La crisis migratoria registrada en Ceuta sigue generando análisis más allá de Europa. En esta ocasión, el periodista y analista internacional peruano Ricardo Sánchez Serra ha publicado un artículo en el que cuestiona la lectura predominante de los acontecimientos y sostiene que Marruecos desempeña un papel estratégico en la protección de la frontera occidental del Mediterráneo.
En su tribuna, titulada «Ceuta: más allá de los titulares», el autor considera que buena parte de la cobertura internacional ha simplificado una realidad mucho más compleja.
«La crisis solo puede entenderse analizando los hechos y no los prejuicios», afirma.
Sánchez Serra sostiene que limitar el debate a un supuesto enfrentamiento entre Marruecos y España impide comprender los múltiples factores que confluyen en los movimientos migratorios actuales: decisiones judiciales, redes criminales de tráfico de personas, campañas de desinformación en redes sociales, cooperación internacional y políticas de desarrollo.
Uno de los aspectos que más destaca el periodista peruano es el esfuerzo realizado por Marruecos en la vigilancia de la frontera sur de Europa. Recuerda que, según cifras oficiales marroquíes, el Reino ha impedido más de 360.000 intentos de inmigración irregular en los últimos cinco años, ha desmantelado centenares de redes de tráfico de personas y ha llevado a cabo más de 32.000 operaciones de rescate en el mar.
Para el analista, estos datos permiten entender por qué la ruta occidental del Mediterráneo ha mantenido durante años una mayor estabilidad respecto a otros corredores migratorios.
En este contexto, recupera una de las expresiones utilizadas recientemente por fuentes oficiales marroquíes:
«Marruecos no es ni el gendarme ni el conserje de Europa.»
A su juicio, esa frase resume una idea de fondo: la gestión de los flujos migratorios constituye una responsabilidad compartida entre la Unión Europea y los países vecinos, y no puede recaer exclusivamente sobre Rabat.
El periodista también llama la atención sobre el papel de las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de migrantes. Según recuerda, diversos medios españoles informaron de que los servicios de inteligencia detectaron una intensa actividad en plataformas como WhatsApp, Facebook y TikTok para incentivar desplazamientos masivos hacia Ceuta tras determinados cambios en el contexto jurídico español.
Para Sánchez Serra, ello demuestra que las mafias reaccionan con rapidez ante cualquier circunstancia que perciban como una oportunidad para incrementar sus actividades.
Más allá de la dimensión securitaria, el periodista defiende que el desarrollo económico constituye la respuesta más eficaz frente a la inmigración irregular. Destaca las inversiones impulsadas por Marruecos durante las últimas dos décadas en infraestructuras, industria y desarrollo territorial, especialmente en las provincias del norte, como parte de una estrategia destinada a crear empleo y reducir los factores que empujan a la emigración.
En la parte final de su análisis, el autor advierte de que la crisis de Ceuta debería servir para reforzar la cooperación entre Marruecos, España y la Unión Europea.
«La inmigración irregular no admite soluciones unilaterales», concluye, subrayando que cuando la coordinación entre los Estados se debilita, quienes terminan aprovechando la situación son las redes de tráfico de seres humanos.
Para el analista peruano, la estabilidad de la frontera occidental del Mediterráneo dependerá cada vez más de una cooperación basada en la corresponsabilidad, el desarrollo compartido y la confianza mutua entre ambas orillas.