Puente acusa al Rey de "contaminar" su imagen al fotografiarse con el agitador ultraderechista Negre

13 août 2026 - 15:56

El ministro de Transportes mantiene durante dos días una crítica sin precedentes hacia Felipe VI por posar junto a Javier Negre, conocido agitador mediático vinculado a la ultraderecha, en la toma de posesión del presidente de Colombia.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, lleva dos días sosteniendo una crítica pública hacia el rey Felipe VI que no tiene precedentes en la historia reciente de la democracia española. El detonante fue una fotografía: durante la toma de posesión del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, celebrada el viernes pasado en Cali, el agitador ultraderechista Javier Negre se acercó al Monarca y le pidió que posaran juntos. Felipe VI aceptó. La imagen circuló de inmediato en redes sociales, y el lunes Puente la calificó en su perfil de la red social X de «absoluta ignominia». Ayer volvió a la carga.

«El Rey es un símbolo y no es inocuo junto a quien se fotografía o a quien saluda en un contexto que no es protocolario, ni forma parte de ninguna relación institucional», escribió Puente. «Su imagen se contamina y la del sujeto con el que se fotografía se limpia. Y ambas cosas son inaceptables». El ministro fue explícito sobre el motivo de su reacción: «Negre es un profesional de la difamación y el bulo. Es un activista de ultraderecha que practica el acoso a los políticos progresistas y a sus familias, entre otras a la mía».

La descripción de Puente no es una opinión partidista: es un retrato ajustado de la trayectoria pública de Negre. El agitador, que se presenta como periodista, ha dedicado buena parte de su actividad reciente a atacar a la familia real con una intensidad que contrasta con su actual indignación ante las críticas al incidente. Hace solo unos meses escribió sobre la reina Letizia: «Tenemos a una Reina que es una vergüenza». Y sobre Felipe VI: «Es un títere de Sánchez». Que sea el mismo Negre quien ahora agita la imagen del Monarca para blanquear su propio perfil —y que la Casa Real lo haya permitido— es el nudo político del asunto.

Negre intentó justificar la fotografía en su perfil de X, asegurando que la Casa Real «sabe perfectamente quién es» y deslizando que la reina Letizia «viene de una profesión entregada al sanchismo». La explicación confirma exactamente lo que Puente denuncia: Negre usa la imagen del Rey como capital político para reforzar su posición en el ecosistema ultraderechista, mientras el Monarca, al no esquivar el encuentro, presta su autoridad simbólica a quien sistemáticamente la ha atacado y a quien dedica su actividad pública a acosar a representantes del Gobierno legítimamente elegido.

La crítica de Puente ha generado una notable polémica política. El Partido Popular la ha utilizado para atacar al Gobierno, acusando al ministro de falta de respeto institucional. Pero la pregunta que la controversia deja en el aire es otra: ¿qué responsabilidad tiene la Casa Real cuando permite que su imagen sea instrumentalizada por quienes practican el acoso político y la desinformación como herramienta de combate? En democracias consolidadas, la neutralidad de las instituciones no se mide solo por lo que hacen en los actos protocolarios, sino también por lo que evitan en los márgenes. Felipe VI no evitó esto.

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