Madrid se estabiliza mientras el fuego se agrava en Castellón y Zamora

30 juillet 2026 - 18:15

La peor oleada de incendios forestales de la historia de España, que ha calcinado 173.000 hectáreas en lo que va de año, muestra escenarios de distinta gravedad según el territorio. Mientras los grandes fuegos de Madrid y Ávila entraron en una fase de estabilización tras una semana de propagación descontrolada, el incendio de la Vall d’Uixó, en Castellón, sigue fuera de control cinco días después de iniciarse, y un nuevo fuego obligó a desalojar once pueblos de la provincia de Zamora. 

Los grandes incendios que se iniciaron hace una semana en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila se encontraban «técnicamente estabilizados», según fuentes del operativo de extinción, en un contexto marcado por la cuarta ola de calor del verano, iniciada esta semana y con temperaturas de hasta 38 grados. En el otro gran foco activo, el de la Vall d’Uixó, la situación permanecía lejos de controlarse, agravada por el repunte de temperaturas y la sequedad asociada a esa misma ola de calor. A media tarde, el panorama se complicó además en Zamora, uno de los territorios más castigados por las llamas en los últimos años.

Un total de once pueblos de la provincia zamorana fueron desalojados tras un incendio declarado en Fermoselle, en la comarca de los Arribes del Duero, fronteriza con Portugal, que recibió la categoría de nivel 2 sobre un máximo de tres. Las llamas comenzaron hacia la una de la tarde y se expandieron con rapidez debido a los intensos vientos, las elevadas temperaturas y el abundante combustible seco acumulado en los campos de la zona.

Madrid y Ávila entran en fase de estabilización

La nueva etapa de la emergencia en Madrid y Ávila significa que la propagación del fuego puede preverse y que los pronósticos para dominarlo son, por fin, favorables. El siguiente objetivo, en el lenguaje técnico de extinción, será dar el incendio por controlado: que el perímetro, de 280 kilómetros y compleja orografía, quede asegurado y las llamas no puedan avanzar hacia ningún flanco. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, calificó la estabilización de «una buena noticia» desde el puesto de mando de Navalcarnero, convertido en centro de operaciones desde que se declaró la emergencia nacional por los incendios.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció también en Navalcarnero para valorar la evolución de los fuegos. «La evolución, afortunadamente, sigue siendo favorable», sostuvo Sánchez, quien insistió en la necesidad de mantener «máxima prudencia y máxima cautela» mientras continúan las labores de consolidación del perímetro. Esta nueva fase de la emergencia empieza a mezclarse con la reconstrucción, lo que implica gastos extraordinarios y ayudas para quienes han perdido su vivienda, sus explotaciones agrícolas o el paraje natural que les rodeaba. El Gobierno declaró como gravemente dañadas por «episodios catastróficos» las zonas afectadas y aprobó un decreto ley con medidas urgentes para los trabajadores.

La Vall d’Uixó, fuera de control cinco días después

Cinco días después de declararse el incendio forestal de la Vall d’Uixó, en Castellón, el fuego continuaba fuera de control, con un perímetro de 82 kilómetros y una superficie arrasada de unas 9.300 hectáreas. Tras la última reunión del centro coordinador de emergencias (Cecopi), el portavoz de los bomberos, Antonio Rodrigo, pidió prudencia. «Necesitamos 48 horas para poder dar alguna novedad sobre el incendio», señaló Rodrigo, quien advirtió de que la noche seguiría siendo crítica porque determinaría en gran medida la evolución del fuego.

La cabeza del incendio permanecía perimetrada, con cerca de 400 efectivos trabajando en relevos de 24 horas para lograr su estabilización, mientras se preveía el uso de drones para localizar posibles puntos calientes con riesgo de reactivación. Más de 1.200 profesionales integraban el dispositivo desplegado, de los que 352 trabajaban directamente sobre el terreno, con los esfuerzos concentrados en el flanco oeste del incendio, entre las localidades de Tales y Alfondeguilla, donde un terreno escarpado, con fuertes desniveles y barrancos, dificultaba el acceso de los equipos de emergencia.

Zamora se suma a la lista de provincias afectadas

El fuego de Fermoselle mostró un crecimiento súbito debido a los más de 35 grados registrados en la zona de los Arribes del Duero, un territorio muy habituado a incendios graves en los últimos años, como los dos que afectaron a la sierra de la Culebra en 2022. La Unidad Militar de Emergencias (UME) se incorporó a los trabajos de extinción y colaboró en los desalojos de una decena de núcleos de población, además del confinamiento de los municipios de Fermoselle y Fariza. Los varios cientos de desalojados fueron instalados en un pabellón municipal de Bermillo de Sayago.

En paralelo, las pérdidas materiales, ambientales y animales del conjunto de los incendios aún no se han cuantificado. Se estiman en más de 77.000 hectáreas afectadas de bosques, montes bajos, explotaciones ganaderas, negocios de verano y viviendas entre Ávila, Toledo y Madrid, donde cien casas, todas ellas primeras residencias, quedaron destrozadas. «Habrá que ver las segundas viviendas cuántas son», avanzó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que anunció un paquete de 43 acciones de recuperación para los afectados, entre ellas alojamiento, apoyo psicológico y una cuenta solidaria gestionada en colaboración con una entidad bancaria para canalizar donativos.

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