El primer ministro británico mantuvo un breve contacto con una persona que suplantaba la identidad de Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca. No consta que se compartiera información sensible ni que sus dispositivos hubieran sido pirateados.
El primer ministro británico, Andy Burnham, intercambió mensajes con una persona que se hacía pasar por Susie Wiles, jefa de gabinete del presidente estadounidense, Donald Trump, en un episodio que ha despertado preocupación por la seguridad de las comunicaciones entre altos responsables políticos.
Burnham desconocía inicialmente que se encontraba ante un impostor, según una información publicada primero por Politico y posteriormente confirmada por The Guardian y Associated Press.
El dirigente británico comenzó a sospechar de la autenticidad de su interlocutor e interrumpió el contacto. La actividad fue comunicada a las autoridades competentes y la Embajada británica en Washington trasladó el incidente a la Casa Blanca.
Downing Street evitó ofrecer detalles sobre el contenido y las fechas exactas de los mensajes alegando que no comenta asuntos relacionados con la seguridad nacional.
Sin indicios de filtración de información sensible
Fuentes citadas por la prensa británica aseguran que el intercambio fue limitado y que no incluyó comunicaciones de importancia. Tampoco existen, por el momento, indicios públicos de que Burnham revelara información clasificada o datos sensibles.
La Casa Blanca señaló que el incidente no fue consecuencia de una intrusión en el teléfono o en otros dispositivos de Susie Wiles. Todo apunta, por tanto, a una operación de suplantación de identidad y no a un pirateo confirmado de las comunicaciones de la alta funcionaria estadounidense.
La identidad del responsable y sus objetivos siguen sin conocerse.
Una campaña de suplantaciones más amplia
El episodio no parece completamente aislado. Las autoridades estadounidenses investigaron anteriormente mensajes enviados a políticos, empresarios y altos funcionarios por personas que fingían ser Susie Wiles.
El FBI también ha advertido del creciente uso de técnicas de ingeniería social y herramientas de inteligencia artificial para imitar la identidad e incluso la voz de responsables públicos. No está demostrado, sin embargo, que la inteligencia artificial fuera utilizada específicamente en el contacto con Burnham.
En otro caso conocido, varios representantes estadounidenses recibieron mensajes y llamadas de una persona que suplantaba al secretario de Estado, Marco Rubio. Este tipo de operaciones suele buscar información reservada, contactos privilegiados, transferencias económicas o acceso indirecto a redes institucionales.
Un reto temprano para Burnham
El incidente representa un desafío de seguridad para Burnham, que asumió el cargo de primer ministro el pasado 20 de julio tras suceder a Keir Starmer.
El nuevo jefe del Gobierno británico intenta consolidar la relación con Washington pese a sus diferencias políticas con Trump, quien lo ha definido como «extremadamente liberal».
La tentativa de engaño pone de manifiesto una vulnerabilidad que no se limita al Reino Unido: el contacto directo e informal entre dirigentes facilita la diplomacia, pero también abre nuevas vías para la manipulación digital.
El caso está siendo tratado como un asunto de seguridad. Hasta ahora, sin embargo, no se ha acreditado una brecha informática ni la transmisión de secretos oficiales.