El ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, ha defendido los controles impuestos por Roma a los viajeros procedentes de España y ha trasladado a Marruecos la responsabilidad por la crisis migratoria de Ceuta, en un nuevo episodio de la tensión diplomática entre los dos países europeos.
«En lugar de preocuparse por nosotros, España debería preocuparse por Marruecos: ahí es donde se originan los problemas», declaró Tajani en una entrevista publicada este sábado por el diario Corriere della Sera.
El también vicepresidente del Gobierno italiano sostuvo que los controles tienen como finalidad impedir que migrantes en situación irregular y «potenciales terroristas» puedan desplazarse hacia otros países europeos. El ministro, sin embargo, no aportó datos concretos que demuestren la presencia de personas vinculadas con el terrorismo entre quienes entraron recientemente en Ceuta.
Las palabras de Tajani llegan después de que el Gobierno de Giorgia Meloni restableciera temporalmente controles en los puertos y aeropuertos italianos para determinados viajeros procedentes de España. La medida afecta principalmente a ciudadanos de países extracomunitarios y no supone la salida de España o Italia del espacio Schengen, sino la reintroducción provisional de controles en las fronteras interiores, una posibilidad contemplada por la normativa europea en circunstancias excepcionales.
Madrid exigió a Roma la retirada de la medida y, ante la negativa italiana, respondió estableciendo controles recíprocos sobre las llegadas procedentes de Italia. La disputa ha convertido la crisis de Ceuta en un desacuerdo diplomático sobre la libre circulación y el reparto de responsabilidades migratorias dentro de la Unión Europea.
Preguntado por la continuidad de los controles, Tajani evitó fijar una fecha definitiva. «Veremos si las alarmas están bien fundadas y luego decidiremos», afirmó, en referencia a los llamamientos difundidos en redes sociales para promover un nuevo intento de entrada colectiva en Ceuta durante este fin de semana.
El jefe de la diplomacia italiana recordó que su país mantiene desde hace dos años controles en la frontera con Eslovenia y defendió las medidas adoptadas por Roma como un instrumento de protección para Italia y para el conjunto de Europa.
La acusación contra Marruecos introduce, no obstante, un nuevo elemento de tensión. Las autoridades marroquíes han reforzado en los últimos días la vigilancia en las inmediaciones de Ceuta y Melilla, controlado desplazamientos hacia el norte del país y abierto investigaciones sobre las personas sospechosas de organizar o promover entradas irregulares a través de las redes sociales.
Presentar a Marruecos simplemente como el lugar «donde se originan los problemas» omite, además, que la crisis involucra redes de tráfico, campañas digitales, expectativas migratorias, responsabilidades fronterizas compartidas y decisiones adoptadas tanto por España como por sus socios europeos.
Tajani también criticó el proceso de regularización extraordinaria impulsado en España, que calificó de «amnistía masiva». Según el ministro, medidas de este tipo pueden incentivar nuevas llegadas de personas en situación irregular. Se trata, sin embargo, de una interpretación política: la regularización administrativa no equivale a una concesión automática de nacionalidad ni convierte por sí sola a sus beneficiarios en ciudadanos españoles.
Italia defiende la entrada regular de trabajadores extranjeros, incluso a gran escala cuando lo requiera su economía, pero rechaza las políticas promovidas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Con ello, la controversia sobre Ceuta se desplaza progresivamente desde la gestión inmediata de una emergencia fronteriza hacia un enfrentamiento entre dos modelos políticos y migratorios.
Mientras Roma y Madrid intercambian reproches, permanece abierta la cuestión fundamental: si los controles bilaterales contribuyen realmente a gestionar la crisis o si, por el contrario, trasladan el problema de una frontera europea a otra sin ofrecer una respuesta común a sus causas ni a su dimensión humanitaria.