España ha registrado 172.000 hectáreas forestales quemadas en lo que va de año, seis veces más que en las mismas fechas de 2025. Los expertos consultados por El Periódico coinciden en que el país ha entrado en la «era de los megaincendios», un escenario que hace una década se proyectaba como el peor de los posibles para 2050. La cifra de personas evacuadas por los fuegos, más de 85.000, es también la más alta jamás registrada.
Un gran estudio científico sobre los incendios en España había advertido, hace menos de una década, de que el avance del cambio climático provocaría hacia 2050 una sucesión de grandes fuegos forestales capaces de superar la capacidad de extinción en muchos casos. Ese escenario, que entonces se presentaba como el más pesimista de los contemplados, es ya una realidad palpable en varios puntos del país, según Javier Madrigal, investigador del Instituto de Ciencias Forestales (INIA-CSIC) con 25 años de experiencia en el estudio de los incendios españoles. «Lo que en el peor de los escenarios esperábamos para 2050 es lo que estamos viendo ahora en varios puntos del país», afirmó el especialista en declaraciones a El Periódico.
Los registros de este año confirman, según Madrigal, una tendencia que los datos previos ya anticipaban: «Hemos entrado oficialmente en la era de los megaincendios». El especialista recuerda que en 2026 ya han ardido más de 172.000 hectáreas forestales, seis veces más que el año pasado por estas mismas fechas. En lo que llevamos de año se han registrado 35 grandes fuegos forestales, frente a los 11 contabilizados en el mismo periodo de 2025, un salto que constata el carácter excepcional de la temporada. En apenas unas semanas, España ha vivido además dos de los incendios más grandes de su historia y uno de los más mortíferos de las últimas décadas.
El primero de esos episodios se produjo el 9 de julio en Los Gallardos, Almería, donde un fuego calcinó más de 5.400 hectáreas y acabó con la vida de trece personas. Una semana más tarde, el 16 de julio, se inició en la zona de La Mierla, Guadalajara, un incendio que llegó a calcinar más de 35.000 hectáreas, lo que en ese momento lo convirtió en el segundo mayor jamás registrado en el país, solo por detrás del que sumaron conjuntamente Ourense, Lugo y León el año pasado, con casi 38.000 hectáreas. El 22 de julio se inició en Burgohondo, Ávila, el fuego que ya lleva quemadas más de 50.000 hectáreas y que se consolida como el más grande jamás registrado en España, aún sin extinguir.
Más de 85.000 evacuados, cifra récord
Los bomberos combaten en estos momentos al menos cuatro grandes incendios forestales, en Ávila, la sierra oeste de la Comunidad de Madrid, Toledo y La Vall d’Uixó, en Castellón. Los especialistas consultados coinciden en que estos fuegos resultan «extremadamente difíciles» de abordar y que en muchos casos superan la capacidad de extinción de los medios disponibles. El conjunto de estos episodios ha obligado a evacuar de urgencia a más de 85.000 personas, la cifra más alta jamás registrada de desalojados por el fuego en España.
La progresión de esta cifra a lo largo de la última década resulta significativa. En 2016, los evacuados por incendios forestales en España no superaron los 12.000. El número ha crecido de forma exponencial a partir de 2022, cuando comenzaron a registrarse incendios de mayor intensidad, hasta alcanzar los 42.000 evacuados el año pasado y la cifra récord de este verano. La gravedad de los incendios actuales ha obligado además a movilizar, por primera vez, a un equipo multidisciplinar de 25 científicos del Grupo de Asesoramiento en Desastres y Emergencias (GADE), formado por expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que trabaja junto a los equipos de extinción para «proporcionar información crítica» sobre el avance de las llamas.
Incendios que no se apagan
«Hemos entrado en la era de los incendios que no se pueden apagar», advierte Víctor Resco de Dios, profesor de Ingeniería forestal y Cambio global de la Universidad de Lleida. En declaraciones al Science Media Center, el especialista explica que los incendios de este año queman «con la intensidad de varias bombas atómicas», un fenómeno que atribuye a la acumulación de energía almacenada en los montes en forma de biomasa y al efecto desecante de la atmósfera derivado de la quema indiscriminada de combustibles fósiles. Según Resco de Dios, muchos de estos fuegos están «fuera de capacidad de extinción», lo que deja como única opción segura evacuar la zona en peligro, atacar los flancos para evitar la expansión y esperar a que el fuego se consuma por sí solo.
Imma Oliveras, directora de investigación del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) y especialista del Instituto de Cambio Ambiental de la Universidad de Oxford, coincide en el diagnóstico y amplía la perspectiva a otros países europeos. «Estamos siendo testigos de una situación sin precedentes de incendios forestales extremos simultáneos que generan su propio clima y superan la capacidad de extinción», señala la investigadora, quien recuerda que esta misma oleada de incendios está causando también estragos en Francia. El conjunto de testimonios coincide en que el fenómeno de 2026 no es un episodio aislado, sino la confirmación de una tendencia que los estudios climáticos llevaban años anticipando para mediados de siglo.