Kim Jong-un ensalza su alianza con Putin mientras crece el apoyo militar norcoreano a Rusia

16 août 2026 - 06:28

El líder norcoreano se declara “orgulloso” del futuro de las relaciones con Moscú y reafirma su respaldo a la campaña rusa. El intercambio de mensajes con Putin refleja una asociación que ha pasado de la afinidad diplomática a la cooperación militar directa en la guerra de Ucrania.

El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, expresó su orgullo por el futuro de las relaciones con Rusia y reiteró su apoyo al presidente Vladímir Putin, en un momento marcado por la creciente implicación militar norcoreana en la guerra de Ucrania.

“Me enorgullece vislumbrar un futuro todavía más excelente para nuestras relaciones bilaterales”, afirmó Kim en un mensaje dirigido al jefe del Kremlin y divulgado este domingo por la agencia estatal norcoreana KCNA.

El dirigente sostuvo que Pionyang y Moscú dan continuidad a una “historia de lucha compartida por la justicia”. También manifestó su convicción de que el Ejército y el pueblo rusos cumplirán su “sagrada misión” de defender la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Rusia bajo la dirección de Putin.

Las palabras de Kim reproducen el relato del Kremlin sobre la guerra, que presenta la invasión de Ucrania como una operación defensiva. Moscú ocupa, sin embargo, territorios ucranianos cuya anexión no es reconocida por la mayor parte de la comunidad internacional.

Un aniversario al servicio de la alianza

El mensaje respondió a la felicitación que Putin había enviado con motivo del 81.º aniversario de la liberación de la península coreana del dominio colonial japonés.

El presidente ruso recordó la participación de soldados soviéticos junto a combatientes coreanos contra Japón en 1945 y afirmó que aquel episodio sentó las bases de las actuales relaciones de amistad y asistencia mutua.

Según Putin, los vínculos han alcanzado un nivel de asociación estratégica “sin precedentes” y ambos países coordinan sus esfuerzos para garantizar la seguridad y la estabilidad regionales.

La evocación histórica adquiere así una función política contemporánea. Pionyang y Moscú utilizan el recuerdo de la lucha contra el colonialismo japonés para legitimar una cooperación que ahora incluye compromisos de defensa mutua, intercambios militares y respaldo diplomático.

De la cooperación política al campo de batalla

La aproximación se aceleró después de la visita de Putin a Pionyang en junio de 2024, la primera en 25 años. Durante aquel viaje, los dos líderes firmaron un tratado de asociación estratégica integral que contiene una cláusula de asistencia mutua en caso de agresión.

Corea del Norte desplegó posteriormente miles de soldados en la región rusa de Kursk, donde participaron junto a las fuerzas de Moscú en los combates contra las unidades ucranianas que habían penetrado en territorio ruso.

La intervención representa la operación militar exterior más importante de Pionyang desde la guerra de Corea. También ha proporcionado a sus fuerzas una experiencia de combate de la que carecían desde hace décadas.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha afirmado que Rusia prepara la llegada de entre 30.000 y 50.000 militares norcoreanos adicionales. Según Kiev, Pionyang también podría enviar nuevas lanzaderas de misiles para proteger la frontera rusa y permitir que Moscú traslade sus propias unidades a otros frentes.

Estas cifras no han sido confirmadas de manera independiente. Su eventual materialización supondría, no obstante, un salto cualitativo en la participación norcoreana.

Armas a cambio de tecnología y energía

Ucrania acusa además a Rusia de emplear misiles balísticos norcoreanos contra objetivos situados en su territorio. Corea del Sur y países occidentales sostienen que Pionyang ha suministrado a Moscú proyectiles de artillería, misiles y otros equipos militares.

A cambio, según la inteligencia surcoreana, Rusia habría entregado sistemas de defensa antiaérea y de guerra electrónica, tecnología militar y petróleo refinado. Parte de estos intercambios permitiría a Corea del Norte mitigar el impacto de las sanciones internacionales impuestas por sus programas nuclear y balístico.

Moscú, por su parte, obtiene munición, armamento y personal militar sin necesidad de recurrir exclusivamente a una nueva movilización interna.

La alianza proporciona así ventajas inmediatas a ambos regímenes: Rusia amplía los recursos disponibles para prolongar la guerra y Corea del Norte obtiene combustible, ingresos, conocimientos tecnológicos y experiencia operativa.

El “excelente futuro” celebrado por Kim no se limita, por tanto, a una promesa diplomática. Se está construyendo en los campos de batalla de Ucrania, mediante un intercambio en el que soldados y armas norcoreanos refuerzan a Rusia, mientras Moscú ayuda a Pionyang a reducir su aislamiento.

La incógnita ya no es si existe una alianza entre ambos países, sino hasta dónde están dispuestos a llevarla y qué consecuencias tendrá para la guerra de Ucrania, la seguridad de la península coreana y el equilibrio militar en Asia.

Compartir el artículo