BP, XRG y UCC desarrollarán un gran campo de gas frente a Venezuela

14 août 2026 - 18:02

Venezuela concedió a un consorcio liderado por la británica BP una licencia para explorar y desarrollar la segunda fase del campo de gas marino Lorán, situado en la Plataforma Deltana y próximo a la frontera marítima con Trinidad y Tobago.

El proyecto reunirá a BP, la emiratí XRG —filial internacional de ADNOC— y UCC Oil & Gas Holding, perteneciente al conglomerado catarí UCC Holding. Las tres compañías dispondrán de participaciones iguales, mientras que BP asumirá la operación técnica.

La segunda fase contiene unos cuatro billones anglosajones de pies cúbicos —4 trillion cubic feet— de recursos gasísticos recuperables. El conjunto del campo Lorán, en aguas venezolanas, albergaría alrededor de 7,3 TCF.

Shell obtuvo en junio la licencia correspondiente a la primera fase. Las dos etapas deberían desarrollarse en paralelo, según BP, lo que convierte el yacimiento en uno de los principales proyectos de la nueva apertura venezolana al capital energético internacional.

La posición del campo añade una dimensión regional a la operación. Lorán se prolonga hacia Manatee, situado en aguas de Trinidad y Tobago y operado por Shell. Ambos yacimientos concentran conjuntamente cerca de 10 TCF de gas recuperable.

El desarrollo podría contribuir a abastecer las plantas de gas natural licuado y la industria petroquímica de Trinidad y Tobago, afectadas durante los últimos años por la disminución de la producción nacional. Esta conexión permitiría que parte del gas venezolano llegara a los mercados internacionales mediante la infraestructura existente en el país vecino.

La licencia desarrolla el memorando de entendimiento que BP y las autoridades venezolanas firmaron en abril para cooperar en la exploración y explotación de la Plataforma Deltana.

BP suscribió también un nuevo acuerdo preliminar para evaluar oportunidades de exploración en el bloque Carúpano Este, perteneciente al área marítima de Mariscal Sucre, frente a la costa nororiental de Venezuela.

Para Caracas, la operación representa un paso en su objetivo de diversificar una industria energética históricamente concentrada en el petróleo. Para BP y sus socios del Golfo, abre el acceso a un importante recurso gasístico todavía sin explotar y estratégicamente conectado con el mercado caribeño de GNL.

La materialización del proyecto dependerá, no obstante, de las inversiones, las infraestructuras marítimas y la estabilidad del marco jurídico y regulatorio venezolano.

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