Bruselas mantiene contactos regulares con Rabat y destaca el retorno a Marruecos de la gran mayoría de las personas que entraron irregularmente en Ceuta. La dimensión humana de la tragedia y las divergencias sobre el balance de víctimas continúan, sin embargo, abiertas.
La comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, elogió este sábado los esfuerzos conjuntos de Marruecos y España para controlar la crisis migratoria registrada la semana pasada en Ceuta y facilitar el regreso a territorio marroquí de la gran mayoría de las personas que cruzaron la frontera.
Šuica aseguró que mantiene un «contacto regular» con el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, para seguir la evolución de la situación.
«La Unión Europea valora los esfuerzos conjuntos de Marruecos y España para controlar la situación y garantizar que la gran mayoría de las personas llegadas hayan regresado a Marruecos», declaró la comisaria en un mensaje difundido en las redes sociales.
La responsable europea subrayó que la coordinación continúa y que Bruselas seguirá observando de cerca la situación. Su declaración confirma el reconocimiento europeo del papel desempeñado por Rabat y Madrid para contener una crisis que desbordó temporalmente las capacidades de acogida de Ceuta.
Šuica atribuyó parte de la movilización a las «falsas promesas» difundidas por traficantes y redes de contrabando. «No podemos permitir, ni permitiremos, que los traficantes pongan en peligro la vida de las personas», afirmó antes de definir la lucha contra la migración irregular como un desafío común que exige una respuesta coordinada.
El comisario europeo de Migración, Magnus Brunner, recordó, por su parte, que entrar irregularmente en España a través de Ceuta o Melilla no concede el derecho a permanecer en el país, desplazarse a la Península ni circular por el espacio europeo.
Las cifras sobre la magnitud de la crisis continúan siendo objeto de estimaciones divergentes. Las autoridades españolas calcularon que alrededor de 72.000 personas lograron entrar en Ceuta, mientras que Marruecos situó inicialmente en unas 40.000 el número de personas implicadas. Más de 48.000 habían regresado a Marruecos durante las primeras 48 horas, según datos españoles citados por Reuters.
El balance humano tampoco está definitivamente establecido. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, afirmó el 6 de agosto ante una comisión del Parlamento Europeo que alrededor de 100 personas habrían perdido la vida y que entre 3.000 y 5.000 migrantes permanecían todavía en la ciudad. Las autoridades marroquíes habían confirmado anteriormente 11 fallecimientos, en su mayoría por ahogamiento.
Más allá de la actuación de las redes de tráfico y de la desinformación propagada en las plataformas digitales, la avalancha ha vuelto a poner de relieve factores más profundos: desempleo juvenil, precariedad, pérdida de expectativas y creciente disposición de numerosos jóvenes a arriesgar la vida para alcanzar Europa.
El reconocimiento de Bruselas pone en valor la coordinación entre Marruecos y España. Sin embargo, la normalización de la frontera no agota la crisis: quedan por esclarecer el balance de víctimas, la situación de los desaparecidos y las causas sociales que empujaron a decenas de miles de personas hacia Ceuta.