Solo los hogares más ricos superan la riqueza previa a la crisis

03 août 2026 - 09:59

Solo los hogares del percentil más elevado de renta, el 10% con mayores ingresos, han conseguido superar en riqueza neta y en términos reales la que tenían antes de la recesión de 2008. El resto de la población española, según los últimos datos de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España, ni siquiera ha recuperado los niveles patrimoniales previos a la crisis, en un proceso que ha ampliado la desigualdad económica entre familias durante los últimos dieciocho años.

Una década y media después del estallido de la crisis financiera, el patrimonio neto de las familias con mayor capacidad económica ha aumentado un 15%, hasta alcanzar los 742.000 euros, según el último dato disponible, correspondiente a 2024, de la encuesta publicada este año. En contraste, el siguiente tramo más alto de riqueza, el situado entre los percentiles 80 y 90 en una distribución de los datos en cien partes iguales, se encuentra un 9% por debajo del nivel previo a la crisis, lo que amplía la brecha entre el 10% más rico y el resto de la población. Ni la riqueza media, de 345.000 euros, ni la mediana, de 161.000 euros, han recuperado los niveles anteriores a la burbuja inmobiliaria, con una caída especialmente acusada, superior al 30%, en el caso de la riqueza mediana.

Varios factores explican tanto la mayor desigualdad entre los distintos niveles de renta como el hecho de que el patrimonio de la inmensa mayoría de los hogares siga siendo inferior al de entonces. El primero es que el precio promedio de las viviendas en términos reales, es decir, ajustado por el efecto de la inflación, se mantiene por debajo del precio máximo que alcanzó en 2008, lo que afecta de lleno a la riqueza neta de la población española, cuyo principal activo sigue siendo mayoritariamente la vivienda en la que reside.

La vivienda, motor desigual de la riqueza

«Además, la capacidad que tenían antes las familias para comprar una vivienda era mayor que ahora», agrega el economista y analista financiero Javier Santacruz, que atribuye ese cambio a una financiación menos accesible y a unos salarios que, en términos reales, son más bajos. El propio Santacruz constata que la vivienda «sigue siendo el principal motor de riqueza de la inmensa mayoría de las familias», una afirmación que respaldan los datos: los hogares sin vivienda en propiedad son mucho más pobres que los propietarios, con 6.000 euros de riqueza neta frente a los 239.000 euros de quienes son dueños de su casa.

Santacruz señala también otro aspecto clave para entender la lenta recuperación de la riqueza neta durante los últimos dieciocho años. La crisis provocó un efecto desestabilizador en los hogares que llevó a destinar buena parte del ahorro a amortizar deuda, con un nuevo endeudamiento mucho más prudente como consecuencia del comportamiento diligente que han mantenido las entidades financieras para evitar el crédito dudoso. Prueba de ello es que, en el primer trimestre de este año, la deuda de las familias en relación con el producto interior bruto (PIB) se situó en mínimos históricos desde 1999, al representar el 42,5% del PIB, prácticamente la mitad que durante la Gran Recesión.

Activos financieros: la brecha que se ensancha

Carles Méndez, profesor de Economía y director del máster de Análisis Económico de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), explica que los hogares situados en los percentiles de renta entre el 80 y el 20 han focalizado en muchos casos su ahorro en pagar la hipoteca. Ahí se percibe la gran diferencia con el percentil superior: hogares que no solo tienen vivienda, sino también otros activos, como acciones y fondos de inversión, con mayor capacidad de inversión. Así lo corroboran los datos del Banco de España: los activos financieros ganan peso en el patrimonio de las familias a medida que aumenta el percentil de renta, hasta representar el 17% del total en los hogares más pobres frente a casi el 29% en los más ricos, que además invierten su dinero en activos más productivos.

Por lo tanto, a mayor capacidad de ahorro e inversión, menores son las posibilidades de que la riqueza se estanque durante los periodos de recuperación económica. Sin embargo, «los hogares con rentas medias o bajas dependen mucho del salario y de la revalorización de la vivienda habitual para generar riqueza, aunque no todos son propietarios», añade Méndez, en referencia a un mecanismo que deja a buena parte de la población al margen de la recuperación patrimonial que sí ha alcanzado el tramo más alto de renta.

La factura fiscal que no ayuda

Tampoco hay que pasar por alto otro factor que ha lastrado la renta disponible de los hogares: el aumento de la presión fiscal por la falta de actualización de tramos y beneficios fiscales del impuesto sobre la renta. Esto ha elevado el tipo efectivo del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de las clases bajas y medias y ha neutralizado buena parte de las subidas salariales destinadas a compensar el aumento de los precios, tal como pone de manifiesto un reciente estudio de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa de Cataluña (Pimec).

Méndez resalta, por último, la importancia de virar el modelo productivo español «para mejorar la riqueza del país», basándolo en sectores transables que puedan competir más allá de las fronteras y ofertar empleos con salarios más elevados. «Esto haría que la gente fuera menos pobre», concluye el profesor de la UOC, en una lectura que apunta a las reformas estructurales como vía para revertir una desigualdad que, según los datos del Banco de España, se ha instalado de forma duradera en la economía española desde el estallido de la crisis financiera.

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