rondas.
La milicia de los barrios con más inmigrantes
La misión declarada de las escuadras es retener a los presuntos malhechores hasta la llegada de la policía y repartir folletos de seguridad a los turistas. Roberto no disimula el objetivo real: «Lo vamos a hacer en las zonas con más inmigrantes», afirma, añadiendo que «los marroquíes y argelinos crean problemas». Cada patrulla contará con seis miembros con instrucción en artes marciales, que llevarán silbato y deberán ajustarse a un código de conducta. Los voluntarios, según admite el propio dirigente, son en su mayoría militantes de España 2000, un partido de dos mil quinientos afiliados sin representación institucional.
La sede del movimiento, autoproclamado fascista, programa actos que no dejan lugar a dudas sobre su naturaleza ideológica. Entre ellos figuran conferencias del enfermero del lugarteniente de Adolf Hitler, Rudolf Hess, y charlas a cargo de figuras de la ultraderecha como el librero neonazi Pedro Varela. El despacho de Roberto, desde donde se coordinan las operaciones, exhibe un busto de Francisco Franco, una fotografía enmarcada del exgeneral de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo —condenado por los GAL— y un retrato a carbón de Ramiro Ledesma Ramos, fundador de las Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas (JONS).
Al mando, un inspector destituido
El mando operativo de las patrullas ha recaído en Ricardo Ferris, abogado, criminólogo y exinspector jefe de la Policía Nacional en la comisaría centro de Valencia. Ferris fue apartado del cuerpo por el Ministerio del Interior después de vincular inmigración y delincuencia en una conferencia organizada por Vox. Desde su destitución pasó a segunda actividad y hoy está jubilado. «Seremos los ojos y oídos de la policía», ha declarado el exinspector, que además es socio de una filial en la República Dominicana de la empresa de seguridad privada de Roberto.
Los talleres de defensa personal que organiza España 2000 completan el cuadro de una iniciativa que supera con creces el activismo vecinal que pretende simular. A esas sesiones de formación, en las que figuran técnicas de estrangulamiento, asisten funcionarios en activo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y del Ejército. Roberto reconoce que la mayoría de sus empresas de seguridad «no están a mi nombre», estrategia que le permite mantener contratos con administraciones gobernadas por la izquierda mientras proyecta una imagen pública de activista radical.
Contratos públicos para el entramado fascista
Pese a su perfil extremista, el entramado empresarial de Roberto ha captado 900.000 euros en adjudicaciones públicas en los últimos nueve años, según la Plataforma de Contratación. Entre los organismos contratantes figuran el Instituto Geológico y Minero de España, con 550.000 euros; la Residencia Estudiantil y Centro de Estudios Ramón Pignatelli, dependiente de la Diputación de Zaragoza, con 159.436 euros; y la Delegación de Economía y Hacienda de Tarragona, con 125.928 euros. Su empresa de seguridad, fundada en 1979, registró en 2024 unos beneficios de 8,4 millones de euros con 194 empleados.
La trayectoria de España 2000 como organización asistencial no es nueva ni inocente. Hace catorce años, la ONG de Roberto ya distribuía alimentos procedentes del Fondo Agrario del Ministerio de Agricultura, pero exclusivamente entre ciudadanos españoles, replicando el modelo de los neonazis griegos de Amanecer Dorado. Cuando El País reveló esa práctica, el Banco de Alimentos de Valencia cortó el suministro de víveres al grupo. El propio Roberto resume su posición con una frase que condensa su estrategia de décadas: «Siempre estoy al borde de lo que se puede hacer».