Los marroquíes en España envían 1.600 millones a su país cada año

06 août 2026 - 09:44

Las remesas de la comunidad marroquí asentada en España sumaron casi 1.589 millones de euros en 2025, equivalentes a más del 1% del producto interior bruto del país vecino. España es la segunda fuente mundial de remesas hacia Marruecos, solo por detrás de Francia. El total de remesas internacionales que recibe Marruecos supone el 7,5% de su economía, una proporción comparable a los ingresos por turismo.

Más de un millón de personas de origen marroquí viven en España. Son la comunidad extranjera más numerosa del país, por delante de los colombianos. Y son también uno de los factores económicos de mayor impacto para Marruecos: en 2025, las remesas enviadas desde España por esa comunidad sumaron casi 1.589 millones de euros, según datos del Banco de España. Una cifra que equivale a algo más del 1% del producto interior bruto (PIB) del país vecino, y que sitúa a España como segunda fuente mundial de remesas hacia Marruecos, solo por detrás de Francia.

La importancia de ese dato se entiende mejor en el contexto de las transferencias internacionales que recibe el país norteafricano en su conjunto. Las remesas de toda su emigración equivalen al 7,5% del PIB marroquí, unos 12.000 millones de euros al año. «La comunidad marroquí en España es un actor económico de primer orden para Marruecos, comparable a una gran exportación nacional por su capacidad para generar un flujo constante de recursos», señala Rut Bermejo, investigadora para Migraciones del Real Instituto Elcano. Es un ingreso recurrente, sin contrapartida y que no depende de inversión en infraestructura: dinero que llega directamente a los hogares.

España, segunda fuente de remesas para Marruecos

El liderazgo de Francia se explica por el volumen de su comunidad expatriada marroquí: más de 1,5 millones de personas. Los 3.400 millones de euros que transfiere hacia Marruecos representan más del 30% del total que recibe el país. España, con más de un millón de residentes de origen marroquí, aporta en torno al 15%. Italia completa el podio con cerca de 800 millones, algo menos del 10% del total. Marruecos es, en términos absolutos, uno de los mayores receptores de remesas de África, a la altura de Egipto y Nigeria, países con poblaciones tres y seis veces superiores, respectivamente.

Las remesas enviadas desde España se han multiplicado por más de tres en la última década, un ritmo muy superior al del conjunto de envíos de los hogares españoles a cualquier otro país, que apenas se duplicaron en el mismo periodo. Íñigo Moré, del centro de investigaciones Remesas.org, atribuye ese avance a dos factores. El primero, que desde la pandemia los inmigrantes marroquíes viajaron menos y comenzaron a hacer los envíos por vía bancaria o a través de empresas remesadoras. El segundo, la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) español, que se ha elevado más de un 60% desde 2018 hasta los 1.221 euros mensuales.

Una economía que depende del emigrante en Europa

Para Marruecos, estas transferencias no son un complemento sino una pieza estructural de su economía. «Las remesas son esenciales para Marruecos. Sin ellas, sería totalmente insostenible mantener el nivel de importaciones actual», señala Moré. El país importa más de la mitad de todo lo que consume —el 53% de su PIB, según el Banco Mundial—, algo difícil de financiar con una divisa débil como el dírham, equivalente a menos de diez céntimos de euro. Las remesas funcionan como mecanismo de compensación permanente, sin exigencias de inversión ni de contrapartida política.

El dinero que llega al país no se destina a gastos de lujo. «Las remesas se emplean en financiar la vivienda, la educación y la salud de los hijos», precisa Bermejo. En la economía doméstica marroquí, el hijo emigrado es con frecuencia el principal sustento de la familia extendida. Esa función convierte a la comunidad marroquí en España en un actor de política económica tanto o más relevante que cualquier acuerdo bilateral entre gobiernos: su flujo no es una opción que ninguna de las dos partes tenga en la mano cortar.

Tres veces el salario mínimo de Marruecos

La explicación de por qué los jóvenes del norte de Marruecos siguen intentando cruzar el Estrecho tiene también una dimensión aritmética. Quienes perciben el salario mínimo en España disfrutan de un poder adquisitivo casi tres veces superior al que tendrían con el equivalente en Marruecos, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Los trabajadores marroquíes en España se concentran en los sectores de mayor demanda y menor cualificación lingüística: representan el 15,6% de los ocupados en la agricultura y el 14% en la construcción, según datos del Real Instituto Elcano basados en el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La combinación de esa brecha salarial con la dependencia estructural del PIB marroquí de las remesas dibuja una interdependencia que los discursos más duros sobre la crisis de Ceuta eluden. España y Marruecos están económicamente entrelazados de una forma que ningún incidente fronterizo puede disolver de un decreto. Los 1.589 millones de euros que los marroquíes en España enviaron a sus familias en 2025 representan más que cualquier fondo de cooperación bilateral, más que el turismo en muchas regiones del norte marroquí, y más que lo que ningún comunicado de ruptura diplomática podría reemplazar.

Compartir el artículo