El embajador de EEUU llama «terroristas israelíes» a los colonos que asedian hogares palestinos en Qusra

13 août 2026 - 10:08

Mike Huckabee aseguró que Washington solicitó la intervención de las fuerzas israelíes para expulsar al grupo. Sin embargo, testimonios recogidos sobre el terreno indicaban que los colonos continuaban a pocos metros de las viviendas palestinas.

El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, calificó de «terroristas israelíes» a los colonos implicados en el asedio de varias familias palestinas en Qusra, localidad situada al sur de Nablus, en la Cisjordania ocupada.

La expresión supone una condena excepcionalmente dura por parte de un diplomático estadounidense conocido por su respaldo histórico al movimiento de los colonos israelíes.

«Las acciones de quienes llevaron a cabo este horrendo acto de terror, destinado a intimidar y acosar a esta familia, son repugnantes. No existe excusa para un comportamiento tan brutal», escribió Huckabee en la red social X.

El embajador respondía a un usuario que acusaba a Washington de no haber intervenido para proteger a las familias afectadas. Huckabee sostuvo que la llegada de fuerzas israelíes durante la madrugada del jueves se produjo «a petición» de Estados Unidos para retirar a quienes participaban en el asedio.

En una segunda publicación, compartió un vídeo en el que se observaba la llegada de soldados y policías israelíes a Qusra. Según el diplomático, las imágenes demostraban que las autoridades habían acudido para expulsar a «intrusos ilegales» que trataban de intimidar a los residentes palestinos.

La calificación utilizada por Huckabee tiene carácter político y no implica que los colonos hayan sido formalmente acusados de terrorismo ante la justicia.

Cuatro días de asedio

Desde el domingo, un grupo de colonos israelíes había bloqueado al menos dos viviendas palestinas en Qusra. Una de ellas pertenece a una familia palestino-estadounidense, según Associated Press.

Los residentes denunciaron que los colonos instalaron tiendas y otros elementos junto a sus casas, limitaron sus movimientos y dificultaron el acceso a alimentos y agua. La presión obligó a algunos miembros de las familias a permanecer durante días en el interior de sus viviendas.

La intervención israelí permitió desmontar parte del puesto avanzado levantado frente a las propiedades. También se produjeron enfrentamientos entre soldados y colonos que se resistían a abandonar la zona.

Sin embargo, la actuación no consiguió poner fin inmediatamente al asedio. Periodistas y residentes presentes en Qusra aseguraron que varios colonos seguían en las inmediaciones de las casas después del despliegue.

Qusay Abu Ridi, uno de los vecinos afectados, afirmó a EFE que las fuerzas israelíes retiraron una tienda, pero que los colonos permanecían a unos 15 metros de su vivienda.

Versiones enfrentadas sobre la intervención

La diferencia entre la versión de Huckabee y los testimonios recogidos en el pueblo constituye uno de los elementos centrales del incidente.

El embajador presenta la operación como una respuesta directa y eficaz a la petición de Washington. Los residentes sostienen, en cambio, que la presencia de las fuerzas israelíes no garantizó su seguridad ni permitió expulsar completamente a los ocupantes.

Abu Ridi aseguró también que los soldados habían pedido a varios vecinos que abandonaran temporalmente sus casas para utilizarlas como puesto militar durante tres días. Esta versión procede del testimonio del residente y no ha sido confirmada de manera independiente por el Ejército israelí.

Las fuerzas armadas israelíes reconocieron que el puesto avanzado era ilegal y señalaron que trabajaban para evacuar la zona. La operación incluyó el desmantelamiento de estructuras y la detención de al menos una persona.

Una condena inusual de Huckabee

La reacción resulta especialmente significativa por el perfil del embajador estadounidense. Huckabee ha defendido durante años las reivindicaciones territoriales de Israel y las comunidades de colonos.

También ha evitado utilizar habitualmente la expresión «Cisjordania ocupada», prefiriendo referirse al territorio mediante los nombres bíblicos de Judea y Samaria.

Sus declaraciones no anuncian necesariamente un cambio de la política estadounidense sobre los asentamientos. Se trata, por el momento, de una condena dirigida contra un grupo concreto y por unas actuaciones específicas.

No es, sin embargo, la primera vez que Huckabee emplea la palabra «terror» para referirse a la violencia de colonos. En julio de 2025 calificó de «acto de terror» un ataque atribuido a colonos contra una iglesia palestina en Taybeh.

La violencia de los colonos, bajo creciente presión internacional

El incidente de Qusra se produce en un contexto de creciente violencia en Cisjordania. Organizaciones israelíes y palestinas de derechos humanos denuncian una expansión de los puestos avanzados ilegales y un aumento de las agresiones contra viviendas, campos agrícolas y lugares de culto.

Las autoridades israelíes han condenado algunos de estos ataques, aunque residentes y organizaciones humanitarias denuncian que las investigaciones rara vez desembocan en condenas.

La actuación de Washington ha logrado en esta ocasión provocar un despliegue israelí y una condena pública poco habitual. Pero el resultado sobre el terreno deja abierta la cuestión principal: si las familias palestinas podrán permanecer en sus casas con garantías efectivas de seguridad.

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