Putin reivindica la “hermandad de combate” con Corea del Norte en plena alianza militar

15 août 2026 - 07:56

El presidente ruso felicitó a Kim Jong-un por el aniversario del fin del dominio colonial japonés sobre Corea y presentó la cooperación actual entre Moscú y Pionyang como heredera de la lucha compartida en 1945. El mensaje llega mientras aumenta la participación norcoreana en la guerra de Ucrania.

Vladímir Putin ha aprovechado el aniversario de la liberación de la península coreana del dominio colonial japonés para reivindicar los vínculos históricos y militares entre Rusia y Corea del Norte.

En un mensaje dirigido a Kim Jong-un, el presidente ruso recordó la participación de soldados del Ejército Rojo y combatientes coreanos en la derrota de Japón en 1945. Según Putin, aquella experiencia sentó las bases de una tradición duradera de asistencia mutua y “hermandad en combate”.

El mandatario aseguró que las relaciones bilaterales han alcanzado un nivel de asociación estratégica sin precedentes y destacó la coordinación entre ambos países para garantizar la seguridad y la estabilidad regionales. También expresó su confianza en que la cooperación continúe ampliándose en asuntos bilaterales e internacionales.

Kim conmemoró la efeméride con una visita a la Torre de la Liberación de Pionyang, monumento dedicado a los soldados soviéticos que combatieron contra Japón. El gesto reforzó la narrativa compartida por ambos gobiernos: la alianza actual sería la prolongación de una relación forjada durante la Segunda Guerra Mundial.

De la memoria histórica a la cooperación militar

El intercambio de mensajes se produce en un momento en que los lazos entre Rusia y Corea del Norte han dejado de limitarse al terreno diplomático.

Putin viajó a Pionyang en junio de 2024, en su primera visita al país en casi un cuarto de siglo. Durante aquel encuentro, ambos gobiernos firmaron un tratado de asociación estratégica que contempla asistencia mutua en caso de agresión.

Corea del Norte desplegó posteriormente miles de soldados en territorio ruso. Diferentes estimaciones sitúan en alrededor de 14.000 o 15.000 el número de militares enviados inicialmente para participar en las operaciones contra las fuerzas ucranianas que habían penetrado en la región de Kursk.

Moscú y Pionyang terminaron reconociendo públicamente esa participación. Putin ha agradecido en varias ocasiones la intervención norcoreana y ha asegurado que Rusia no olvidará el papel desempeñado por esos soldados.

La colaboración también incluye el suministro de munición, proyectiles de artillería, vehículos militares y misiles balísticos. Ucrania sostiene que Rusia ha empleado armamento norcoreano contra objetivos situados en su territorio.

Kiev alerta de un nuevo despliegue

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó recientemente que Pionyang prepara el envío de entre 30.000 y 50.000 soldados adicionales a Rusia. Según su versión, parte de esas unidades podría encargarse de proteger la frontera rusa y liberar a tropas de Moscú para otras operaciones.

Zelenski también aseguró que una unidad norcoreana equipada con misiles y lanzaderas habría sido desplegada en el oeste de Rusia.

Estas cifras proceden de fuentes no reveladas por el Gobierno ucraniano y no han sido confirmadas de manera independiente. Su eventual materialización representaría, no obstante, una ampliación sustancial de la participación norcoreana en el conflicto.

Pionyang obtiene a cambio recursos económicos y, según los servicios de inteligencia de Corea del Sur y países occidentales, podría estar recibiendo petróleo refinado, sistemas de defensa antiaérea, tecnología de guerra electrónica y conocimientos militares.

La guerra proporciona además al Ejército norcoreano una oportunidad inédita para adquirir experiencia en un campo de batalla moderno, incluida la utilización de drones, misiles y sistemas de comunicaciones.

Una alianza que altera dos equilibrios regionales

La cooperación beneficia a Moscú al proporcionarle soldados, munición y armamento para sostener una guerra prolongada. Para Pionyang, representa una vía de acceso a recursos, tecnología y respaldo diplomático frente a las sanciones internacionales.

Pero sus consecuencias van más allá de Ucrania. Corea del Sur y Japón temen que la asistencia rusa contribuya a mejorar las capacidades militares y balísticas de Corea del Norte. Al mismo tiempo, la presencia de soldados norcoreanos en Europa conecta de manera cada vez más directa la guerra ucraniana con las tensiones de seguridad del noreste asiático.

La felicitación de Putin no constituye, por tanto, un simple gesto protocolario. Al invocar la lucha compartida de 1945, Moscú ofrece una legitimación histórica a una alianza que ya opera sobre el terreno.

Ochenta y un años después del final del dominio japonés sobre Corea, la antigua “hermandad en combate” vuelve a ocupar el centro del discurso bilateral. Esta vez, sin embargo, no se proyecta sobre la península coreana, sino sobre una guerra librada en territorio europeo.

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