Teherán asegura que los contactos indirectos no constituyen una negociación y exige a Washington poner fin a las operaciones militares, levantar las sanciones y compensar los daños ocasionados por el conflicto antes de normalizar el tránsito marítimo.
Irán endureció este domingo su posición frente a Estados Unidos al vincular dos de los principales frentes de la crisis regional: la posible reanudación del diálogo bilateral y la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio internacional de hidrocarburos.
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, negó que existan actualmente negociaciones con Washington. Aunque reconoció que varios mediadores continúan intercambiando mensajes y tratando de reconstruir un canal diplomático, precisó que esos contactos todavía no pueden considerarse conversaciones formales.
Según el jefe de la diplomacia iraní, Teherán no regresará a la mesa mientras Estados Unidos no corrija lo que considera incumplimientos del memorando de entendimiento alcanzado en junio. Aquel marco permitió instaurar temporalmente un alto el fuego y recuperar parte del tránsito por Ormuz, pero quedó debilitado tras la reanudación de los ataques a comienzos de julio.
Un amplio catálogo de exigencias
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohamad Baqer Zolqadr, trasladó la misma posición al terreno marítimo. El responsable afirmó que el estrecho permanecerá cerrado mientras Washington no modifique su política hacia Irán.
Entre las condiciones planteadas por Teherán figuran el final definitivo de las operaciones militares contra Irán y sus aliados, el levantamiento del bloqueo de sus puertos y la retirada de las sanciones estadounidenses. Las autoridades iraníes también reclaman la liberación de los activos congelados en el extranjero y una compensación por los daños ocasionados desde el comienzo de la ofensiva de Estados Unidos e Israel, el pasado 28 de febrero.
Estas exigencias alejan, por el momento, la perspectiva de una normalización rápida. Estados Unidos no ha anunciado públicamente que esté dispuesto a aceptar unas condiciones que abarcan cuestiones militares, económicas y estratégicas.
La vía técnica negociada con Omán
El bloqueo político contrasta con los avances registrados entre Irán y Omán, país situado en la orilla opuesta del estrecho. Ambos gobiernos negocian un mecanismo para organizar el paso de determinados buques mediante nuevas rutas marítimas.
Araqchí aseguró que esas conversaciones se encuentran en su fase final, aunque advirtió que un acuerdo técnico con Mascate no equivaldría a una reapertura general de Ormuz. Las autorizaciones de navegación seguirían dependiendo de las condiciones impuestas por Teherán y del desarrollo de su enfrentamiento con Washington.
Los Guardianes de la Revolución también han separado expresamente ambos procesos. Para la fuerza militar iraní, las conversaciones con Omán pueden resolver cuestiones operativas, pero no sustituyen un acuerdo político que responda a las demandas de la República Islámica.
La tensión continúa afectando al tráfico marítimo. Emiratos Árabes Unidos denunció el sábado el impacto de un misil iraní contra un petrolero perteneciente a ADNOC cuando atravesaba el estrecho. No se registraron víctimas. La agencia británica UKMTO informó, por separado, de un buque alcanzado por un proyectil frente a las costas de Omán, donde se declaró un incendio posteriormente controlado. No se ha confirmado oficialmente que ambas informaciones correspondan al mismo incidente.
La posición iraní deja así dos procesos abiertos, pero estrechamente conectados: una negociación técnica para permitir una circulación limitada y un pulso político con Washington del que depende la normalización de una de las rutas energéticas más importantes del mundo.